Por Luis Cuesta – Para De Sol y Sombra.
El ganadero Fernando de la Mora, es el principal responsable de la indecorosa corrida que ayer se lidió en la plaza de “toros” Mexico con motivo de su 68 aniversario. Pero no es el único. Le acompaña el invisible juez de plaza, Gilberto Ruiz, que aprobó unos borregos impresentables; y la empresa, que los compró; y los toreros y sus equipos, que eligen los toros y presionan a las autoridades para que aprueben lo que no merece más que una ida directa al rastro.
Como sea, lo de ayer en La Mexico fue una muestra más de la vergüenza y mentira en la que los taurinos han convertido esta fiesta que fue alguna vez gloriosa.
Seis borregos, seis, unos sin pitones, otros sin caras de toros, otros sin trapío y sin ningún atributo externo, más que el color berrendo de su pelaje. Todos inválidos -a excepción del sexto bis-, sin sangre brava en las venas, descastados y sosos. Pero, eso sí, nobles y bondadosos como la madre de calcuta.
La grandeza de la Plaza México y su afición no se merecía para su aniversario una corrida de borregos inválidos. Pero pocos se quejan, ésa es la verdad.
Por el contrario, año con año vemos como el toro de La México ha perdido fiereza, fortaleza y ha ganado en nobleza y dulzura, esa que tanto le gusta a los toreros actuales. Tanto le han rebajado los ganaderos a la bravura que los borreguitos de hoy no emocionan ni a sus criadores.
Los toreros actuales le están haciendo un daño irreparable a esta fiesta y sus administraciones actúan como el mas malo de los antitaurinos que está dispuesto a querer aniquilar este glorioso espectáculo.
El (des) festejo
No tuvo su noche Joselito Adame.No se le vio cómodo con su primero, algo normal tomando en cuenta que era un compendio de defectos -manso, reservón, incierto y áspero-, y eso no gustó al torero. Pero en lugar de acabar rápido su labor alargo de mas el trasteo, para hastío del tendido. Con su segundo puso voluntad y termino regalando incomprensiblemente un toro de la misma ganadería que fue para el olvidó.
Destaco por algunos momentos El Payo, que aprovechó algunas de las muchas cualidades de su noble y encastado sexto que sustituyo a otro borrego de don Fernando, al que toreo con pases templados por el pitón derecho, en una labor de calidad y sabor torero, pero que finalmente no llegó a alcanzar los altos vuelos que se presagiaban. No pudo hacer nada ante el inválido y descastado tercero de la noche, que hizo honor a la pasarela de mansos.
Muchos le atribuyeron la gran entrada al rejoneador Pablo Hermoso de Mendoza, lo cual quizas es cierto, ya que la plaza registro la mejor entrada de la presente temporada. Sin embargo Pablo Hermoso no tuvo su mejor noche a pesar de que realizo una meritoria labor con sus dos toros, especialmente ante su segundo. Mato muy mal y escucho una marcada división de opiniones con su lote.
La Puntilla
Al final fue un aniversario para el olvido por el petardo nacional que pegaron en todo el mundo sus protagonistas -gracias a la magia de la televisión y del internet – pero desgraciadamente para algunos, el mal sabor de anoche no se nos va a olvidar tan fácilmente. Jugar así con la fiesta y su afición tiene un precio muy alto. Que tarde o temprano alguien va a tener que pagar.
Es lo que digo yo.
Twitter @LuisCuesta_



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