Por Óscar López Gamboa
Con la aún euforia y buen sabor de boca que me dejó el festejo del domingo pasado en la monumental plaza de toros México, debido principalmente a los toros de Barralva con encaste español, mismos que fueron de un irreprochable trapío, que se jugaron en dicho coso y por supuesto por las tres distintas pero grandes faenas que realizaron ese extraordinario trío de toreros mexicanos integrado por Joselito Adame, Arturo Saldivar y Diego Silveti, me sentí en la necesidad de rendir una meritoria, respetuosa y merecida semblanza de la:
HISTORIA DEL TORO BRAVO MEXICANO
Al intentar hablar del toro bravo mexicano, no podemos dejar de referirnos al toro español; y mucho menos soslayar, los orígenes de los antecesores del actual toro de lidia. El fósil más antiguo provisto al menos de cuernos, data de hace 70 millones de años (en el plioceno), su nombre zoológico, es: bos-planifrons. La especie de la cual provienen todos los bóvidos, es la del bos brachyseros, o bos primigenius, misma que domesticó el hombre (6000 a 2500 años a.C.). También se le conoció con el nombre de uro, en la (era de piedra). Julio César hace 2000 años, describía a éste animal, como muy peligroso, ligero, bravo, enorme e indómito. Llamado posteriormente por los celtas, aurochs; habitó en Asia Menor, África y parte de Europa, fue una figura sacra y objeto de culto por las antiguas civilizaciones. Así en la Mitología griega aparece en forma de Mino-tauro. El uro se extinguió en Europa en la Edad Media, es el antepasado salvaje de todas las razas bovinas domésticas existentes hoy. El toro de lidia actual, es entre todos los descendientes directos del uro, el que mejor conserva sus características.
Con esta breve introducción del origen y desarrollo del toro de lidia, damos paso al tema que nos ocupa.
FAMILIA BARBABOSA
Don Rafael Barbabosa Arzate, dueño de las ganaderías San Diego de los Padres y Santín, adquiere también en 1877, la famosa ganadería de Atenco, fundada ésta en 1528, por don Juan Gutiérrez Altamirano, primo hermano de Hernán Cortés. Altamirano, pasó la hacienda de Atenco, a los condes de Santiago y barones de Calimaya; quienes a su vez, traspasan a la familia Barbabosa. Siendo de ésta manera que las tres referidas ganaderías, se convierten en el tronco común de las antiguas ganaderías mexicanas, sólo por mencionar algunas: San Cristóbal la Trampa; Tepeyehualco; Quiricéo y Piedras Negras. Otras ganaderías contemporáneas que fueron simiente de muchas otras: Paranguéo siglo XVI; El Cazadero siglo XVIII y Espíritu Santo siglo XIX.
FAMILIA GONZÁLEZ
Don José María González Muñoz, funda a mediados del siglo XIX (1874), la famosa ganadería tlaxcalteca de “Piedras Negras” y con él, inicia la dinastía de los “GONZALEZ”: Lubín; Romaríco; Wilulfo; Raúl y Marco Antonio. Única ganadería mexicana hasta nuestros días, administrada por una sola familia y que atinadamente; junto con la ganadería de “San Mateo”, están consideradas, cómo ¡LAS MADRES DE LAS GANADERÍAS MEXICANAS!. Don José Ma. González, adquiere sementales españoles de: Pablo Benjumes, Miura, Murube y Marqués de Saltillo, así cómo diez vacas de éste último. Algunas de las ganaderías que se han formado con el simiente de Piedras Negras: Zacatepec; Zotoluca; La Laguna; Rancho Seco; Reyes Huerta; Santacilia; Xajay; Mariano Ramírez; Atlanga; Pastejé, etcétera.
FAMILIA LLAGUNO
Don Antonio y Julián Llaguno González, en el año de 1899, fundan en el estado de Zacatecas, la ganadería de “San Mateo”, con treinta vacas criollas y un semental de el “Barranco”; en 1907, agregan un semental portugués de Palha, el cual fue obsequiado por su amigo el matador español, Ricardo Torres “Bombita”: Al año siguiente por conducto de su amigo “Bombita”, adquieren seis vacas y dos sementales “puros” españoles, del Marqués de Saltillo (Casta de Vistahermosa), posteriormente en 1909, don Antonio Llaguno, viaja a España, y personalmente compra diez vacas más, del mismo encaste de Saltillo; enriqueciendo así su simiente. Al estallar la Revolución Mexicana, los ganaderos del país, sufrieron grandes pérdidas merced a dicho movimiento armado, los hermanos Llaguno, deciden salvar lo mejor que tenían de simiente y, llevan a la ciudad de México, 50 vacas, 2 becerros y 2 sementales línea directa del Marqués de Saltillo. Las vacas las estabularon en corrales en unos terrenos de Sotelo, y los becerros y sementales, en un departamento ubicado en la colonia San Rafael, en lo que es ahora, la calle de Sadi Carnót. De esta manera y con una gran visión, los hermanos Llaguno, salvaguardan su tesoro bovino, con lo que le dieron continuidad y grandeza al árbol genealógico de “San Mateo”. La más Pródiga de las ganaderías que hayan existido en México; creando con el tiempo, el llamado “Encaste Llaguno”, son pocas las ganaderías mexicanas, que no lleven la “Sangre Llaguno”. Cabe mencionar que ésta familia de gran prosapia ganadera, por su invaluable aportación que hizo a la ganadería brava mexicana, recibió en dos ocasiones del Gobierno de la República, la medalla al MÉRITO GANADERO.
