20ª FERIA DE SAN ISIDRO: La verbena de Madrid.

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Por Antonio Lorca.

Mientras en Madrid baste cortar una oreja en cada toro para pasar a la historia por el túnel de la puerta grande, hay que ser muy exigente en la concesión de trofeos. Sobre todo, en esta época, en la que los tendidos están dominados por un triunfalismo pueblerino que da miedo.

Madrid mismo, que presume de ser la plaza más importante del mundo, se convierte en una verbena popular en cuanto un chaval se pone flamenco delante de un toro.

Sin ir más lejos, los tendidos se cubrieron de pañuelos para premiar a un torero que no había toreado y que se llama Arturo Saldívar, nacido en el Estado de Jalisco en México.

¿Estuvo mal el muchacho? No. Hizo lo que bien sabe, que es el toreo bullanguero, alegre, destemplado, superficial, valiente siempre y ayuno de hondura. Llega con prontitud a los tendidos, y la gente comparte una suerte de euforia colectiva, entusiasta y arrolladora, que cree ver lo que no está ocurriendo.

Saldívar vino a Madrid con ansias de triunfo, y esa actitud es encomiable. Le tocó, además, el toro de menos trapío, el tercero, y de más noble condición.

En el último tercio, lo recibió de rodillas en la boca de riego y trazó una estimable tanda de redondos que abrochó con un largo de pecho en la misma posición.

Ya de pie, surgió el torero alegre, acelerado, que muletea a la velocidad de la luz y todo va perdiendo interés con la misma rapidez que lo ejecuta.

Pero el público, ese público verbenero, cree estar viendo una faena de ensueño, y olvida, porque nunca se lo ha planteado, que Madrid tiene un prestigio, que es el faro de la tauromaquia en el mundo, y debe mantenerlo a toda costa.

Saldívar estuvo muy decidido, pero no toreó para recibir un premio. Careció de reposo y liturgia, lo que en este templo debe ser sagrado. Apeló a las bernardinas, ¡cómo no!, y le concedieron una oreja porque la pidió el público. Pues, muy bien. Pero con la rapidez con la que el respetable se degenera, el cuidado debe ser máximo; de lo contrario, la puerta grande de Madrid, reservada para las grandes gestas, corre el peligro de convertirse en un coladero por el que se pierda la esencia de la fiesta.

Para desgracia del mexicano, el sexto de la tarde no le permitió reverdecer laureles y su ilusión se desvaneció a medida que el animal se hundía en su falta de clase. Grande fue otra vez su disposición; comenzó con unos muletazos por alto muy ajustados, peleó contra el viento como un jabato, derrochó valentía, y con la muleta agitada como una bandera se dio un arrimón que la grada le agradeció como merecía.

No hubo oreja porque faltó la alegría que derrochó en el tercero y mató mal.

Pero, cuidado, con este público superficial que va conquistando las plazas como quien no quiere la cosa y puede acabar con lo más sagrado de la tauromaquia. Es preferible, por tanto, un enfado y una bronca al presidente que dar un paso más hacia la degeneración del espectáculo.

Frente al mexicano alegre, un ecijano enjuto, hierático, de piel aceituna, de apariencia frágil y de gesto serio y seco. Miguel Ángel Delgado se llama, y ya demostró maneras de las buenas en esta misma plaza el 15 de agosto del año pasado. Dejó entonces un buen sabor, y se ha visto que lo que se tiene no se pierde. Quiere manejar el capote con soltura, aunque tuvo escasas oportunidades, más allá de unas ajustadas gaoneras en un quite al primero de la tarde.

Con semblante vacilante, brindó al respetable la muerte de su primero, que no sangró en el caballo, se vino arriba en banderillas, puso en apuros a toda la cuadrilla y a él mismo por su violencia y brusquedad. El animal embestía a oleadas, con aspereza y bronquedad, sin calidad alguna y dispuesto a rajarse en todo momento.

Delgado le plantó cara, aguantó una colada, sufrió un desarme y lejos de amilanarse, se cruzó, y estuvo muy por encima de las negativas condiciones de su oponente. No hubo toreo, porque no lo permitieron las circunstancias, pero dejó patente que ese cuerpo tan descarnado y esa mirada de niño asustadizo encierran un torero valiente que no se arredra ante las dificultades.

Un toraco de 626 kilos era el quinto, pero todo lo que tenía de grandullón lo tenía de soso. Le faltó en todo momento el motor necesario para ser el colaborador imprescindible para el triunfo. Inició Delgado la faena de muleta con un pase cambiado por la espalda en el centro del ruedo, y cuando cerró la tanda ya mostró el animal síntomas evidentes de hundimiento físico. Era un obeso sin fondo.

