Vamos a empezar por partes diciendo que para mi el toreo es el espejo del alma con el que muchos artistas se juegan la vida en el ruedo, unos con mas arte, otros con mas gracia y otros como Dios les dio a entender. Unos torean mas bonito y otros mas feo, lo cual es ciertamente algo subjetivo. Ya que en gustos se rompen géneros.
Afortunadamente en el segundo festejo de la feria de Zacatecas 2013 pudimos ver y comparar diferentes versiones de interpretar y sentir el toreo, por ejemplo, por un lado vimos el toreo verdad con su aroma de toreo antaño y clásico interpretado por Fermín Rivera y por otra parte pudimos observar el destoreo en las manos (y piernas) de Arturo Macías.
Al final por esas cosas crueles que tiene el destino triunfo el destoreo, sinónimo de los tiempos actuales en donde el toreo como muchas otras artes se ha convertido en algo desechable, mecánico y producido en serie.
Por Juan Carlos Valadez para De SOL y SOMBRA.
Zacatecas, Zac.- La corrida por el Escapulario de plata solía ser en tiempos pasados el festejo mas importante de la feria, las figuras del toreo solían anunciarse junto con aquellos que querrían ser sus relevos. Pero de un tiempo para acá ha perdido categoría y para prueba el cartelito bipolar y de relleno que organizo la empresa. La gente que no es tonta no se los compro y el resultado fue una regular entrada para un festejo mayor.
El triunfador de la tarde fue Arturo Macías que anduvo en su versión más correcta con el capote, tras recibir al muy noble cuarto toro. El burraco salió muy suelto de varas y Macías quitó firmísimo por gaoneras, el de Pozo Hondo llegó distraído a banderillas.
Después Macías encendió el entusiasmo con un brindis ostentoso y muleteó de mayor a menor acople, aunque tan vulgar como siempre mientras el animal se dejó hacer todo. La vulgarsota faena fue por ambos lados y al mayoreo. Los efectismos finales fueron un monumento al mal gusto. Un contundente espadazo fue lo mejor que hizo con este toro. Hubo más palmas que pañuelos y el griterío de los parroquianos trajo consigo las dos orejas que, finalmente e increíblemente le fueron concedidas.
Pero lo mejor estaba por venir en el quinto, con el que Fermín Rivera destapo el sabor añejo del toreo clásico, ese que ya se palpa muy pocas veces y se queda en el paladar como un buen cognac en tiempos de crisis.
A Fermín a diferencia de Macías se le va a recordar por su mano izquierda, su pase de pecho, la pureza con la que ejecuta todas las suertes, el clasicismo de su toreo y no por su cara de contar chistes.
Fermín Rivera es un referente actual para todos los toreros mexicanos hechos aqui y los formados en ultramar, así como para todos aquellos que quieran caminar por la senda de la pureza, la verdad y el toreo de siempre, el toreo eterno que no es sujeto a modas, ni excentricidades de los toreros malos, vulgarsotes y pegapases como el que realizaron sus compañeros del dia de ayer.
Hay toreros que sienten el toreo y otros que lo practican; pues bien, Fermín Rivera lo siente y lo practica las suficientes veces al año como para aspirar al sitio de las grandes figuras del toreo.
Fue una pena que fallara con la espada y no le arrebatara el escapulario al cejas, porque con Macías se escucho el ole corto y con Rivera el ole largo.
Del resto del pelotón hay poco que decir, pero destaco la buena impresión que me dejo el rejoneador colombiano Andrés Rozo y el apunte de la parte trágica del festejo, que corrió a cargo de Sergio Flores, que se empeño inútilmente y sobrado de confianza en extraerle algo al cierra plaza. Un toro soso, sin fondo, que finalmente acabo infiriéndole una cornada gorda al tlaxcalteca, al parecer muy cercana a la zona del recto.
Alguna lección le tendrá que dejar este serio (y absurdo) percance a Flores, y esa debe de ser que los mansos también las pegan fuerte.
Ficha
Monumental de Zacatecas. Entrada regular, se lidiaron astados de Pozo Hondo terciados, mansos y noblotes pero que dieron un buen juego en términos generales. El rejoneador Andrés Rozo: Palmas. Rafael Ortega: Silencio. Fabián Barba: Silencio. Arturo Macías: Dos Orejas. Fermín Rivera: Oreja. Antonio Romero: Palmas. Sergio Flores: no pudo matar a su toro debido a que recibió una cornada en la zona rectal y fue llevado al hospital. El parte médico es el siguiente: cornada de toro de 3 trayectorias en el glúteo izquierdo, la primera trayectoria con orificio de entrada en el costado de la región perianal y salida en la parte superior del glúteo. La segunda trayectoria de 10 centímetros de abajo hacia arriba y la tercera de derecha a izquierda de 5 centímetros; se reportó como grave.
Twitter @Twittaurino





Deja un comentario