Ocho con Ocho: Revivieron Por Luis Ramón Carazo

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En la penúltima tarde de la temporada grande que la semana siguiente con 21 festejos concluirá en La México, se presentaron 4 toreros en diferentes momentos en su carrera taurina.

El de España de Jerez concretamente, Juan José Padilla lejos del bien y del mal, pues es reconocida su demostrada afición por el toreo que lo lleva a ganarse el favor del público,  independientemente de lo que luego acontezca en el ruedo.

Verle ir al toro provoca gran respeto después de que en Zaragoza hace algunos años en 2011, perdiera la visión y el oído en una tarde de toros. Padilla es un auténtico ciclón, de eso no hay la menor duda. Con el capote toreó con reposo a un astado terciado de La Soledad  y luego conectó mucho el jerezano desde que se puso de rodillas en el capote, y qué decir en banderillas, donde fue un auténtico torbellino.

Muleta en mano ejecutó una labor de tanta entrega como efectista, que conectó mucho con los tendidos. Al iniciar la faena de muleta sufrió un susto Padilla, que se llevó un golpazo en la boca. No obstante, la vuelta al ruedo con una oreja de seguro que le mitigó el dolor y algunas protestas de quienes no están de acuerdo con la velocidad con la que interpretó el toreo.

Fabián Barba por su parte siempre nos impregna con su conocimiento y entendimiento de las reses de lidia, da los lances y pases justos para obtener provecho de las embestidas, como las de los toros de La Soledad que le tocaron en suerte, con gran parsimonia construye las faenas y todo lo hace con buenas maneras, es indudable que a diez años de haber tomado la alternativa merece más oportunidades el torero de Aguascalientes.

José Mauricio que tiende al toreo estético, lidió el astado que mejor recorrido tuvo de un complicado encierro de La Soledad, que en general de presentación fue disparejo, con el capote en las gaoneras que interpretó se untó de toro y luego con la muleta con el toro viniendo a menos, toreó con calidad y poniendo el alma con tal de arrancar un trofeo que le permitiera sentir la bocanada de éxito que tanta falta le hace al capitalino.

Tres orejas pues una para cada uno de los anteriores matadores de toros.

Alfredo Gutiérrez con lo menos potable del encierro, puso voluntad que se estrelló ante una poca propicia materia prima y luego agregar que el público que en escaso número acudió a la plaza, le tomó a mal ordenará un puyazo más al primero de su lote y ya le fue imposible remontar la cuesta en su segundo.

¿Para qué les sirven los trofeos a los triunfadores?  A Padilla para saber que nunca ceja en triunfar, a Barba y a José Mauricio para demandar más oportunidades que ojala se las otorguen para que su carrera en madurez no se detenga y puedan ir para adelante, para Alfredo se vuelve más complicado pero nunca la ha tenido fácil y habrá que empezar nuevamente a tocar puertas.

Tarde de oportunidad y de ponerse a prueba la del 16 de febrero de 2014 y ahora en espera del domingo próximo con la actuación de Pablo Hermoso de Mendoza, Fermín Spinola, Arturo Macías y Fermín Rivera con toros de Julio Delgado para el navarro y de Lebrija para los de a pie para el cierre de la temporada 2013-2014. Por ahí nos vemos.

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