De SOL y SOMBRA.
El mexicano Adame estuvo pesadísimo, empeñado en pegarle pases al gato que salió en primer lugar y al cabestro que le correspondió luego. ¿Alguien da menos?. Carlos Ilían (MARCA).
Adame, muy voluntarioso, compareció en la Maestranza desnaturalizado, pretendiendo vender un misterio que no existe. Yo le recomiendo que recuerde su debut en Sevilla hace dos años: alegre, variado, fresco, natural, juvenil, deslumbrante… Como quiera tener arte, está errado. Alvaro Acevedo (Burladero)
A la miseria de Daniel Ruiz le echaron bueyes de Fuente Ymbro como sobreros, según se devolvían. Bueyes por fuera y por dentro. El abecerrado de Ruiz quedó para Joselito Adame. O igual servía como eslabón de transición entre el toro de México y España. No creo que aquella velocidad ratonera e informal valiese para nada.
Para colmo de penurias, el rajado sexto de Fuente Ymbro, como ya se ha contado, arrolló al chaval, que se puso en la vía del tren, en la ruta de la huida del mulo con cuernos. Un feo volteretón lo mandó a la enfermería, que es por donde empieza esta crónica de un infierno. Joselito Adame, que no pudo matar al cuarto de FY porque se echó, lo acuchilló por los costillares. Zabala de la Serna (El MUNDO).
Adame se las vio con el toro manejable, el primero, pero se amontonó y la faena no levantó el vuelo. El cuarto no dio opciones, a la vuelta de las primeras tandas dijo adiós. Sin despedidas. Y hasta se echó. Un disparate. Un lío. O salimos de esta espiral o dejaremos demasiados muertos en el camino. Patricia Navarro (La Razón)
No se entendió Joselito Adame con el toro que abrió plaza, un ejemplar de Daniel Ruiz que fue protestado de salida por su pobre presentación. Sin embargo, durante su lidia, el animal acudió a los cites, repitiendo bien las embestidas y queriendo combatir ante el mexicano. Si por el derecho resultó más protestón, por el lado izquierdo se desplazó con cierta profundidad, pero el azteca, que mató bien, no logró con él el lucimiento. Fue silenciado.
El cuarto de Daniel Ruiz se partió un pitón por la cepa tras clavarlo en el ruedo y fue devuelto a los corrales sin que Adame pudiera siquiera ejecutar un solo lance. Salió en su lugar el segundo sobrero, con el hierro de Fuente Ymbro, un animal grandón con el que el azteca inició bien su faena por estatuarios. Fue sólo un atisbo, pues luego, cuando le bajó la mano por el pitón derecho, el toro empezó a recular, a pensárselo y ya no quiso embestir de verdad hasta terminar parándose. La faena, planteada entre las dos rayas en lugar de en los medios, fue silenciada tras dos pinchazos, tras los cuales el animal acabó echándose. Victor Garcia Rayo (Aplausos).
Se lidió, faltaría más, el anovillado e impresentable primero de la tarde, que había sido aprobado, no se olvide, por la autoridad, y Adame intentó justificarse en una labor tan larga como insulsa que ofrecía una imagen ridiculizante y deformada de la tauromaquia. Adame insistió una y otra vez entre la desidia del respetable, y eternizó la faena a sabiendas, se supone, de que aquello no interesaba a nadie. A veces, surge la pregunta de dónde está la proclamada inteligencia de los toreros. Mató de una buena estocada, y todos esperaban que quedara espantado el mal fario.
Otro de igual comportamiento, acobardado en tablas, le tocó en último lugar, y ahí, en la barrera del 7, el toro lo enganchó en la distancia corta y le infirió una cornada seca. Le tocó matarlo a Adame y, tras perfilarse muy ceremonioso, cobró un sartenazo en los costillares, tan feo que lo hace a propósito y no le sale. Tampoco brilló el mexicano ante el cuarto, muy parado y soso. Antonio Lorca (El PAIS)
Con media entrada en los tendidos y el citado material inservible, el respetable sufrió de lo lindo en una tarde calurosa. El público se tragó en primer lugar un ejemplar de Daniel Ruiz, feote y anovillado, con menos trapío que cualquiera de los utreros que se hayan lidiado en esta plaza ya desnortada totalmente, con una afición ejemplar a la que los taurinos no respetan ¡Una vergüenza! En la desesperación y entre las protestas, se escucharon algunos gritos como “¡Fuera la cabra!” o “¡Toro, toro…!”. No importó, la presidenta, Anabel Moreno, mantuvo aquella birria, con el trámite de un sucedáneo de varas. Joselito Adame, precipitado, se marcó un trasteo liviano y con demasiados enganchones.
