Por Francisco Baruqui.
Llegar a la plaza y darse cuenta del poco, muy poco, poquísimo respeto que el público les merece a unas autoridades de pacotilla y a una empresa desentendida, para dar un mínimo de atención a la concurrencia a la que se deben…
Y escribo esto porque ya no hay paso para el ingreso al coso viniendo del estacionamiento, dada la cantidad de puestos gastronómicos “pegados”, sin espacio intermedio, que permita el acceso a las puertas.
Valdría que los inspectores municipales vigilaran este asunto. Claro, pensando que tengan capacidad y fundamentalmente indispensable, vergüenza para percatarse del tema y solucionarlo.
Cuando viene el excelente rejoneador navarro Pablo Hermoso de Mendoza y sus tan sabias como valientes cabalgaduras, asiste otro tipo de público. Amantes del caballo y del toreo montado. Bajó la entrada alcanzando medio aforo en contraste del tirón que tenía, y…
Tarde estupenda para toros por clima y limpieza arcana con toldo azul que daba gusto, para un festejo mixto con caballero, matador y novillero que daba toque de singularidad a la función, como el despeje del paseíllo en el que partió con una hermosa amazona elegantemente ataviada de charra, y un alguacilillo montando un precioso caballo Frisson, azabache, de gran alzada y luciendo largas crines y nutrido pelo negro sobres sus cascos, hermoso en verdad. Así…
Uno que se va y… Y otro que va llegando…
Despedida y bienvenida, pues…
Ganado de Celia Barbabosa con dos toros y dos novillos, más un castañito de regalo de Santa Bárbara para la lidia ordinaria, y dos más de Los Encinos para rejones, destacando que los astados para Fernando Ochoa en la tarde de su despedida de ésta plaza, resultaron de triunfo grande. Justitos de presencia y fuerza, apenas se les picó, tuvieron claridad en la embestida, recorrido y son, mucho son, metiendo los morros con extraordinaria clase para bordar el toreo, dada la nobleza y fijeza que solo les hacía ver la tela de la muleta, para que el torero se rebozara cuando llevaban las orejas prendidas con alfileres.
Fernando, sin brillar mayormente de capa, se dio a faenas largas fincadas principalmente en la mano diestra, luego de doblones con torería que se le jalearon, para correr la mano en toreo despegado, llevando a los bombones con la punta de la zarga sin embraguetarse. Lució pero faltó la enjundia de la cercanía que pedían los barbaboseños, para cruzarse y emplearse con la intensidad que hubiese impactado más, mucho más, estoqueando a su primero de dos pinchazos y media tendida, y al quinto de media tendenciosa que bastó cortando una oreja del adiós. Qué dos toros se llevó…
Suerte, mucha suerte en su futuro y que le sonría la vida siempre….
Hace un año y medio almorzábamos en Madrid la dinastía completa de los Armilla y quien esto escribe.
Recuerdos gratos del
inconmensurable maestro que fue mi amigo Fermín con sus tres toreros desde que se iniciaban hasta sus retiros de luces y… Y ahí presente el que ahora figura como IV en el orden, cuando apenas proyectaba arrancar en la tan hermosa como dura profesión.
Meses atrás debutaría con lujo en la feria fallera de Valencia y de ahí…. De ahí hasta verle su presentación en el ruedo tapatío.
Regiamente enfundado en un terno corinto y oro, vestido con mucha plaza, sin el triunfo clamoroso dadas las condiciones de sus astados, débiles y sin transmisión, con un séptimo de obsequio dejó clara muestra de quienes en su casa, empiezan a caminar toreando, o aprenden a torear caminando…
Técnica depurada, escuela de primer nivel, soltura en el manejo de los trastos y formas clásicas del toreo más ortodoxo, puedo escribir que fueron sus cartas de presentación. Ante la adversidad con los de su lote, ofreció el barbareño sobrero al que despenó con un estocadón de premio, recreándose en la suerte y sepultando el acero en todo lo alto en el hoyo mismo de las agujas.
Fermín es un chaval que empieza y largo, muy largo trecho tiene por recorrer. Las bases cimentadas están en la expresión de buen gusto en un toreo de siempre y para siempre con las normas más clásicas, insisto, del toreo eterno. A verle pues y seguirle con la suerte acompañándole…
Pablo Hermoso es garantía de maestría en el toreo a la jineta. Su magnífica monta y expresión de temple en giros, cambios y colocación en tiempos y espacios, le valió el batir de palmas adornando el morrillo de sus bureles con rejones largos y cortos, banderillas a dos manos, pero sin suerte con los rejones de muerte sepultándolos con defectuosidad, yéndose sin tocar pelo, pero con carretadas de aplausos.
Ojalá que el nivel del ganado suba para las corridas próximas para evitar suspicacias, a sabiendas, sin lugar a dudas, que la fiesta es de toros… Y sin toros…. Sin toros, no hay fiesta ni toreo verdad….
¿ESTAMOS..?
Vía: http://opinion.informador.com.mx/Columnas/2014/02/10/de-despedida-y…-de-bienvenida…/?m=t
Foto: Gus Pelayo.



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