Por Leonardo Páez.
Hoy arranca la llamada temporada grande en la Plaza México y de nueva cuenta padeceremos la doble moral taurómaca y la flexibilidad ética de los poco conocidos coletas importados, salvo dos o tres, al venir a hacer la América –tientas de luces, vacaciones muy bien pagadas y ningún gasto en publicidad–, con ejemplares penosamente disminuidos en bravura, edad y trapío, no sólo por exigencia de los visitantes sino sobre todo por la dependencia y el servilismo de los empresarios taurinos latinoamericanos, así como la complicidad de diestros locales que medio figuran. Con estas mentalidades, ¿para qué necesita antis la fiesta?
Pedro Julio Jiménez Villaseñor, del Centro Taurino México España, denuncia al respecto: “A Iván Fandiño le ha costado mucho trabajo treparse al carro de la fama, sangre sudor y lágrimas para ganarse el lugar y el respeto de quienes asisten a los cosos españoles, en los mismos en que ha triunfado y nunca los ha defraudado, sin embargo, permite le canten al oído engañosamente y le convencen de venir a México, a Huamantla y Pachuca concretamente, y aquí sus ¿administradores? lo queman espantosamente al permitirle torear en corridas que debieron de anunciarse como tentaderos”.
“¿Cómo es posible que un torero respetado en España no se informe primero a qué lo traen? ¿Qué por España no saben que aquí en México también tenemos cámaras de video y de inmediato la comunicación se difunde? Raro también, por el motivo anterior, que la información se infle grotescamente queriéndonos hacer creer que “Ante un entradón la tercia borda el toreo a una muy bien presentada corrida”. Luego vemos videos y resulta exactamente todo lo contrario. ¡Tanto peca quien vende los becerros como quien los compra, y se unen al fraude quienes los matan! Y los medios que ocultan la verdad muestran su corriente y agachón cobre. Lo que se ve no se pregunta. Aunque en este caso creo es mejor ¡Lo que se ve… no se pregona!
“La muestra de lo anterior es sencilla, sólo un tonto no la va a entender. Pocas personas asistieron a las dos corridas referidas, y sin embargo todo el mundo conoce la burla a los asistentes que pagaron un boleto. ¡Lo que se ve… no se pregona! Esperamos pronto al mesías que cumpla, sólo eso, que cumpla con su estatus y exija el toro normal, no los elefantes que a lo más logran equivocar con su galanura y comienzan a ahogarse desde el mismo chiquero. El toro mexicano con promedio de 450 kilos es el bueno, es el que se presta a embestir como gustaba anteriormente, el de peso correcto y sin los actuales endulzantes a su natural casta. En México el matador Iván Fandiño al parecer ya entró al club de los hermosos y los poncianos”, concluye Jiménez Villaseñor.
Si a usted le gusta la fiesta de toros antes que la de toreros asista hoy a la Plaza México, donde lidiarán un serio encierro de la ganadería queretana de Barralva los mexicanos José Mauricio y Arturo Saldívar junto con el español Alejandro Talavante.
Luego vienen varios carteles poco equilibrados con toritos de la ilusión, pasadores pero sin emoción, para que toreen de salón las figuras, los que figuran y algunos que quieren figurar. Veremos los domingos y diremos aquí los lunes.




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