Por Jorge Villar.
La adjudicación del pliego para la explotación de la plaza de toros de Alicante para los cuatro próximos años (o siete, de haber prórroga) ya se ha acabado. Era una partida ganada de antemano, a la que sólo se había invitado por parte del organizador (el ayuntamiento) a un jugador para una partida con las cartas marcadas. El resto de potenciales aspirantes lo sabían, y decidieron no perder dinero ni tiempo con faroles estúpidos. Los naipes trucados estaban en los «criterios subjetivos» de marras que dejaban, como en pliegos anteriores, cierto margen de maniobra al consistorio.
En esta ocasión se ha dado, sin embargo, una situación especial, ya que el tándem Simon Casas/Nacho Lloret era el elegido por los munícipes y el mejor situado ante la opinión pública. No es mérito del francés, por mucho que se empeñe con su verborrea ampulosa y esa insistencia en autodenominarse eufemísticamente «productor artístico». Su campaña de desprestigio hacia los propietarios de los cosos ha tenido mucha mala baba en el fondo y en las formas, cuando él mismo se erigió en estandarte de ofertas temerarias para llegar a algunas plazas. Sin duda, la gran baza de la partida era (y es) el alicantino Nacho Lloret, situado ya en la élite del empresariado taurino por técnica, táctica y estrategia. El día que no dependa de socios capitalistas supondrá su gran consagración. De momento, aparece en todos los tinglados y seduce a propios y extraños con su mano izquierda negociadora. Sin los florilegios retóricos de su socio galo, Lloret es un tipo formado, entregado a su pasión taurina y gran conocedor del negocio en general y en su idiosincrasia alicantina tan sui generis. Confía en el marketing, las nuevas tecnologías y la imagen como gran reclamo y argumento. Si en esta nueva andadura en «su» Alicante le dejan volar en mayor autonomía, ganará el tándem y la afición.
No toca ponderar la propuesta, que se ha ido a lo previsible. Aun valorando la recuperación del festejo por la Patrona en agosto. Sorprende que se presenten como argumentos para cuatro (o siete) años compromisos de toreros solo para esta temporada. Vamos, que se nos anticipa la próxima Feria de Hogueras con una ristra de nombres donde hay de todo. Al frente, los cinco «salvadores» del toreo (Manzanares, Morante, Juli, Perera y Talavante) que se han enfrentado a la empresa Pagés y han ninguneado a toda la afición de Sevilla negándose a torear en el coso del Baratillo. Que ahora resulta que, además del billete grande y el toro chico, también demandan cariño de las empresas. Tiene bemoles la cosa.
Buena noticia la donación de la cabeza de «Pajarito», el primer astado que pisara el ruedo alicantino en 1888. También el reconocimiento a la colección privada de Pepe Villar, que tan de cerca nos toca y sorprenderá a muchos. El Museo volverá a tener cierta vida, a lo que parece, con programación continuada y una nueva sala que recogerá recuerdos del Manzanares actual. Y se vuelve a apostar por los nuevos aficionados con abonos a mitad de precio. La Escuela, sin embargo, habrá de lidiar con escasos recursos. Cinco tentaderos y catorce reses dan para muy poco. Quizá los tiempos obliguen a ello, pero otro planteamiento en la redacción del pliego hubiera redundado en el beneficio general. Si se hubieran asesorado?
Con todo, se merecen los viejos nuevos empresarios que se les conceda crédito renovado. Tienen tiempo para sembrar y recoger, sin avariciar el corto plazo que suele matar la gallina de los huevos de oro. Ojalá sea para bien de todos. Incluso para que se pongan medallas los de la incompetencia consistorial.
Via: http://www.diarioinformacion.com/opinion/2014/02/28/devuelvan-ilusion/1474421.html?utm_source=rss





Deja un comentario