De SOL y SOMBRA
Adame ha estado muy por encima de su lote, y le ha echado a su labor tanto corazón como cabeza. CARLOS ILIAN (Marca)
Si el que estrenaba el turno del matador de Orduña cerraba la cara arremangado de pitones, el siguiente de Joselito Adame la abría de la manera más simplona. Sería lo único que tuvo de simple el cabrón. Qué complicado y duro fue. Joselito le presentó la muleta muy en largo en la boca de riego; el viento casi la ponía en horizontal. El jandilla, a galope tendido, no obedeció: si el hidrocálido no se quita, se lo hubiera llevado puesto en lugar de la muleta. «Igual ha sido por culpa de Eolo», pensó la gente. Qué va. Repitió el jandilla la mala pasada de venirse por dentro. Para evitar el aire, José Adame se atrincheró entre el «4» y el «5» y tragó ricino por el pitón derecho. Por el izquierdo, la embestida parecía dormida. Un seco derrote al palillo cambió los pareceres. El mexicano, que había entrado en sustitución de Miguel Abellán, le bajó la mano en redondo muy mandón. Desde aquí en adelante hasta el arrimón de coda sobró como un tiempo extra que Adame se trae de México. Lo mató por arriba y lo sacaron al tercio.
De guinda de la jandillada, un toro basto que embestía bruto, con los pechos por delante, como a saltos. Adame no acertó con la apertura de estatuarios como elemento corrector: en cuanto le ofreció la derecha, un pechugazo o un hocicazo le arrebató la herramienta de la mano. Y para no desvariar de sus hermanos se arrancaba recto y por dentro. ZABALA DE LA SERNA (El Mundo)
Y mentiras contaban los que, queriendo tapar la desesperada entrega de Joselito Adame, además de maullar como burros, batían su quijada sin vergüenza con los tópicos del pico o del cruzarse. Y menos mal que la verdad de Adame recorrió los tendidos en el sexto poniendo de acuerdo a todos los aficionados que no vienen a la plaza a contar mentiras. A los aficionados verdaderos. A los verdaderos aficionados que hacen que sea verdad que esta plaza siga siendo la más importante del mundo… esta vez… sin tralará. Juan José Cercadillo (El Confindencia)
Le pasó a Joselito Adame en la segunda vuelta de su paso por Madrid, en sustitución ganada a ley para que viera esta plaza de nuevo las armas del mexicano, que fueron las mismas con los dos toros. Pero valieron con el malo y se atascaron con el bueno. ¡Porco destino!, pensará Adame, como lo hace cualquier madre que eduque igual a sus dos hijos y salgan éstos con distinto proceder.
Fue el tercero un regalo de sordo peligro y aviesa intención que, por poco evidente, resultó menos agradecido. Con ese se jugó las carnes Joselito con el talón atornillado, metido el riñón y la moneda al aire, ofreciendo siempre el frente con un valor sin mácula ni cartel del que aún no se ha enterado Madrid. Por dentro vino el toro en la constante. Tieso como una vela lo recogió el mexicano. Tieso como se acordaba que estuvo un día y no quiere volver a estar. Porque fue todo entrega José para consentir pasadas locas, tragar quina con las miradas para adentro de un animal que nunca estuvo en la muleta y apretar los dientes para darle trapo con ciega fe en su verdad sobre la arena. Fue la colocación, la búsqueda de la pureza y la verdad con el desclasado Jandilla que iba y venía como un tren, amenazando con bajar gente en cada estación y sucumbiendo al fin al arrojo asentado de Adame. Fue de oreja, sin duda, pero apenas volaron los moqueros de la plaza llena. ¡Porco destino!
Porque no se encontró con el pulso con el noble, embestidor y humillado sexto, que fue exigente porque imponía el enigma para descifrar su misterio. Toro de máxima concentración, de máximo temple para estar en ritmo, para aceptar su premio imponiendo tu ley. También con este salió la versión espartana y apabullante de un Adame que entiende Madrid como plaza de actitud, pero le faltó el toreo cuando más lo necesitaba. Sólo en una serie se encontraron los buenos. El de luces descubrió el pulso y el negro toro la entrega, la humillación, el empuje y el misterio. Luego volvió todo por el camino de la guerra, y ni el uno ni el otro dijeron nada por desencuentro fatal. ¡Porco destino! Porque se fue sin premio el que más lo mereció. Marco Antonio Hierro (Cultoro)
Con entrega absoluta y repertorio variado, el mexicano Joselito Adame (que hoy sustituye al operado Miguel Abellán) ha logrado conectar con los públicos de Sevilla y Madrid. El tercer toro, justo de presencia, levanta protestas pero, al llamarlo desde el centro, se viene como un obús y se lleva la muleta, como un trofeo. En los terrenos de sol, Joselito le planta cara, luce su oficio, aguanta mucho. Al final, le coge el sitio, muy en corto; acaba con un arrimón. Mata trazando con el acero una amplia curva y saluda: el valor siempre merece respeto.
