Feria de Sevilla 2013: El peso de «El Juli», el capote de Morante y el relevo sevillano.

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Escribano con los Miura.

Por Paco Aguado.

Sevilla, 22 abr.– A pesar de que no se cortaron demasiadas orejas -once en los doce festejos de a pie-, la feria de Abril que se cerró ayer en Sevilla ha dejado interesantes conclusiones taurinas más allá del balance numérico.

Desde el primer momento, el Domingo de Resurrección que lo prologó, el abono de primavera en la Maestranza ha estado marcado por el madrileño Julián López, «El Juli», en sus presencias y en sus ausencias, haciendo valer su verdadero peso de primera figura.

Ya esa tarde del 1 de abril, cuando apabulló cortando tres orejas y abriendo por tercera vez en su carrera la preciada Puerta del Príncipe, «El Juli» dejó muy alto el listón a sus rivales para todo el resto del abono.

José María Manzanares, el torero predilecto hoy en día de los sevillanos, fue el primero en sentir esa presión en uno de los festejos estelares de la feria: su actuación en solitario ante astados de distintas ganaderías. Y así, el esfuerzo manzanarista se saldó con cierta decepción, por mucho que el alicantino desorejara al sexto.

El enfrentamiento entre Juli y Manzanares el viernes de farolillos, prometía, pues, emociones fuertes, que acabaron confirmándose pero no tanto por la rivalidad presentida sino por la grave cornada que el primer toro de la tarde le infirió a «El Juli«.

Caído por apostar más allá de lo prudente el líder de la feria, el festejo perdió tensión, pero sirvió para darle una nueva e indirecta oportunidad de triunfo a Antonio Nazaré, el tercero del cartel.

Porque fue, precisamente, el otro toro del lote destinado para «El Juli» el que permitió al de Dos Hermanas mostrar la mejor versión de su toreo, clásica y templada, lo que le valió para cortar dos orejas que le deben aupar a la parte alta del escalafón.

Del mismo modo, la ausencia forzosa de «El Juli» en la corrida de Miura se cubrió con la entrada en cartel de otro joven torero sevillano y relegado hace tiempo de los festejos de relumbrón: Manuel Escribano.

Su faena al último toro de la feria, un astado de Miura de pajuna nobleza, fue como la traca final del ciclo, el triunfo de un diestro olvidado pero que, desde el ostracismo, fue capaz de remontarse a sí mismo y cortar otras dos orejas que le meten en el circuito de ferias.

El percance de «El Juli» fue proverbial para que Nazaré y Escribano pudieran subirse al podium de triunfadores de la feria y despunten claramente como protagonistas del relevo entre los toreros de la tierra.

Sus paisanos «El Cid» y Daniel Luque dejaron en el aire demasiadas dudas. Y, en especial el primero, que lidió varios de los pocos toros que ofrecieron posibilidades de triunfo en el abono, mientras que Luque cortaba una oreja sobre la campana, como fue también la tercera que sumó Manzanares en su última actuación.

Pero si alguien representó a la perfección el espíritu sevillano del toreo fue Morante de la Puebla, que hizo soñar durante días a los aficionados con su deslumbrante toreo a la verónica en la tarde del 15 de abril. Sin cortar orejas tampoco, el toreo de Morante, con capote y también con la muleta, será la imagen que más tardará en olvidarse de esta feria.

También sin trofeos, otros toreros tuvieron actuaciones estimables en la Maestranza, como el novillero local Lama de Góngora, el joven madrileño López Simón -con otro de los toros destacados, Juan José Padilla -reposado y muy torero-, El Fandi y Javier Castaño.

Y, entre los rejoneadores, el triunfador fue Diego Ventura, que abrió la Puerta del Príncipe tras lidiar seis toros en solitario el 14 de abril.

Si los triunfos no abundaron hay que achacarlo especialmente a la poca raza, escasez de fuerzas y deslucido juego de la mayoría de las corridas de toros, ya fueran «duras» o «comerciales».

Entre las primeras, la voluminosa de Cuadri y la fina de Victorino Martín no generaron siquiera emoción.

Si acaso, por comportarse lejos de su leyenda, se cantó, y hasta se premió excesivamente, a los toros de Miura.

Pero el astado destacado sobre todos en el abono fue «Guasón«, un bravo y enclasado ejemplar de Juan Pedro Domecq que lidió en sexto lugar Manzanares en su actuación como único espada.

En cuanto al resultado económico, después de que la empresa asegurara que tuvo cuantiosas pérdidas, a pesar del llenazo, en la corrida del Domingo de Resurrección, la asistencia de público a los tendidos maestrantes ha sido notablemente superior a la de ferias anteriores.

A pesar de la crisis, cuatro días se puso el cartel de «no hay localidades» en las taquillas. Y, salvo en la novillada y en la corrida de Cuadri, el aforo se ha cubierto siempre en más de sus tres cuartos o rozando el lleno.

La reducción del abono en cinco festejos, lo que alivió el esfuerzo económico del cliente, y la ausencia de las cámaras de televisión en directo, que propició la visita de cientos de aficionados de fuera de Sevilla, explicarían los óptimos resultados económicos de esta feria de Abril de 2013.

Via http://www.elconfidencial.com

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