
Jerónimo que reaparecía años después de sus mejores tiempos, se ha reencontrado nuevamente con el público de la capital, tras una faena de notable argumento artístico y con una corrida que resulto deslucida por la extrema mansedumbre de sus toros.
El único que “metió la cara” fue el tercero y a veces se frenaba al segundo o tercer muletazo. Queda claro que no estuvo el horno para bollos. Hubo que hacer un esfuerzo grande, y aún así la recompensa no fue total.
Por Luis Cuesta – De SOL y SOMBRA.
Poco hay que apuntar acerca de la décimo segunda corrida de la temporada grande, salvo la buena actuación de Jeronimo con el primero de su lote y algunos momentos muy toreros de Mario Aguilar con el tercero de la tarde.
Si no hay mucho que comentar del festejo se debe principalmente al mal juego que dio un encierro impresentable para la categoría de esta plaza de la ganadería de Carranco, que con el de hoy suma ya tres serios tropiezos en las últimas temporadas.
Cuando no hay bravura no hay emoción, ni tampoco hay atención ni un interés real del espectador, ya que el valor de lo realizado tiene una dimensión menor y así habría que valorar algunos de los pasajes de esta tarde que pudieran ser rescatados de entre los escombros de la mansedumbre.
De lo positivo habría que apuntar la buena y sólida actuación de Jeronimo, un torero que por diversas circunstancias no ha llegado a conseguir un mejor lugar dentro de la fiesta, pero que hoy una vez más nos demostró que el que tuvo retuvo. Para muestra nos dejó una faena inteligente, en la que aprovecho las pocas embestidas de un toro soso e invalido de Carranco al que le termino cortando una merecida oreja tras un estoconazo.
Para el recuerdo quedara un natural muy largo que pego en cámara (súper) lenta y que por unos segundos detuvo el tiempo, para después irse desparramando en el aire como el perfume que se expande al descorchar una botella de vino de Jerez.
Con su segundo estuvo por encima del toro bobalicon, débil y descastado que le toco en suerte.
Jeronimo se merece repetir con una corrida de toros que le ofrezca más garantías y en un cartel con más categoría, ya que demostró que en el todavía corre por sus venas el arte y el buen toreo, ese que no conoce de edades ni de tiempos.
Mario Aguilar y el diestro español Leandro que confirmaba su alternativa, pusieron voluntad y deseos de triunfo durante toda la tarde, pero ante las reses inválidas y descastadas que lidiaron aquello fue un despropósito.
Mario Aguilar estuvo más cerca del triunfo con su primero, un toro potable sin malas ideas con el que por algunos momentos bordo el toreo con el capote y al natural. Fallo con la espada y la esperanza de alcanzar el anhelado triunfo se le esfumo.
Mario es un buen torero pero el tiempo le ha demostrado que en esto nadie te regala nada y si quiere volver al camino del triunfo y de los grandes contratos, tendrá que seguir esforzándose el doble. Esperemos que las empresas tengan la sensibilidad de darle más toros, porque sería una pena que se llegara a desperdiciar el talento de este buen torero hidrocálido.
Leandro Marcos lidio tres toros, ya que regalo uno de la misma ganadería, pero salvo su oficio y sus deseos de agradar poco o nada pudo demostrar ante el escaso público capitalino que se congrego en la plaza.
Al final nos fuimos con el sabor agrio de la mansedumbre y la invalidez de siete toros moribundos que desfilaron por el ruedo de La México, cuando hace escasos siete días se asomaba en el mismo ruedo sin ninguna timidez, la verdadera bravura del toro de lidia mexicano.
Con una de cal y otra de arena así parece que camina la presente temporada 2013-14.
Para el próximo domingo se anuncia una corrida de La Punta para Arturo Macías, Fabián Barba y El Capea.
Es lo que digo yo.
Twitter @LuisCuesta_


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