Por Andrés Guerra.
De la chatarra al jamón ibérico. De la ropa más exclusiva a los aparcamientos. A una semana de su boda con la abogada Lourdes Montes, repasamos la trayectoria empresarial del exdiestro.
El último toro que Francisco Rivera brindó como diestro se llamaba Exclusivo. Fue para su hija, Cayetana, en la plaza de Zaragoza, hace casi un año. El destino se tomó esa licencia poética con el más mediático del único país en el que los toreros son estrellas. Y amasan fortunas.
No obstante, a escasos días de su boda con la abogada sevillana Lourdes Montes, conviene señalar que la fortuna que el primogénito de Paquirri y Carmen Ordóñez ha acumulado desde que, con 18 años, debutó como novillero, tiene su origen al otro lado del papel cuché.
No puede obviarse que su apellido le ha ayudado a establecer los contactos necesarios para invertir en los más diversos sectores. Hacerlo sabiamente ha sido, sin embargo, mérito suyo.
Resulta harto complicado saber cuánto ha podido ganar a lo largo de su vida. Ni tan siquiera es fácil especular lo que ha podido ingresar como torero durante casi 19 años. Mucho, en todo caso. El afamado periodista taurino Manolo Molés nos da algunas pistas: «Oscila mucho torear en una plaza de segunda, a Las Ventas. Hay toreros que han cobrado 50 millones de pesetas de las de antes o entre 60.000 y 150.000 euros por tarde. E incluso más. Eso no está escrito en ningún sitio, depende del torero, de su momento. Las cifras más altas las han cobrado diestros como José Tomás, el Juli o Enrique Ponce».
Del total que cobra un diestro, ha de repartir un 30% entre su cuadrilla y pagar impuestos. Y si bien en su última época Rivera perdió el brillo que tuvo en la de ‘los tres tenores’ (con Ponce y Joselito), no le han ido mal las cosas pasando a ser menos purista y más, dicen, mediático.
Su hermano Julián Contreras Jr. saca pecho en su defensa: «Lo de torero mediático me hace mucha gracia. Debería ir acompañado de un toro mediático. Saquémosle un toro a pilas. Nunca lo he entendido y me parece peyorativo. Te pones a sumar y si son 1.500 corridas, vamos a dejar capeas aparte, son 1.500 tardes que te has librado de la muerte ante 3.000 oportunidades de morir. Luego ya son gustos y eso es respetable, pero lo otro es injusto».
En cualquier caso, la dilatada trayectoria empresarial de Francisco Rivera demuestra que no todo se aprende en las facultades de Económicas. Joaquín Moeckel, su abogado, nos pone un par de ejemplos universales: «Que el buen empresario haya de tener una gran formación superior… Mira Amancio Ortega. O Ronald Reagan, que de hacer películas del Oeste llegó a presidente. Francisco es inteligente y tiene visión de negocio. Para ser una figura del toreo no se puede ser torpe».
Moda y Chatarra
Francisco Rivera es un apasionado de las artes marciales y lleva años practicando aikido, una disciplina japonesa de autodefensa. Fue en un viaje a Japón donde se inspiró para darle nombre a otro de sus negocios: Busatsu.
El nombre de esta advocación budista fue el escogido para abrir con Cristóbal Soria una boutique en Sevilla, en la que pueden comprarse prendas de Hackett, Belstaff y Tod’s y a la que hasta hace no tanto acudía Alfonso Díez, duque de Alba.
También en Sevilla tienen su sede social dos empresas a través de las que dirige uno de sus negocios más sorprendentes: la chatarra.
El estereotipo de chatarrero no encaja con alguien que vende Tod’s, una de las firmas de zapatos más exclusivas del mundo. El secreto está en el volumen de chatarra con el que se comercie. Y Rivera Ordóñez lo hace a lo grande: mediante Inglés Steel SL y Steel Supply SL mueve toneladas de metal de la industria siderúrgica, grandes estructuras, maquinaria pesada e incluso restos de barcos.
Restaurantero
En diciembre, el ayuntamiento de Sevilla adjudicó como concesionaria del mercado ‘gourmet’ de las Naves del Barranco a la oferta que presentó la sociedad capitaneada por Francisco Rivera y el periodista Carlos Herrera. Participa con ellos Julià Catering, la prestigiosa empresa que atenderá, precisamente, la boda de Francisco.
La licencia es de 25 años y Lonja pagará un canon al ayuntamiento de 230.000 euros anuales. No es la primera aventura gastronómica del torero: es propietario del 25% de las sociedad bodeguera Liba y Deleite, mientras que hace años ya participó en Brumale S.L., la empresa que creó su primo Miguel Bosé para explotar el jamón ibérico extremeño. E incluso tiene participación en un KFC, también en Sevilla.
Pasión por Málaga
“Para la profesión de torero se dice que la universidad está en la calle, en las plazas. Dada la figura del toreo que es, sí se ha sabido rodear de buenas amistades que le han ido ofreciendo negocios. Él ha ido viendo las posibilidades de cada uno de ellos”. Así habla de Rivera su exapoderado, Pepe Luis Segura.
El hijo mayor de Paquirri no tiene estudios universitarios, pero sí un fino olfato para los negocios. Y es leal a sus orígenes. Este fin de semana se celebra en Ronda (Málaga) la 57 edición de la Corrida Goyesca. Sin Francisco Rivera, no sería posible. La creó su bisabuelo, Cayetano Ordóñez. Después, el maestro Antonio Ordóñez se hizo cargo y estuvo al frente desde 1957 hasta su muerte.
Hoy la lleva su nieto a través de Tazdevil, una de las primeras sociedades que creó. También es la empresa que gestiona su web, (www.riveraordonez.com) y la que produjo el espectáculo ‘Cayetana, su pasión’, de su ex Cecilia Jiménez.
Hasta el año pasado y durante cinco temporadas, ha gestionado además el coso de Málaga, La Malagueta, junto a Fernando Puche y Javier Conde.
En agosto pasado, Rivera se asoció a su hermano para crear el Recreo Museo S.L., y explotar la finca El Recreo, también en Ronda. Es allí, sobre la tierra en que nació su abuelo Antonio Ordóñez, donde él y Lourdes Montes se darán el ‘sí quiero’ el próximo día 14.
También prevén levantar un museo en honor al maestro. Por último, Fran es socio de Cetur Ronda, empresa que ha presentado el proyecto Puerta Sur, un centro de recepción de visitantes para potenciar el turismo.
A la cuna de los Ordóñez le faltan plazas de aparcamiento y él ha ofrecido los terrenos para construirlas. La inversión, de unos 17 millones de euros, está congelada actualmente por la Junta de Andalucía, ya que el proyecto se ubica en las inmediaciones del Castillo del Laurel, Bien de Interés Cultural.
Tampoco tuvo suerte con la Administración en su iniciativa más curiosa: el petróleo. El extremeño Alfonso Gallardo iba a ser su socio en el proyecto Refinería Balboa. La que estaba llamada a ser la décima refinería de España, en Badajoz, se encuentra parada por un informe negativo de impacto ambiental.
Twitter @Twittaurino




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