Radar Taurino – La Tentación de la “Revolución”. Cartelazo en La México – Adiós a Pepe Nieto.

La terna en Barralva, ¿Historia en creación? El Lunes lo sabremos.

La actual Temporada Grande se juega la última carta para afianzar su trascendencia en la historia en este primer domingo de Diciembre. La jugada que puede levantar la flojedad casi general de estas primeras corridas tiene la esperanza en el encierro de Barralva que coloca al cartel a la puerta del frentazo o de la gloria. Anunciado como “Revolución Taurina Mexicana”, la cuestión será saber si tal Revolución solo queda en mera, siemple y tentativa… revuelta.

Por: Luis Eduardo Maya LoraDe SOL Y SOMBRA.

Se supo a principio de semana. Tira el guante Barralva y… no lo recoge La México.

Lo recoge la Afición y, péseles o púnceles, las redes sociales, “incomodísimos” foros electrónicos donde los hechos corren a impensable velocidad, donde el rigor es crudeza.

Buena parte del taurinismo las evita. Lo hacen a temor sabido y mala fe guardada pues como “no se puede hacer periodismo (sic) en ciento cuarenta caracteres”, reza uno de los mandamientos de la medianía oficiante. Hay que evitarles a toda costa. En las redes sociales se pierde de vista que el público se manifiesta tanto o más que en la Plaza pues en la red la cosa es personalizada, o sea, cualquier expresión es aun más cruda.

Peor todavía para aquellos que por temor –o ignorancia- le desprecian.

Resulta que lo que más promueve la corrida desde el lunes, más allá del esfuerzo palpable de las administraciones, son las fotos de los toros en el campo.

Publicadas en lo electrónico, hacen el festejo no solo una corrida sino un evento, mucho más grande de lo que sospechamos, es decir llega más allá de lo taurino. Lo que descarta la Empresa, a pesar del clamor de su clientela, abona en traer un mejor resultado, La ganadería da el paso adelante que habría sido mayor de haber tenido la vista del corral proporcionada por la propia Plaza.

Lo bueno es que a Afición, al menos por unos días, vuelve a ponderar lo más importante en toda corrida, los toros. Y aquí vale la pena detenernos.

Hace siete y medio años, Barralva lidió el mejor encierro de la década pasada en una tarde de abril, en la mal llamada, Feria Torista. La famosa corrida de “Don Palillo” trajo adicionalmente tres toros de tremendo compromiso y presencia. Seamos claros, es muy difícil que tal desencadenada y tremenda historia se repita.

Muy difícil.

La presunción de la historia indica que una corrida tan brava, tan rotunda en su juego pero igualmente tan seria en su presencia, tiene menos opciones de repetir un triunfo en una Plaza como México. Ejemplo. La histórica corrida de San Martín en Cuatro Caminos, en 1994, tan fervientemente brava, tan exigente, tan agradecida todos los turnos, marcó un hito y la difícil hazaña de superarla en un escenario de tal categoría.

En esos términos, la tentación es igualmente grande.

Por ello hay que apostar por Barralva, como decía el gran Oscar Wilde, la mejor forma de evitar la tentación es caer en ella.

Quizá, solo es una esperanza, puede ocurrir con Barralva lo que ocurrió con Pastejé en 1946, que logró en La México parte de la apoteosis de Enero de 1943. Y coinciden en algo ambos hierros, la procedencia española, completa por parte de Barralva, incompleta de Pastejé. Vientres la diferencia.

De 1939 a 1997, de 1943 a 2006, el “nuevo” Campo Bravo Mexicano se juega hoy algo más que lo que hasta ahora ha sido un afortunado experimento, está en juego saber si en definitiva, la mera teoría genética, el sueño de varios ganaderos de más de quince años cristalizará su sonido en el orfeón más grande del mundo o podrá ejecutar su drama en el gran teatro de lo real y de lo inesperada, la Plaza México.