Se empeñó Delgado en torearlo, pero a toda su labor le sobró entrega y le faltó la emoción que proporciona la codicia del toro. Empeñado el muchacho en agradar, optó finalmente por un feo circular y… (¿a que no saben por qué optó finalmente el torero?), efectivamente, por ma-no-le-ti-nas, que se han convertido en el sufrimiento de la modernidad. Mató mal y todo se emborronó.

Y Sergio Aguilar, otra vez, pasó desapercibido por su mala suerte con los toros y su toreo excesivamente frío. Tiene un buen concepto de las formas y el fondo, se coloca bien, pero nada fue posible entre el molesto viento y la falta de casta de su primero y de clase del cuarto.

Ficha del Festejo:

El Ventorrillo/Aguilar, Delgado, Saldívar

Toros de El Ventorrillo, desiguales de presentación, mansos y descastados; noble y repetidor el tercero.

Sergio Aguilar: estocada caída y un descabello (silencio), estocada (silencio).

Miguel Ángel Delgado: estocada desprendida _aviso_ (ovación); tres pinchazos _aviso_ y un descabello (silencio).

Arturo Saldívar: estocada (oreja); estocada atravesada _aviso_ y dos descabellos (silencio)

Plaza de Las Ventas. 28 de mayo. Vigésima corrida de feria. Tres cuartos de entrada.

OVACIÓN: Juan Navazo colocó dos excelentes pares de banderillas al primero; le acompañaron Fernando Pérez con los garapullos, y Pirri, con el capote.

PITOS: Otra vez una corrida mansa y descastada hasta la desesperación.

http://www.elpais.com

13 Comentarios »

  1. Señores,
    Partiendo de que el Toreo es una Fiesta universal, más allá de nacionalidades, me llena de orgullo ver que los matadores de toros mexicanos están echando la pata pa´lante y dando de que hablar al mundillo taurino.
    Me parece indiscutible la concesión de las orejas a Silveti y Saldivar, cada uno en su estilo hizo faenas entregadas y emotivas premiadas por el público que es quien concede siempre la primera oreja.
    Y no nos perdamos, la Fiesta brava y la lidia en particular son una liturgia pero también un espectáculo en el que predomina por mayoría, el público no el aficionado. Pretender que el cónclave en su totalidad sea educado en Tauromaquia es un un error y por ello la frase: “el público nunca se equivoca” es Ley, porque la fiesta es pasión, es emoción y no un tratado infalible.
    En otra cosa, “el enemigo esta en casa” y mas allá de sus preferencias, el Sr Lorca con su “dogmatismo y purismo mal entendido” en lugar de ayudar a la Fiesta la entrega al antitaurino. Auxilio, hagamos algo!!!

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  2. (no se para que pierdo el tiempo explicándote), en la corrida de ayer estamos de acuerdo que lo menos potable fué el encierro, que no es cierto que el tercero fue el mas “rentable” ni el de menos trapío, eso de entusiasmo pueblerino sería si alguien aplaudiera tus crónicas, por último para que veas que no sabes nada SALDIVAR es de aguascalientes

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  3. lorca ¡porque no tellevan a la horca? el unico que pone y dispone el lugar de un torero, de una faena, de los pases, de las banderillas ,de el puyazo y hasta de las estocadas, ES EL TORO, por eso es importantísimo que los toreros “midan” esas distancias a veces hasta intuitivamente, para realizar sus faenas, esto obiamente ocurre con la experiencia que van adquiriendo entre mas torean

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  4. No me parece acertado decir que un cronista es amargado solo porque no escribe lo que uno espera, mas bien aquellos que lo critican resultan aun mas obsesivos y paranoicos.

    Lo expuesto por el Señor Lorca es solamente una opinion y no tiene porque afectar o molestar su aficion e intereses.

    Ahora si es una cuestion nacionalista aun peor, el toreo deberia de ser universal. La realidad es que lo expuesto por Lorca acerca de Saldivar ayer en Madrid yo lo podria haber firmado en cualquiera de sus actuaciones en plazas nacionales, donde destila un torero mecanico, destemplado, bullidor y pueblerino en cada tarde.

    En gustos se rompen generos y el toreo es polemica, esos que aplauden esta “orejita” criticaron mucho la de Silveti, la cual por cierto tuvo mucho mas empaque y sello que esta de Saldivar.

    En fin Manolo Martinez para muchos fracaso porque solo corto una oreja en Madrid, ahora parece que la aficion mexicana se conforma, ante la sequia actual, con orejas cortadas muy apenitas, como la de Saldivar.