En una tarde con múltiples incidentes en la arena, el cuarto se partió un cuerno. En su lugar, saltó un sobrero de Fuente Ymbro, manso, que acometía sin clase ni recorrido, que buscó tablas y a punto estuvo de echarse en un trasteo poco comprometido de Adame, despidiendo la mayoría de las ocasiones el astado hacia fuera. Luis Nieto (DIARIO de SEVILLA)
La tarde ha empezado mal. Muy poco público (menos de media entrada) en un martes de farolillos, algo inaudito. El primero, de Daniel Ruiz, ha sido un toro muy chico de presencia y muy protestado por el público. Aún así se ha desplazado aunque sin fijeza. El mexicano Joselito Adame ha citado de lejos y se ha perdido en una faena sin relevancia, con muchos pases y demasiados enganchones. Lo mejor, la gran estocada.
El cuarto se partió un pitón por la cepa y salió un sobrero de Fuente Ymbro. Comienzo de faena en los medios por estauarios pero el astado no ha acabado de romper. Al tomar la muleta con la zurda, se ha rajado por completo. Tras dos pinchazos se ha echado. Fernando Carrasco (ABC Sevilla)
El primero colocó bien la cara en el percal, pero perdió las manos a las primeras de cambio y tuvo que mimarlo mucho Adame para que desarrollase cierta movilidad de sucia embestida en la muleta. Incierto el de Daniel, no embestía dos veces igual, acometía y acusaba la flojedad en un tornillazo final incómodo y antiestético para la faena, que no terminó de remontar nunca.
Y, para rematar una tarde al revés, el cuarto se partió un pitón por la cepa fue el otro sobrero de Fuente Ymbro el que tuvo Adame entre las telas. Y también Nazaré, que aprovechó la movilidad para dejar un quite por chicuelinas respondido por gaoneras de Joselito Adame. Un momento de torera disputa que prolongó el mexicano en los estauarios del inicio, de suprema quietud y compromiso máximo para no perder por completo su primera tarde sevillana. Esperanzador había sido el comienzo, hasta que el de Fuente Ymbro dijo nones y se acabó la pelea. Otra vez. E. Naranjo (Cultoro).
El inicio es desastroso, con un toro anovillado, que no debió ser aprobado. Es lógico que surjan, en el tendido, esas voces que aquí suelen calificar como propias de Madrid: «¡Toros!» A Joselito Adame se le ve puesto, sobrado. No nota la diferencia entre este toro y los que mata en su país… quizá porque es muy exigua. Le da distancia, lo torea en línea, saca muletazos con oficio pero sin brillo. Mata con decisión. (Había gritado un guasón: «¡No lo mates, dale un susto!»)
El sobrero de Fuente Ymbro que hace cuarto pesa cien kilos más que el de Daniel Ruiz al que sustituye. Joselito, muy seguro, le busca las vueltas con listeza pero el toro se raja, se acobarda en tablas, se acaba echando. Andres Amoros (ABC).
El mexicano Joselito Adame llegó ayer tarde procedente de Aguascalientes en cuya feria ha dado sobradas pruebas de que está muy cerca de ejercer de máxima figura del toreo azteca. Esperábamos que el largo viaje de vuelta a España y ayer mismo por la noche también a Sevilla desde Barajas no le hubiera cansado en exceso aunque, desgraciadamente, así pareció serlo.
El primer toro, muy terciado, salió arrastrando las patas y fue calificado de “cabra” desde los altos del tendido 6, que el moderado 7 de La Maestranza. Dado quien fue su matador, seguro que le pareció estar en Juriquilla donde los que le echaron a José Tomás, fueron todavía más pequeños.
Adame toreó con desparpajo de muleta aunque no del todo templado. Solo dio una tanda limpia y fue desarmado. Se puso pesado por intentar mejorar lo hecho. Ya era imposible. Cuando se fue a cambiar de espada, la gente respiró.
Todavía quedaba otro de Daniel Ruíz, el cuarto. Salió sin fijeza y al humillar en la salida de un lance se rompió el pitón izquierdo por la cepa. Fue devuelto. En su lugar soltaron al segundo sobrero, otro Fuente Ymbro. Adame solo pudo medio estirarse en el recibo de capa. Le taparon feamente la salida en el primer puyazo.
Adame tuvo que esperar a que el toro dejara de escarbar para llevarlo de nuevo al caballo. Renunció al quite. Brindis de Adame en los medios. Y allí se quedó para empezar por estatuarios. No era lo requerido.
Mató al hilo de las tablas de dos pinchazos y puntillazo tras echarse el moribundo animal. José Antonio del Moral (De Toros en Libertad)
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