Apuntes de la 11ª Corrida de La Plaza México: La inconveniente bravura.

Pizarro en un momento de apuro.Foto EE: Hugo Salazar.
Pizarro en un momento de apuro. Foto: Hugo Salazar.

Por Luis Cuesta – De SOL y SOMBRA.

Polémico y triunfal resulto el onceavo festejo de la temporada grande en la Plaza México por las diversas circunstancias que lo rodearon, pero habría que destacar el buen juego de algunos de los astados de la ganadería de De Haro, no así la completa presentación del encierro, que en términos generales dejo algo que desear como la mayoría de los encierros que se han lidiado en la presente temporada.

Hay que aplaudir al ganadero Antonio de Haro la manera con la que defiende su concepto de la bravura y de lo que debe de ser un toro bravo, sabemos que el trabajo del ganadero es un oficio complicado, meticuloso y muy escrupuloso, en el que muchas veces hay más sinsabores que triunfos.

Con la ilusión a tope el ganadero mando un encierro que en términos generales dio el juego esperado por la afición, fueron toros con edad que acudieron al caballo con mucho celo y que presentaron una lidia distinta, por momentos también hubo nobleza, en fin, una serie de elementos que fueron complicados para la tercia de toreros que no estuvieron a la altura de las circunstancias. Destacaría en particular el corrido en segundo lugar, un toro que resulto extraordinario de nombre Gonzalero que le correspondió a Federico Pizarro .

Pizarro, torero capitalino que ha luchado en los últimos años por toda la provincia lidiando encierros duros y casi siempre acartelado en tardes que distan mucho del lugar que algunos visualizaron en sus inicios para Federico, hace ya más de 20 años cuando tomó la alternativa en Juriquilla, de manos de El Nino de la Capea y Jorge Gutierrez.

Hoy Pizarro salió inspirado y abrió el frasco de las esencias por algunos momentos con una faena de gran calidad, mucho sentimiento y que tuvo mucha transmisión hacia el tendido. Federico comprendió a la perfección que en Gonzalero había un tanque de oxígeno para su carrera, razón por la cual decidió desprenderse de la rigidez y el acartonamiento de otras tardes y se dejó llevar por el toreo clásico, recio y valiente que todavía atesora, ante un toro bravo que tomo dos varas como el resto del encierro.

Cuando la faena alcanzaba su clímax Pizarro extrañamente decidió abreviar y se tiro a matar señalando una estocada letal que acabo con la vida de un gran toro De Haro, que fue despedido durante el arrastre entre una fuerte ovación.

Posteriormente Pizarro recibió ante una petición mayoritaria una oreja de ley, que en realidad debieron ser dos, pero me quedo la sensación de que a la faena le falto un par de tandas más, así como mayor ligazón y un mejor remate como Gonzalero se lo pedía.

Con su segundo, un toro con muchas menos condiciones de triunfo que su primero, se esperaba que Pizarro asegundara su actuación y asegurara la puerta grande, pero una duda y un rayon en el muslo lo hicieron desistir de dar ese pasó hacia adelante, que en la vida de un torero puede significar todo o nada.

Aun así sería muy agradable volver a verlo con otro ganado y con alternantes más hechos en alguno de los próximos carteles que se celebraran durante los meses de enero y febrero. Vamos a ver cómo valora la empresa su fugaz pero prometedora actuación.

El resto de la corrida fue un despropósito…

Y no quedo por el ganado, porque la realidad es que hubo por lo menos dos toros más para cortarles las orejas, como lo fueron el corrido en quinto lugar y el séptimo que fue un toro de regalo, los dos astados le tocaron en suerte a Pepe López. Si con el primero de su lote no pudo demostrar nada, con el quinto paso inedito ante un toro que tenía las orejas puestas con alfileres.

Algunos toros lucen o deslucen en la muleta de su lidiador, algunos toros malos bien toreados llegan a embestir, pero lo de ayer de Pepe López fue un compendio del concepto de la NO-FAENA.

Después de escuchar dos bocinazos del quinto, regalo un toro más De Haro que fue lidiado en séptimo lugar, un astado que era para encumbrarse. Pero la no-faena de López consistió en dejarse enganchar la muleta y no fiarse ni un pelo del De Haro, un toro muy justo de presentación, pero que planeaba en sus embestidas y no se comía a nadie, como si lo hicieron algunos de sus hermanos que llegaron a desarrollar peligro. Rebasado por su oponente, Pepe López le busco la muerte y para su suerte se la encontró de una gran estocada. La gente pidió la oreja y el juez rápidamente la concedió. Oreja para López y un arrastre lento merecido para Camorrista, un toro de nota alta.

Los otros proyectos de la NO-faena estuvieron a cargo del colombiano Ricardo Rivera, que confirmaba alternativa. Con su primero de nombre Volcanico, un toro que desarrollo mucho sentido, pasó un gran peligro en un momento de la lidia y tardó un rato en reponerse del susto.

Los posteriores proyectos de no-faenas se los realizo al sexto, otro toro justito de trapío y al corrido en octavo lugar que desatinadamente regalo fuera de tiempo, pero con el permiso de la “autoridad” y que resultó ser el toro más serio del encierro de De Haro. Pero en las tres faenas del colombiano faltó decoro, ya que solo consiguió moler a derechazos a sus tres astados,  siempre abusando del artifició del pico.

Finalmente Rivera  tiró por la calle de en medio y aunque dejó traslucir buenos detalles con su primero, especialmente con el capote, su falta de sitio con los toros le paso factura. No se acopló ni con el bravo, ni con el manso, ni con el manejable.

Al final, el verdadero triunfador de la tarde fue el ganadero que mando en su mayoría un encierro encastado, con algunos astados que demostraron clase y nobleza, pero siempre con esa viveza en la acometida que es la característica del toro encastado como sucedió con los corridos en segundo, quinto y séptimo lugar.

La corrida de ayer es de las que hacen afición porque había toros, pero también es cierto que salvo Pizarro con su primero a los De Haro les faltaron toreros con una mayor madurez en su técnica, asi como cierta calidad artística para poder realzar su trapío, la casta desbordante y la nobleza de los astados que llenaron de emoción todos los tercios.

Es lo que digo yo.

Twitter @LuisCuesta_

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