Por Juan Carlos Valadez – De Sol y Sombra.
Me propuse como asignatura realizar una crónica de lo acontecido el viernes en San Luis Potosí para de SOL y SOMBRA, pero ante la poca calidad del espectáculo y del ganado desistí en el intento al no encontrar palabras que describieran lo acontecido. No estuvo bien porque en esta mi nueva casa, donde me han tratado tan bien esperaban mi crónica.
Así que después de un par de llamadas desde el cuarto del hotel en donde me hospede en San Luis, le prometí al Guerra que en Juriquilla – donde pensaba que todo iba a mejorar – me sacaba la espina y le mandaba mi crónica.
Tras un largo viaje desde San Luis por fin ocupe mi lugar en la plaza de Juriquilla, que amablemente me aparto mi primo Enrique un orgulloso zacatecano avecindado en el progresista Estado de Querétaro.
La gente poco a poco comenzó a llenar la plaza en lo que nos acomodábamos y faltando tan solo un minuto para el paseíllo los tendidos lucían completamente llenos ¡Que bella pasarela de gente guapa y entusiasta! como la del viernes en San Luis.
Gente entusiasta y a la vez ilusa como un servidor, porque tras el paseíllo salió el primer astado de los Encinos y desde este punto todo fue una pantomima. Como un día antes en San Luis.
La historia de la corrida, por lo menos la nota principal, es ésta: la falta de bravura y trapío. Porque en lo técnico y en lo artístico la tarde no pudo resultar más desangelada, más sin sentido. Una corrida de toros tiene sentido cuando en el ruedo hay toros bravos y lidiadores, no figurines de borregos descastados como ocurrió ayer en Juriquilla.
Ni rivalidad ni nada entre estos dos señores, uno figura ya consagrada a sus 30 años y el otro torero cuña de la toreria nacional – como Zotoluco, Rafael Ortega o Manolo Mejía lo fueron en su momento- pero muy lejos de ser la figura del toreo por la que México suspira.
No hubo rivalidad ni grandes emociones, porque ninguno de los dos matadores aportaron ni un gramo de imaginación, no hicieron ni un quite entre ellos y esto en un mano a mano resulta algo ilogico, y salvo Joselito Adame -que dibujó remates muy toreros con la muleta en su segundo- el resto fue un compendio de pegapasismo a reses mansas sin fondo, que pedían la muerte desde su salida de la puerta de chiqueros.
Una pena por el publico que llena las plazas y paga una gran cantidad de dinero por ver a estos toreros, que con lo que lidian demuestran lo poco que les importa recuperar la grandeza del espectáculo taurino.
Ojo Casa de Toreros porque el dinero y la publicidad funcionaran unas veces pero no toda la vida. Si siguen buscando la comodidad para evitar la seriedad y la bravura en lo que lidian sus toreros, la fiesta les va a durar menos de que lo que canta un gallo.
2
La presencia de los toros fue en general incorrecta. Muy terciados en su presentación, unos muy justitos y otros anovillados en términos generales.
Había ilusión por ver a los de Los Encinos pero al igual que los de Xajay – una ganadería que pasa por un momento muy critico – en cuanto a bravura, ninguno la tuvo; y la bravura es lo que verdaderamente da medida al resultado de una corrida, así que la de ayer debe pasar, con todas las de la ley, por la puerta del olvido a pesar de que al cuarto (bis) lo premiaron con una injusta e indecorosa vuelta al ruedo.
Así ante estas reses descastadas sólo podíamos ver una corrida moderna, de esas que predominan en la geografía taurina actual, donde la suerte de varas es una pantomima y donde se le aplaude a los picadores por no picar.
3
El Juli “extrañamente” se escogió un lote compuesto por tres toros de Los Encinos con el que anduvo fácil, sin complicarse la vida. A su primero, que se lo brindo a Eloy Cavazos , le compuso una faena sin muchas apreturas, un tanto larga y monótona con el arrimón clásico a una res que apenas se podía sostener de pie. Su segundo que fue un astado impresentable, llego moribundo a la muleta con la boca abierta, la lengua de fuera y con muy poca emoción. Con su tercero realizo una faena bullidora con la mira hacia el tendido en donde por momentos consiguio algunos muletazos con hondura y reposo. Mato con su famoso julipie, es decir llendose de la suerte y señalando una estocada trasera que le valió dos orejas.
Su gran rival el diestro mexicano Joselito Adame, que todavía no es aun la figura que muchos quieren ver. Es un gran torero cuña para estos festejos como bien lo explico el Bardo de la Taurina -en su programa de Voces de Luces– que anda enrachado pero a un nivel aun muy lejos para ser considerarlo figura del toreo.
Adame paso inedito con el primero de su lote, teniendo que ver como a su segundo de Xajay que era una salamandra con cuernos, se lo devolvían con airadas protestas de un publico que cada vez luce mas desconcertado, inseguro y a la vez mas indiferente ante lo que se se debe de lidiar o no se debe en las plazas de toros.
Salio en sustitucion otro astado de Xajay de nombre “coyote” apenas justo de presentación, al que Adame le armo una faena con mucho calado al tendido sin mucho reposo pero sobrada de corazón.
Lo mejor fueron los remates que le instrumento al de Xajay al finalizar las tandas que hicieron que el publico se emocionara al grado de que sonó la pelea de gallos en la plaza-bar. Dos orejas para el torero y para el novillito que nunca peleo en varas, la vuelta al ruedo a sus restos. De no creerse.
El tercero de su lote “luna roja” de nombre celebre en la tauromaquia de la Plaza México y de esta ganadería, tuvo su grado de nobleza bobalicona y de fuerza, para que Adame le cortara una oreja tras una faena completa, en donde destacaron algunos pasajes emocionantes con el capote, como cuando instrumento el famoso quite de oro.
Al final después del fraude cometido a la afición, los dos toreros no tuvieron inconveniente en que los levantaran a hombros como ídolos azteca y los pasearan por la puerta grande como dos héroes de una batalla campal.
Al verlos tan sonrientes abandonar la plaza uno piensa ¿Se la creerán ellos mismos conociendo el fondo con el que obtienen sus triunfos ? ¿Son tan soberbios que se consideran por encima del bien y del mal ? Lo de ayer en Juriquilla fue como lo de un dia antes en San Luis, una vergüenza.
Por eso no hay que dejarse engañar con el resultado de los apéndices y una vez más hay que señalar lo que bien apunto el joven y gran cronista taurino, Luis Cuesta el pasado jueves en sus apuntes de la Plaza México, en donde señalo que el enemigo está dentro y que quienes mas daño le hacen a la Fiesta de los Toros no son sus enemigos sino los que viven y se enriquecen de ella, porque si hay toreros ¿Porque coños no quieren que veamos TOROS?
Con taurinos como El Juli y sus apoderados, ¿para qué hacen falta antitaurinos?”
Ficha
Provincia Juriquilla, Querétaro. Con lleno en los tendidos. Cuatro toros de Los Encinos, mansos y desclasados. Y dos de Xajay, el cuarto que devuelto por falta de trapío fue sustituido por otro del mismo hierro, noble y pastueño que exageradamente fue premiado con vuelta al ruedo. El sexto un mulo soso. Todos los toros sospechosos de manipulación de sus astas.
Julián López “El Juli”: Palmas, silencio y dos orejas.
Joselito Adame: Silencio, dos orejas y una oreja. Ambos diestros salieron en hombros.
Twitter @Twittaurino
Foto: @SergioDeLaRocha




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