El día 20 de mayo de 2014, el toreo mostró en Madrid en su plaza de Las Ventas la grandeza del reconocimiento, a un torero de la talla de Manuel Benítez El Cordobés que puntualmente en ese día, pero 50 años antes confirmó alternativa y recibió una grave cornada de un astado de Benítez Cubero. Aunque luego la alegría desbordante del heterodoxo llamado Quinto Califa, al recibir el justo reconocimiento, posteriormente contrastó con lo que se vivió unas horas más tarde, en un festejo teñido por la sangre de los toreros.
David Mora como hace 5 años que confirmó la alternativa en Madrid, se fue a un poco más de la raya de los tercios para recibir al salir de la puerta de toriles (en España le llaman chiqueros) al astado de El Ventorrillo, primero de la tarde el cual tal vez deslumbrado, se le fue encima sin hacer caso al engaño, propinándole una paliza y cornadas graves. Hubo al final un quite oportuno de Antonio Nazaré, su compañero de cartel, herido a continuación por el segundo de la tarde, un toro de Los Chospes que también cogió a Jiménez Fortes, éste a su vez hijo de un subalterno y una novillera, en la tarde de reaparición después de la cornada que sufrió el domingo de Ramos en la misma plaza. Cabe destacar al subalterno hoy, matador de toros en retiro José Antonio Carretero, por estar al pendiente de manera muy profesional, para evitar un mayor desaguisado. El equipo médico y el eminente Máximo García Padrós titular médico de Madrid a la cabeza, supieron sacar adelante a los heridos.
El caso es que como desde 1979, en aquella ocasión dos tardes la del 25 y la del 28 de mayo, el festejo hubo que suspenderse y esta vez por primera ocasión antes de lidiarse el tercer toro, anteriormente, en 1975, Ruiz Miguel y Antonio José Galán, que actuaban mano a mano, fueron cogidos durante el festejo, igual que el sobresaliente, Julián de Mata, quién fue el herido más grave.
Curiosamente reapareció Jiménez Fortes con el vestido que utilizó la tarde del 13 de abril de 2014 en Las Ventas, al igual que con el vestido que fue herido reapareció Enrique Ponce en Madrid, hace unos días, vistió el valenciano el mismo traje del percance que sufrió en Valencia, la suerte le fue distinta a Enrique tuvo una grata actuación y superó el trauma del vestido de torear. Desconozco si el torero malagueño se atreva a reaparecer con el mismo vestido con el dicho de ”a la tercera es la vencida” Por cierto el primer vestido para su presentación como novillero, lo compró con el producto del dinero que ganó rentando almohadillas en una plaza de Málaga, generalmente lo hacen, rentando un traje o recurriendo al préstamo de un traje usado.
Y hablando de heridos recordé una gran tarde de Juan Silveti Reynoso en Las Ventas de Madrid el 25 de mayo de 1952, durante la cual sus compañeros de cartel la Muleta de Castilla Pablo Lozano fue herido al igual que Rovira, gran torero y recordado estoqueador (que Dios lo tenga en su gloria). Don Pablo me platicó que los dos en la enfermería, al fin toreros, escuchaban lo olés de la tarde consagratoria de Juan ante los 4 astados de Pablo Romero que les correspondieron a Juan, de los que de uno, obtuvo un par de orejas para salir en hombros de la afición madrileña, enloquecida por la gesta torera de Juan. En la enfermería, sus compañeros de cartel Don Pablo y Rovira hubieran querido salir para seguir toreando, un saludo a los hijos del recordado torero español-sudamericano, entre ellos Emmanuel que hoy hace gira con Mijares y Dick Acha.
Así el toreo, de luz y sombra, de historias de miel y de hiel, por eso es una caja de Pandora, la tarde en Madrid del 20 de mayo de 2014 fue estremecedora y dio para la nota en muchas partes del mundo, que parece que no, pero bien que están enterados de lo que acontece en el ruedo y mucho más cuando ronda la tragedia. Así paso con el doloroso suceso de Eduardo del Villar forcado en Seybaplaya en Campeche y del novillero Luis Miguel Farfán en Maní Yucatán, en el sureste mexicano, fallecidos a consecuencia de graves cornadas, descansen en paz.
A los aficionados nos gustaría que cuando se dan las grandes faenas también los medios divulguen los acontecimientos, para ser equilibrados con una tradición tan vituperada, pero sin embargo, tan vital a la cual muchos todavía, veneramos.




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