‘Cagancho’ El gitano de ojos verdes que soñó el arte del toreo.

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Por Rosario Peréz.

«En Andalucía se torea; de Despeñaperros pa arriba se trabaja». La sentencia, no exenta de polémica, fue obra de Joaquín Rodríguez «Cagancho», el gitano de los ojos verdes, como los toros de Villalón.

Torero de contrastes, de más sombras que luces, su esplendor era tal que en las tardes de musas soñaba el toreo y eclipasaba todo lo demás. Cuentan que verle hacer el paseíllo era acercarse al dios del Arte. Tan elegante, tan apuesto, tan majestuoso, con esa personalidad tan singular…

Nieto del cantaor Manuel Cagancho, nació en el barrio de Triana en 1903 y murió en enero de 1984. Treinta años han pasado del adiós al artista que, aunque más de una vez acabó con sus espantás en las dependencias de la Guardia Civil -recuérdese lo de «quedar como Cagancho en Almagro»-, encendía pasiones.

La Monumental de Barcelona fue una de sus plazas. Allí era capaz de llenar los tendidos hasta la bandera, «sumando en su favor innúmeros admiradores», decía Azares.

Tal fue la expresión del gitano de los ojos verdes que Corrochano lo comparó en una crónica (Toledo, 1927) con la talla de Montañés: «Se presenta a la multitud ese hombre seco como un cartujo, del color de la madera que eligiera para sus tallas el Montañés. Pasa el toro sin que el leño se mueva y hay en el tendido ruido de apoteosis. La izquierda, huesuda o leñosa, asoma obscura por la manga blanca salpicada de oro….»

¿Por qué el apodo de Cagancho?

El profesor Santainés lo cuenta así: «Existían ya en su familia otros Caganchos, célebres como cantantes y que, a lo bien que cantaban debieron su mote, pues cagancho parece ser que es el mote de un pajarito excelente cantarín al que los andaluces bautizaron tan gráficamente, teniendo en cuenta alguna particularidad del animalito que en otras partes no han notado, sin duda. Otra versión que también es válida mantiene el criterio de que el padre de Joaquín era vendedor ambulante de colgadores de ropa.
En su cotidiano quehacer callejero pregonaba su mercancía diciendo: “¡A real ca gancho¡” Y el «ca» gancho (cada gancho) se convirtió por cacofonía en Cagancho, nombre con el cual pasó a la historia el singularísimo torero».

Coetáneo de Belmonte y considerado uno de los máximos exponentes del toreo a la verónica, en sus fuentes beberían luego genios como Curro Romero y Rafael de Paula. Cagancho toreó su primer novillo con quince años, al igual que Gitanillo de Triana, con quien compartiría padrino de alternativa, Rafael el Gallo.

Con medio siglo de leyenda en sus ojos aceituna, dio un recital con el capote en Madrid, pero fue México donde se convirtió en todo un ídolo y desató auténticas locuras.

Al otro lado del Atlántico, murió en la ciudad de México en el hospital español a los 81 años.

Via: http://www.finanzas.com/noticias-001/toros/20140205/gitano-ojos-verdes-sono-2599870.html

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