El apunte tapatío – Mucha personalidad y mucha agua.

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Por Luis E. Carbajal para De SOL y SOMBRA.

Guadalajara, Jal.- Con una mejor entrada que en las anteriores novilladas se dio una tarde de matices y buenas sensaciones, sobre todo para el aficionado que busca novilleros diferentes que puedan trasmitir su sentir al tendido.

El ganado fue de las ganaderias de Jorge Hernández Andrés y Real de Valladolid que irresponsablemente mandaron unos novillos indignos para la Nuevo Progreso, donde al parecer el listón ya quedó muy abajo y por lo visto seguiremos viendo novilladas desiguales de pobres cornamenta.

Respecto al juego tristemente todos acusaron falta de casta, en fin, un oceano de mansedumbre con la cual se estrellaron los jóvenes espadas.

Inició el festejo con la presencia de Joaquín Gallo, un joven rejoneador charro que se enfrentó a un novillo con poca plaza en donde dejó evidente su falta de experiencia.

Dejó dos rejones de castigo muy caídosy las banderillas cayeron por donde Dios le dio a entender. Terminó su actuación con un rejón de muerte contrario que no fue fulminante y tuvo que bajar para ejecutar la suerte suprema a pie llevándose dos avisos.

¿Estaba para Guadalajara? Yo lo dudo. Fue acompañado por los Forcados de Hidalgo que recibieron aplausos por su pega.

El primer novillero de la lidia a pie fue el joven Mirafuentes de Anda que lidió otro astado muy mal presentado de Real de Valladolid, lo recibió con unas verónicas muy sentidas.

Con la muleta en mi opinion tenía que haber llevado al novillo muy suavemente, sin bajarle mucho la mano por la falta de fuerza que acusaba desde el capote, poco pudo hacer el novillero y en la suerte suprema dejó un bajonazo.

El segundo de su lote fue de Jorge Hernández Andrés el mejor presentado de la tarde, fue recibido por el capitalino con dos largas en el centro del coso rematando con un par de verónicas, el dominio del capote del joven Orlando es para destacar, minutos de que se hizo la luz, se cayo el cielo y la atención del público se perdio, aunque logró ligar algunos pases no pudo hacerse del novillo y todo terminó en una estocada caída con una vuelta al ruedo por el esfuerzo realizado ante semejante aguacero, no hay que perderlo de vista.

Luis Ignacio Escobedo es un novillero con un sello personal y dotes de lidiador, ya que eso demostró: Saber lidiar.

A su primero lo recibió con dos faroles de rodillas pegado a tablas e improvisó con una chicuelina con un pastueño astado de Jorge Hernández Andrés.

Su inicio de faena fue soberbio por doblones, pero el de Jorge Hernández Andrés nunca terminó por entregarse y solamente regalaba medias embestidas, se tiró a matar y dejó una estocada caída.

Con el segundo fue con el que pudo disfrutar más y realmente trasmitió con sus muletazos al tendido, pego una tanda de naturales por derecha (es decir sin ayudado) y una tanda de riverinas que valieron el boleto.

Pinchó en el primer viaje para terminar con una media que deslució su actuación. Un sector pidió la vuelta al ruedo pero acertadamente el joven decidió taparse y así llevarse los aplausos más calurosos en una salida al tercio.

El tercer espada, el francés Cayetano Ortiz se reencontró con la plaza de Guadalajara después de que el año anterior solo pudo lidiar un astado por lesión.

A su primero de Real de Valladolid lo recibio con unas templadas verónicas que agradaron al respetable. Con la muleta inició muy bien en trasteo por abajo dejando patente su experiencia y técnica europea, se engolosinó con la primera tanda de derechazos y perdió el rumbo al nunca encontrarle la distancia al novillo y terminó ahogándolo.

Se hicieron presentes las clásicas manoletinas que suelen ejecutar hoy en día los novilleros como si fuese algo obligatorio en el repertorio de todo aquel que aspira a ser figura.

Se tiro a matar con mucha verdad pero deja una entera atravesada y la incompetente cuadrilla que lo acompañaba tardó bastante en retirarla del burel, descabello al tercer golpe y se fue silenciado.

Con el segundo su lote lote se topó con el peor novillo del encierro, de Jorge Hernández Andrés que acuso desde su salida falta de casta y debilidad, y Cayetano poco puede hacer para lucirse.

Dejó una media estocada en buen sitio y para retirarse entre pitos de un público cansado que añoraba irse a casa después del diluvio que cayo.

En resumidas cuentas creo que nos vamos contentos por ver la personalidad que mostraron los dos espadas mexicanos, y lo más importante: toreando para ellos.

Tendran que mejorar con los aceros y espero que la empresa le haga justicia a este tipo de actuaciones que dejan a la gente con un buen sabor de boca.

Se dice que vendran proximamente Frausto y Llaguno, ojalá que asi sea, ya que esta plaza merece carteles de mucha mejor calidad.

Twitter: @Twittaurino
Foto cortesía: Sierra.

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