FAMILIA MADRAZO
Los hermanos Francisco y José Madrazo García, en 1918, fundan en el estado de Jalisco, la ganadería de La Punta, con 4 vacas de San Nicolás Peralta y dos sementales españoles; uno del Marqués de Saltillo, y otro de Parladé. Al siguiente año, agregan a su dehesa ganadera, 50 vientres y 2 sementales, provenientes de “San Mateo” (orgullosamente mexicana). En 1925, aumentan su simiente, con 10 vacas y 2 sementales, de “Gamero Cívico” (Parladé), así cómo 42 vientres más y 5 sementales de “Campos Varela”, en 1940, 2 sementales de Domingo Ortega, y en 1945, uno del “Conde de la Corte”, todos ellos de origen español; por último en 1974, suman un semental más, de la ganadería de Mimiahuapan (mexicana). La Punta, ganadería mexicana de tanta fama y prestigio en el medio taurino de nuestro país, regó su sangre en la “cabaña brava mexicana”, tales cómo: Matancillas, San Marcos; Corlomé; Chinampas; Campo Alegre, Armilla Hnos.; San Judas Tadeo; Tequisquiapan; Las Huertas; Torreón de Cañas; Pastejé; Zamarrero; El Colmenar; Eduardo Funtanet; Lucas González Rubio; etcétera.
En capítulo aparte, considero justo hacer mención de otras cuatro ganaderías mexicanas, por engrandecer y fortalecer con su sangre, el “Árbol Genealógico del Toro Bravo Mexicano”, ellas son:
JESÚS CABRERA
Fundada en 1947, proviene directamente de la ganadería del matador mexicano, Lorenzo Garza. Don Jesús Cabrera gran aficionado a la fiesta de los toros y, también aficionado práctico desde muy joven, compró al “Ave de las Tempestades”, toda la ganadería y de ésa manera, enriqueció con su simiente, las ganaderías de: El Junco; Cerro Viejo; Aurelio Franco; Santoyo; La Paz; Huíchapan; Trincheras; Golondrinas; San Marcos; El Romeral; Boquilla del Carmen; Vda. De Franco; Fermín Rivera; San Felipe Torres Mochas; Covarrubias; La Playa; etcétera.
SAN MIGUEL DE MIMIAHUAPAN
Fundada en 1946, por don Luís Barroso Barona y don Luís Xavier Barroso Chávez, en el estado de Tlaxcala, con simiente de “Torreón de Cañas” (ganadería mexicana); años después, es vendida a su actual propietario, licenciado Alberto Bailleres González, quién la traslada al estado de Guanajuato, en la ex hacienda de Begoña. Otros simientes con los que se enriquece ésta afamada ganadería, son los de: Juan Aguirre, (“Conejo Chico”), así cómo de Pepe Chafic. San Miguel de Mimiahuapan, a aportado su sangre a muchas ganaderías algunas de ellas son: Begoña; Xajay; Jaral de Peñas; Arroyo Zarco; Montecristo; Reyes Huerta; Santo Domingo; La Laguna; Arroyo Zarco; García Méndez; Campo Alegre; etcétera.
JAVIER GARFIAS
Fundada en 1948, por don Javier Garfias de Los Santos (finado), su simiente proviene de Santo Domingo (Espíritu Santo siglo XIX), y de Torrecilla (San Mateo) y las ganaderías que llevan su sangre, son por citar algunas: Xajay; De Santiago; José y Marcos Garfias; Reyes Huerta; Venta del Refugio; Tequisquiapan; Yturbe Hnos.; Los Cués; La Ventilla; San Pablo, etcétera.
SAN MARTIN
Fundada en 1932, por Juan Aguirre (“Conejo Chico”), en Tepeji del Río, Hgo. Años después la compran Marcelino Miaja y Pepe Chafic, sus simientes son, San Mateo, Torreón de Cañas, Zacatepec y Mimiahuapan. San Martín, a su vez, a dado su sangre en: Claudio Huerta; Xajay, Los Encinos; La Soledad, Manolo Martínez; La Misión; San Diego de Los Padres; Santa Alicia; Los Martínez; José Marrón; El Vergel; Fernando de La Mora; Tequisquiapan; Teófilo Gómez; Julio Delgado; Rodrigo Aguirre; Yturbe Hnos., Venta del Refugio; etcétera.
De esta manera concluyo, no sin antes señalar qué para todo aquel buen aficionado que se precie de serlo a la fiesta brava, exista en él la necesidad de saber que gracias a ésas primeras cuatro familias; y demás casas ganaderas mexicanas que les sucedieron, dedicaron sus vidas, con un gran esfuerzo, afición y amor a tan encomiable causa, haciendo posible con ello; exista hoy el TORO DE LIDIA MEXICANO, para gloria y orgullo del CAMPO BRAVO DE MÉXICO.
Diciembre 04/2013.
*Ex Juez de Plaza Calafia




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