El último vuelve rápido, embiste con brusquedad, pega arreones. Los estatuarios iniciales dan lugar a desarmes. Adame hace el esfuerzo, con oficio y valor. Al final, dobla al toro por bajo, lo que debía haber hecho antes. Mata a la segunda. El público de Las Ventas lo ha adoptado. ANDRÉS AMOROS (ABC)
Joselito Adame, que estrenó un vestido tan feo como los que suele usar, lanceó en el recibo sin mayores alegrías porque el toro le fue con la cara alta y muy suelta. Cumplió en el primer puyazo amenazando flaquear y le taparon la salida en el apuntado segundo. En la brega previa a banderillas pareció mejorar algo. La omnipresencia en la brega de Tomás López le pudo dar un disgusto a otro peón. Al iniciar Adame su faena en los medios y estando el toro en tablas, se arrancó con tal velocidad que el azteca tuvo que apartarse para dejar pasar al tren que le llegó el oleada. Pero luego, se acopló bien con la mano derecha, también en los medios, hasta sufrir un achuchón inesperado. Y el trasteo continuó tal cual entre intentos y achuchones. Muy empeñoso Adame, por fin logró ligar dos tandas de redondos muy meritorias seguidas por un arrimón a toro ya casi parado. Mató volcándose encima del morrillo enterrando la espada hasta las cintas de efectos fulminantes. Estocadón. Fue muy ovacionado. JOSÉ ANTONIO DEL MORAL (De Toros en Libertad)
Joselito Adame sustituía a Miguel Abellán, de baja por un cólico nefrítico. Con el tercero, un jandilla sin remate, lidió con el enfado del público y con el viento, que azotó perverso en los momentos más inoportunos. El valor de Adame fue incondicional y las arrancadas del toro irregulares, iba y venía sin saber muy bien con qué acordes y muy a menos. Adame tocó todas las teclas y tiró de los recursos que tenía a su alcance. Como con el complicado sexto, que exigió dar el paso al frente o atrás y lo dio hacia delante. Patricia Navarro (La Razón)
Basto, feote era el tercero de la tarde. Turno para Joselito Adame que entraba en el cartel sustituyendo a Miguel Abellán recién operado en Salamanca. Cuajó a Fariseo con la capa con mando. Se enceló el animal en el caballo tras un buen puyazo de Héctor Vicente. Anduvo listo en el tercio de banderillas Domingo Valderrama haciendo un quite valiosísimo a Jarocho. El viento molestó de forma acusada en las dos faenas del mexicano, hay que tener mala suerte. Quiso plantear la faena en los medios pero resultó una misión imposible. En los terrenos del cinco mostró el astado sus pocas virtudes: nula fuerza y embestida informal con tornillazos continuos. El arrimón final y una serie de muletazos, en los que el torero puso todo, levantaron al público de sus asientos. No había más. Muy por encima el hidrocálido. Víctor Soria (Burladero)
El tercero fue un toro que tuvo movilidad pero no humilló y le faltó fuelle. Joselito Adame principió faena en los medios pero fue molestado por el viento y llegaron dos desarmes. En terrenos del cinco se metió muy con el toro con severa actitud, muy de verdad, llegando a correr bien la mano sobre todo sobre el pitón derecho. Varios péndulos y una estocada rubricaron su actuación, saludando una ovación tras pedírsele muy tímidamente la oreja. El sexto, muy serio, no se desplazó en las telas y lo hizo con mal estilo. Porfió con él Adame, sin lanzar nunca las tres cartas, pese a que el lucimiento era imposible. Lo despachó con habilidad al primer intento. Iñigo Crespo (Aplausos)
Twitter @Twittaurino
Foto: Mr. Javier Arroyo.




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