¿La Fiesta en Paz? Asambleas y foros… infructuosos.

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Por Leonardo Páez.

En teoría, tanto los taurófilos –no el que asiste a las corridas de toros, sino el que defiende la dignidad animal del toro de lidia en plenitud de facultades para un encuentro sacrificial verdadero– como los taurinos –los que dicen que saben y viven del negocio–, los aficionados –esos carboneros cuya fe en el misterio de la lidia casi rebasa la ignorancia de los poderosos– y los villamelones –ese sector a la alza gracias a una mediocre y sesgada información taurina– debe-ríamos estar de plácemes por la celebración de una asamblea nacional y un foro internacional sobre los toros.

Del jueves 23 al sábado 25 de enero se efectuó en la ciudad de Tlaxcala otra Asamblea Anual de la Asociación Nacional de Criadores de Toros de Lidia, ese gremio que desembolsa dinero a diario para la crianza de sus reses, pero que no sufre ni se acongoja por lo que ocurra o deje de ocurrir al interior de su gremio ni en el medio taurino, habida cuenta de que sus afanes son por afición no por negocio.

Fue un evento como siempre, es decir, con atractivas y variadas actividades, dentro de las cuales destacaron la presentación de tres libros, el paseo por el centro de Tlaxcala, cena de gala, tienta a campo abierto en la ganadería de Rancho Seco y comida en la ganadería de Piedras Negras, un desayuno con plática sobre los intereses de la ganadería brava, y otra sobre los principales cambios de la reforma fiscal, más la explicación de los avances en estudios genéticos y su importancia como herramienta en el hato ganadero.

Hubo otra plática sobre el impacto de las redes sociales en la difusión en favor de las ganaderías y la fiesta brava e incluso se habló de la situación de la fiesta brava en México, tema estructurado a partir de una estadística de los acontecimientos taurinos de los últimos 10 años, y por fin se atrevieron a convocar a seis comunicadores a un foro taurino sobre la ardua labor (sic) que se ha realizado en defensa de los ataques antitaurinos nacional e internacionalmente.

Pero de cuestionar el extraviado rumbo que tomó la tradición taurina de México gracias a los taurinos, así como la generalizada bravura-basura que mandan a las plazas, más un asomo de conciencia y propósitos de enmienda, de eso nada.

Esta soberbia casi eclesiástica –yo poseo la verdad y el que la cuestione será excomulgado– pasó de Tlaxcala a la Isla Terceira, en las Azores, Portugal, donde del 24 al 26 de enero se lleva a cabo el Tercer Fórum Mundial de la Cultura Taurina, titulado Los valores de la tauromaquia –nada de las desviaciones, ¿eh?–, en el que se ventilaron temas como ecología y ganadería, evolución genética del toro, los toros en América o la lucha de los toreros franceses en los años 70 –dos jugosos enclaves coloniales de España con una notable diferencia: el respeto sin excusas por el toro con edad y trapío en Francia, a falta de figuras de nivel internacional.

Asimismo tópicos como: valores económicos y sociales de la tauromaquia, forcados y solidaridad, valores educativos del toreo en la infancia y adolescencia, un recital poético-flamenco, un documental sobre José Tomás en Nimes, una mesa redonda sobre el libro Diálogo con Navegante, del citado diestro y lectura de las conclusiones, todo ello con la participación de varios especialistas portugueses, españoles y franceses más un ecuatoriano, un colombiano y un mexicano.

Como suele ocurrir, los analistas latinoamericanos o no tienen dinero o no tienen interés o no son invitados a participar en este tipo de eventos. De nueva cuenta, reflexiones que contribuyan a la candente cuanto soslayada cuestión de qué hacer con esa tradición que a los taurinos se les escurre entre las manos, no fueron incluidas. ¿Temas como cuáles? Por citar: ¿bravura o toreabilidad?, tradición y mercadotecnia, críticos o publicistas, toreo y deportes de alto riesgo, crueldad en el mundo y crueldad en el ruedo, expresión global o colonial, ¿de quién es la fiesta?, toreo con sentido social y cultural, tauromaquia o tauromafias…

El viernes 24 el escritor y poeta Gabriel Zaid, que alguna vez dijera: El aburrimiento es la negación de la cultura, cumplió 80 años de fructífera existencia. Ingeniero de profesión y espíritu renacentista por vocación y por una obra tan amplia como valiosa, es autor de uno de los prólogos taurinos más inteligentes y bellos que se hayan escrito, De toros y tauremas, para el libro sobre Silverio de Guillermo H. Cantú.

“Hay que salvar –dice Zaid en un texto que deberían grabarse los taurinos– las circunstancias de la vida mexicana en el papel, la tela, la pantalla. Necesitamos espejos de la realidad nacional para asumirla y asumirnos, con libertad cada vez mayor. Los villamelones de la cultura sienten que algunos temas son indignos del arte, que ciertas realidades no merecen teoría”… ¡Salud y gracias, maestro!

Vía: http://www.jornada.unam.mx/2014/01/26/opinion/a08o2esp

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