Me gustan 12, 18 y 7. Predicción o premonición. Cada segundo, diría Rómulo Gallegos, un azar magnífico tira los dados girando y golpeando el destino de cada diestro.

Sobra Mónica Serrano. Así de simple e igualmente así de claro.

La amadora –novillera a caballo- no tiene base para estar pero, dijimos en la crónica del lunes, a lo Miguel de Unamuno, ser es nombrarse. El nombre la tiene abriendo plaza.

Dos triunfadores de esta Temporada. Dos de los rabos más recientes en La México. Tres triunfadores de Madrid y tres de los nombres y hombres que conforman la revuelta taurina que puede acabar hoy en revolución, son el cartel de esta tarde. Anunciados como “Revolución” es posible que su presencia y combinación cuestione un régimen.

O sea solo un ardid publicitario.

Nuestra generación ha cuestionado y criticado, desde política, impuestos y, claro, toro. Pero parece que es la generación que viene, que ya está aquí, es la que cristaliza esa crítica, la que cambia el paradigma aceptado con resignación por la generación anterior y cuestionado por la nuestra, pero modificado por los nacidos de ‘88 para adelante.

La terna enfrenta un encaste que conocen, que dura, en comparación a lo imperante, un instante, pero puede que sea instante de gloria, de cambio.

Por eso, si Diego Silveti ha de dar el paso adelante, mostrar soltura y no acartonamiento de brazos, es hoy el día para mostrar suficiencia técnica no solo raza, no quedar a mereced sino hacer que su verticalidad y su clase, sean diferencia.

Diego, conoce a fondo el compromiso que tiene, conoce la escena, el brillo del reflector no lo marea, será elemento fundamental que mientras no esté toreando, esté en la corrida. Esos tres largos turnos, en su conversación con sí mismo, previo a su primer lance son fundamentales.

Y esa gaonera que intevenga en quites que traiga fuego. Y esa mano derecha… Ojalá.

Los aficionados hidrocálidos no tienen pretexto. La Plaza México les ofrece lo que su plaza les niega, una corrida seria. Y empalma hace con el torero que desde el momento que confirmó en la Monumental ha pisado en serio y ha superado sus propios obstáculos. Joselito Adame tiene el público en el puño y el toreo en las muñecas.

A sangre y fuego, a temple y donaire… a compás y sinfonía, a mando y poderío… Joselito, el hidrocálido ha llegado antes de sus primeros diez años de alternativa al sitio en que muchos en la historia han tardado años. Hoy, más que nunca, importa asegundar, mostrar que lo de noviembre, ante el toro noblón, no ha sido espejismo sino premonición ante el toro, teóricamente, de mayor poder.

Joselito Adame nos hace recordar que el arte, según Wagner, es la obra total, dominar todos los toros a partir de dominar todas las suertes, lo íntegro, lo integral y lo integrado, pero también puede torear bien, como a muchos gusta, como para volver loca a una plaza como La México.

Ha de venir, además, a borrar la estela de aquel castaño, tan parecido al número 7 de Barralva también y que tantas dudas dejó en 2012. Si Joselito mantiene –lo más complicada en toda actividad- su estado taurino, su categoría, quizá estemos a la puerta de un insospechado alumbramiento. Y no exageramos.

La cosa está no solo en decirlo… sino en hacerlo.

“Y la apuesta fue…”, diría el Tenorío Taurino del “The Kon Leche” de hace cien años. Decimos de Arturo Saldívar, el  torero que más despuesto está apostar y arrebatar es él, quien no va a dejar que su cartel, el máximo de los toreros mexicanos en La México hasta la llegada de Joselito Adame, decaiga ente nadie.

Prosigue el Tenorio: “Sin duda alguna//Y vinimos a apostar//Quien habría de torear//Mejor y con más fortuna//Durante esta Temporada, juntaos aquí//Os voy a probar.” Cada que Saldivar pisa la Monumental se sabe y se siente la disposición a ser. Ya triunfó, aliviando a un débil castaño de Barralva hoy quizá enfrente un encierro cuyo poder teórico le vendrá mejor.

