Las Razones de Wolf.

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Por Gabriela Guevara.

Defender las corridas de toros nunca fue tan precisa ni tan alejada de la pasión que regularmente hace terminar el discurso protaurino con un ‘es la más bella de todas las Fiestas’, hasta que se detuvo un francés a escribir ’50 razones para defender la corrida de toros’. Se trata del filósofo Francis Wolf catedrático de la Escuela Superior Normal de París y miembro del Comité Científico del Observatoire National de Culture Taurin (ONCT), institución que a su vez consiguió declarar la corrida de toros como Patrimonio Cultural Inmaterial de Francia en 2011.

El libro de Wolf aclara en el prefacio que no abordará, ni las razones históricas, ni las técnicas o estratégicas de la lidia, ni el valor genético de las ganaderías, ni las diferencias entre las escuelas taurinas o los toreros, ni el asunto económico que pareciera tan importante pues la Tauromaquia provee a miles de familias tanto en América como en Europa, de sustento. Sin embargo este movimiento audaz de Wolf no es un acto suicida sino todo lo contrario, porque se sacude el arrebato propio de quien defiende lo suyo sin argumentar concienzudamente.

Así pues, Wolf comienza su disertación con una sorprendente razón en contra de las corridas: la sensibilidad. El filósofo francés apunta que es éste y no otro, el único argumento en contra que además no lo es verdaderamente. La sensibilidad es quien carga con la animadversión que el antitaurino siente hacia el taurino, pues es difícil aceptar y aún más comprender, que los aficionados a la fiesta brava no experimentan ningún placer con el sufrimiento de los animales, que las corridas de toros son un espectáculo complejo que atiende a diversos factores que a pesar de la muerte pública del toro, la hacen completamente moral, según las afirmaciones de este filósofo.

¿La sensibilidad es suficiente para condenar a la Fiesta de los toros? ¿O el problema radica en comprender y aceptar la postura del otro? ¿Será que los antitaurinos deben admitir, como dice Wolf, la sinceridad del aficionado, tan poco cruel, tan capaz de sentir piedad como él mismo?

El principio de la intolerancia es fundamental para comprender al antitaurino radical, pues la sensibilidad de unos no puede considerarse el estándar absoluto así como tampoco sus convicciones como un criterio de verdad. Además, afirma Wolf, ‘en la actualidad prolifera un cierta moda oportunista, vagamente naturalista, vagamente compasiva, vagamente verde, vagamente ‘victimista’ y sobre todo completamente ignorante tanto de la naturaleza animal como de la realidad de las corridas de toros.(…) Para garantizar el éxito de las campañas antitaurinas, basta con que unos cuantos militantes exaltados recurran a algunas imágenes impactantes de la televisión, a algún slogan (“¡tortura!”) y a alguna injuria (“¡sádicos!”) simplistas.”

Luego de este primer contraargumento Francis Wolf responde a las acusaciones en contra de las corridas (tortura, sufrimiento, el animalismo, el peligro de muerte, el dolor durante la lidia, la imposición al combate, el respeto al toro, la naturaleza del toro); los valores que rigen el ritual taurómaco (medio ambiente, espectáculo, cultura e historia, valores humanistas, valores estéticos); y finalmente aborda las campañas animalista partiendo de la pregunta ¿estas campañas son o no, potencialmente peligrosas tanto para nuestro concepto de humanidad como para nuestro concepto de animalidad?

Este fin de semana en un pueblo de Francia (Rion-des-Landes) un grupo radical de antitaurinos trató de impedir una novillada, tomaron por asalto el ruedo y el camión que llevaba a los novillos. Como es costumbre los aficionados no respondieron a las provocaciones, se mantuvieron en calma y llamaron a la policía que trabajó duro en el desalojo pues se resistían con gritos y pataletas. Algunos medios dicen que pretendían liberar a los novillos… ¿qué habría pasado de ser así? La respuesta es sencilla: la naturaleza agresiva de la especie impide que sea fácil de controlar, no se trata de perritos, gatos o conejos, es más ni siquiera de leones que puedan arrinconarse al sentirse perseguidos. Los toros bravos responden como lo que son: un herbívoro peligroso que embiste a cualquier estímulo (movimiento) o amenaza. ¿Imaginan a ocho toros jóvenes de más de 300 kilos ante el tumulto de antitaurinos que quieren abrazarlos para consolar su ‘encierro’? Vaya matazón que hubiera sido aquello y claro, no sólo los antitaurinos hubieran sido lastimados, sino todo aquel que se cruzara por el camino de los toros.

¿Hasta dónde es posible la liberación de todos los animales domesticados del mundo? ¿Hasta dónde podemos compadecernos del destino de una gacela y no acabar con la naturaleza del leopardo? ¿Hasta cuándo entenderemos que el 6% de la población mundial de toros cada año llega a una plaza y asegura con ello el bienestar del resto de su prole?

Vía: http://www.sexenio.com.mx/columna.php?id=5972


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2 responses to “Las Razones de Wolf.”

  1. Avatar de Jacob
    Jacob

    Excelente artículo. Que motivante es que intelectuales como El Dr. Wolf pongan de manifiesto verdades tan contundentes en pro de la Fiesta. Sabemos que los antitaurinos seguirán en su cerrazón, habrá que invitarlos, una vez más, a que pongan sobre la mesa argumentos de peso, si los hay, para atacar la fiesta y se dejen de pataletas patéticas.

  2. Avatar de Óscar López Gamboa.
    Óscar López Gamboa.

    ¡MÁS CLARO NI EL AGUA! ASÍ DE SIMPLE LA EXPOSICIÓN DE MOTIVOS EN PRO DE LA FIESTA DE LOS TOROS, ¿PERO? Y LOS “ANTIS”, ANTE ESTOS VÁLIDOS ARGUMENTOS, ELLOS SEGUIRÁN SUMIDOS EN SU RECALCINTRANTE FOBIA A DICHO ESPECTÁCULO; Y SU IGNORANCIA.

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