Andrés Calamaro: “Yo soy más como el torero Juan Belmonte”.

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Por De SOL y SOMBRA.

Los toros regresaron a Bogotá. Fue durante el concierto que ofrecio el Belmonte del rock argentino, Andrés Calamaro, en el parque del Salitre el pasado 8 de junio.

Mientras ultima la grabación de su próximo y esperado disco, el músico se encuentra en plena gira del Bohemio Tour y, haciendo un homenaje a la fiesta brava, mediante la proyección de imágenes de la lidia en uno de sus temas, ‘Días Distintos’, durante el cual se emiten los vídeos de tres símbolos del toreo moderno como lo son José Tomás, Manzanares y Talavante.

De esta manera Calamaro permitió revivir las tardes de toros que durante enero y febrero iluminaban la Plaza de Santamaría, en una ciudad donde un régimen autocrático quiere eliminar cualquier referencia taurina.

En horas previas al recital por la tarde un grupo de jóvenes taurinos de Manizales y Bogotá, tuvieron la oportunidad de entregarle a Calamaro un par de Banderillas con la bandera de Colombia, un libro sobre la tauromaquia en Colombia y una estatuilla de un toro de lidia.

Después ante la prensa local declaro:

¿Con quién se identifica?

Yo soy más como el torero Juan Belmonte; me identifico con su figura. O sea, y lo mismo dice Bob Dylan. Si alguna vez hubiera estado realmente mal, tenía ahí la ventana para tirarme y terminar en un segundo. Juan Belmonte, matador de toros, no pudo morir en la arena. Y ya de viejo, cuando el cuerpo le empezó a molestar, se pegó un tiro con una pistola Luger. Juan Belmonte fue un torero revolucionario, hace cien años hizo temporadas buenas. Incluso estuvo en Buenos Aires; hizo una especie de luna de miel, creo que se casó con una chica peruana. Hay un libro interesantísimo para disfrutarlo varias veces, Juan Belmonte, matador de toros, de Manuel Chávez Nogales.

Si en la canción el toro no embiste, ¿al final qué va a hacer?

Frente al público los toreros arriesgan su vida y su vergüenza. En el caso de los músicos, si las cosas no salen bien en el escenario, nosotros estamos muy ensayados. En mi caso, tengo una cuadrilla muy buena; si el toro no embiste, habrá banderillas espectaculares, muy bien puestas. Ayer estuve pensando bastante en la comparación del toro y el torero con el rock, porque mi amigo, el ganadero Gerardo Ortega, que tiene una gran colección de guitarras, me dijo que el torero era el cantante y el toro era la canción. En su momento, la comparación no la vi muy clara. Y ayer me di cuenta de que la comparación es buena porque cada canción puede renovar sensaciones. Y cuando la canción empieza, el público la recibe con una serie de verónicas, rematada con una media incendiada de torería. Después los guitarristas empiezan con sus fuegos artificiales. De los toreros se esperan dos o tres detallitos. Si luego ven que va a ser duro, se conforman con esos dos o tres detallitos. Con el rock eso no es posible. El otro día en Chile hubo una canción que el público esperaba, Paloma, y el concierto pasó a la historia porque no la toqué.

Twitter @dsolysombra


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