Ninguno de los tres nos brinda duda de su alcance. Cualquiera puede traer el triunfo. Recuerdo los dos últimas tercias de mexicanos en La México que han trascendido a la historia por su éxito. Mariano Ramos, David Silveti y Jorge Gutiérrez en 1990, Eloy Cavazos, Jorge Gutiérrez y Zotoluco, en 2001.

Solo la primera llenó la Plaza. Toda. Se impuso a una corrida infernal, por mansa, de La Gloria. La segunda, solo llenó el numerado, con una gran corrida –aunque ustedes no lo crean- de Julio Delgado.

Hoy no hay boletaje abajo. Hoy hay una encierro serio.

Lo que marca el cartel es que una revolución de verdad, implicaría que el golpe de timón lo dieran estos mismos toreros, desde lo electrónico hasta lo real de cada corrida, en trapío y seriedad. De la promoción hasta la acción en el ruedo.

Ésta, no es una corrida más.

Al menos depende de los propios actores de la corrida que no lo sea.

Que la “Revolución” no solo quede en asonada, en escaramuza, en solo revuelta… Porque lo que a los publicistas taurinos se les olvida, lógicamente, es que cualquier revolución, desde la armada o hasta la musical, tiene un signo inequívoco para serlo.

La Revolución para serlo… siempre triunfa.

Y eso, como toda corrida, incluida esta, solo lo sabremos hasta el lunes.

Twitter: @CaballoNegroII.

Apéndice: Un Crespón en la Amistad – En la Muerte de José Nieto Reséndiz.

Se ha ido el bigote más famoso de Guanajuato, el sombrero clásico, la mano cálida y de trabajo sumado al inacabable ingenio y tremenda afición de José Nieto Reséndiz“Cheché” para los nietos, Pepe, para los taurinos.

Un referente de afición taurina. Cómo recuerdo esa mañana de San Juan del Río.

Le he conocido en el 2010, en “Nieves” de enero, se ha ido en el frío de noviembre. Acompañaba a Pablo Hermoso de Mendoza, para quien el año 2013 ha marcado otro año de triunfo pero un duro periodo donde ha despedido a varios de sus amigos mexicanos, grandes amigos en su vida.

Don José no es la excepción.

Largo, duro y complicado este último tramo para su familia, ha quedado patente la solidaridad de sus amigos, empezando por Don Fernando de la Mora en La México y estoy seguro se replicará en muchos más en los siguientes días.

Sabía de su legendario ingenio, conocí su taurinismo una tarde mía de callejón y suya de barrera de sombra cuando Perera bordó a “Quita Penas” de Campo Real. Conoció mi angustía una tarde que su amigo Pablo llenó La México y no llegaban mis “invitados” de aquella tarde.

Supe de lo extraordinario de su taurinísmo pues un brindis en Aguascalientes de Pablo lo dijo todo. O aquel viaje para Nimes.

Y además, tuve el gusto de dar en radio el resultado del Festival del Cortijo La Rueda, en 2010, aquella taurinísima sorpresa de sus hijos y amigos, entre ellos, el Matador Alejandro del Olivar, cuando se homenajeó al que fue, además, un tremendo aficionado práctico.

Ahí quedan las fotos atracándose de morrillo y que hoy son solo un botón de su afición.

Hoy se, además del legado que deja Don José. En tiempos duros para La Afición deja a sus nietos, chavales que engalanan barreras en las ferias y en la propia Plaza México.

Y eso, hoy, cuando los niños van y vienen sin ir a ningún lado, vale un potosí… o más.

Perfecto informante taurino, deja una familia que de San Miguel a Querétaro y Juriquilla, de Celaya a León y Aguascalientes es referente y ejemplo de lo que México construye a partir de la tradición taurina, mano abierta al frente, claridad y, por supuesto, amistad.

Estará viendo muchas corridas de ayer y hoy. Que ya son un lujo.

Le recordaremos Don José… Siempre.

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