    Luis Cuesta.

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    • Se supone que un “cronista taurino” es un experto en el tema, que para gozar de credibilidad debe expresarse objetivamente, pero este señor Lorca por la forma de expresarse acusa conocimientos muy limitados y el juicio que hace de Arturo Saldívar destila amargura, qué pena que sea tan miope en su apreciación de los toreros que no son los suyos.

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    • La fiesta no necesita defensores, la palabra amargado ya esta tan devaluada que habria que buscar un sinonimo mas hiriente porque la dicen tanto los detractores y salvadores de la fiesta que resulta vaga y simplona. A la critica le llaman amargada cuando no es a la medida, quizas a usted le parecera un moustro del toreo Saldivar, lo cual quizas es normal, desconozco su edad, pero seguramente usted ha visto muy pocos toreros en su vida y sus reaciones son sinonimo del toreo actual y de los muchos factores que mueven al arte (en todas sus areas) en estos tiempos: que la mayoria de las veces es perfectamente perecedero y desechable…. y ojo no lo solo lo digo solo por el academico Saldivar.

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  5. De acuerdo con tu columna, es verdad que en el tendido de Las Ventas hay de todo tipo de aficionados que han pagado su boleto y tienen el derecho de expresarse libremente con respeto, y pueden pedir una, dos orejas o el rabo si les place. Algo que me llamó la atención es la escasa protesta en cuanto al trapío y bravura del ganado que en otras corridas, quizás con otros carteles hubieran pitado. Saldívar iba por lo que consiguió al final y quizás con un mejor sexto toro en estos momentos estaríamos hablando de una histórica pero barata puerta grande en la plaza mas importante del mundo. Es su estilo el toreo efectista en su máxima expresión toreando de rodillas en los medios, arrimándose si, con valor sin duda, pero dando pases rápidos sin profundidad y permitiendo alguno que otro enganchón, ahogando y acabando con la justa fuerza de su primero pero noble toro. Leo demasiada coba en algunas columnas, vieron otra corrida, criticaron mucho la oreja de Silveti el otro día pero ahora juzgan con otra óptica la de hoy. Sin duda una bronca al juez siempre es preferible a que a la mansedumbre del ganado que se está lidiando en Las Ventas le agreguemos la idea que muchos se están formando de que ya no es tan difícil cortar orejas en la feria taurina mas importante del año.

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  6. CUIDADO CON EL PUBLICO SUPERFICIAL……… MEJOR CUIDEMONOS DE PERIODISTAS MAL INTENCIONADOS………
    Mas bien diría yo que tanto el publico español como toda la Toreria se tiene que cuidar de periodistas como usted, que a leguas se ve que esta amargado y mal intencionado, como esos lobos que andan disfrazados de ovejas.
    Periodistas que lejos de decir la verdad y la realidad en sus crónicas aprovechan su posicion, falta de profesionalismo y escasa objetividad para confundir al publico con reseñas tendenciosas y subjetivas, ya que el toreo es un arte y como tal, cada ser humano lo entiende y lo siente de manera distinta, no existe un guión o reglamento que diga que los toros se tienen que ver o sentir como dice tal o cual fulanito, que de manera cobarde se esconde atrás de una pluma y califica como si la vida o la tauromaquia se tuviera que ver solamente desde el ojo que el la ve.
    Mire Sr. Lorca, bendito sea DIOS que los públicos que seguimos asistiendo a las plazas de todo el mundo somos como usted nos califica, porque de serlos como usted, la fiesta estuviera agonizando y es mas, dudo mucho que usted pague un boleto en el TEMPLO SAGRADO DE LAS VENTAS, como usted lo llama, como dicen por ahí: NO SE TOME TAN EN SERIO, la vida es mas que EL TOREO, LOS TOREROS NO SON MAS QUE INSTRUMENTOS DE DIOS, que nos alimentan y llenan el espiritu y el alma de ese precioso arte que es LA TAUROMAQUIA.
    Yo prefiero brindar por los bellos momentos que los tres toreros con sus diferente conceptos y argumentos nos regalaron, ademas de la EXTRAORDINARIA ACTITUD de los coletas SALDIVAR Y DELGADO.
    SALUD Y EN HORABUENA POR ESTE PUBLICO!

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    • De acuerdo con usted Sr. Ureña, lo importante de la vida como de la Tauromaquia, es que podamos rescatar todas aquellas emociones y sensaciones que nos mueven a apreciar y valorar este bello arte, mas allá del torero o de la plaza.

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