
Corrida fuera de San Isidro finalmente, eso quiere decir sin brillo, mucho cemento y con muy poca atención de la prensa taurina que por estos dias acampa en su mayoria en la feria de Sevilla.
Arturo Saldivar volvió a pisar el ruedo de Las Ventas pero en esta ocasión sin mucho éxito, lo vi frio, desañilado (con el pelo largo), sin ideas y falto de espíritu. En pocas palabras observe una versión gris de un torero que era todo corazón, pero que sin duda no pasa por su mejor momento.
Le queda una tarde en Sevilla que tendrá que ser forzosamente de triunfo o regresarse a su país, como algunos de sus compatriotas que han fracasado en Europa en estos ultimos años, y que lamentablemente se han quedado estancados en el paramo desolador de la fiesta brava de nuestro pais.
Ojala que no sea ese el destino de un torero que solía ser de elite, formado en Europa y que en sus epocas novilleriles convencio a todos. Pero que de matador ha pasado sin pena ni gloria como el resto de los toreros mexicanos por España.
Con la exepcion de Joselito Adame, que este año tendrá su prueba mas difícil ya que tratara de refrendar y superar sus triunfos de la pasada temporada.
El GUERRA.
De SOL y SOMBRA.
Arturo Saldívar sorteó el toro más bajo de la corrida, que quedó como soso en sus arrítmicos y cortos viajes. Ganas de subirse al siguiente avión para México le darían a Saldívar al ver al último manso camino de los seis años y con un velamen que cortaba a arreones el frío viento de las nueve de la noche. Zabala de la Serna (El Mundo)
Arturo Saldívar, con un lote deslucido, solo pudo mostrarse deseoso sin terminar de centrarse del todo. Rosario Pérez (ABC)
Arturo Saldívar sorteó en su primer turno un animal con cuajo y remate, más amplio de sienes. El mexicano, paciente, trató de ar pausas a un toro deslucido y que no terminó de romper para adelante. Cerró plaza un toro que si bien se movió lo hizo sin clase. Deslucido. Manso y complicado. No dio opciones al mexicano que fue silenciado. APLAUSOS.
También Saldívar fue capaz de descifrar el código, aunque no siempre de entender lo que leía en la vitela del manso. Tuvo firmeza el mexicano, valor por arrobas y hasta decisión en las soluciones, pero entre el viento, una frialdad atípica en él y la complejidad del mensaje bóvido se le fue la tarde en blanco. Porque no era la misma la solución hacia tablas que junto a ellas para el informal sexto, ni fue la tecla del tercero recorrer la plaza al son que marcaba el bicho.
A ese le tragó llegadas dormidas, le clavó el talón y se sobrepuso al viento, pero no dijo nada. Y no suma pasar en silencio cuando dice tantas cosas el código del manso para quien conoce su misterio. La lástima es que tampoco sirve entenderlo, aceptarlo y apostarle cuando el que saca el moquero no entiende de criptografía. Para tardes más evidentes habrá que esperar otro código. Marco A. Hierro (Cultoro)
El mexicano Arturo Saldívar llevó un vestido igual al que lució Joselito en su inolvidable tarde en solitario de 1996, verde botella. Ayer en la plaza con El Fundi e Ignacio González, presidente de la Comunidad de Madrid. Larga fue la faena al tercero en medio del vendaval, irregular el toro y sin entrega. Más de lo mismo con un deslucido sexto. O con el paradote quinto, con el que Urdiales ya no pudo sobreponerse. Dura tarde. La del temor de los toreros, el viento. Y una corrida que no sumó. Patricia Navarro (La Razon)
Arturo Saldívar tampoco tuvo opción de lucimiento. Una lástima no poder haber visto esa variedad con el capote que viene de México. Le costó a Saldívar encontrar terrenos en los que encontrarse a gusto. Faenas similares y con un mismo guión.Toros con dificultades, un viento molesto y se acabó. Lo intentó Saldívar de manera inútil. Sus labores fueron silenciadas. El toreo mexicano tiene su hueco y su espacio en Madrid y les queremos seguir viendo con esa garra, esa lucha y sobre todo esa variedad que aportan. En otra ocasión será. Rafa Navarro (Burladero)
El mexicano Saldívar pasó como una sombra en el tercero de la tarde, sin acabar de encontrar los terrenos adecuados ni acoplarse con un toro que no desarrolló tantas complicaciones como sus hermanos, eso si, el animal tampoco aportó por su falta de fuelle.
El que cerró plaza, excesivamente castigado nada, se apagó también enseguida, y nuevamente se vio a un Saldívar voluntarioso pero poco resolutivo. Javier López (EFE)
Twitter @Twittaurino



Deja un comentario