Feria de San Isidro: Oreja de ley para Iván Fandiño.

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Por Carlos Ilián

Al aparecer S.M el Rey Juan Carlos en el palco real fue aclamado por toda la plaza puesta en pie, en una larguísima ovación de varios minutos. Era el homenaje de la afición en la última corrida de Beneficencia de Don Juan Carlos como Soberano de España. Y esa ovación sentida y emocionante sería lo más auténtico y, permítaseme el adjetivo, lo más torero de la tarde.

Una fea corrida de Alcurrucén echó a perder, en parte, la expectación que rodeaba esta histórica tarde. Corrida ramplona, mansa y descastada, muy lejos del nivel que se le atribuye a esta ganadería. Desde luego nada tenía que ver con las que los hermanos Lozano envían, por ejemplo, cada año a Bilbao. Petardazo de una divisa importante en una tarde que exigía mucho.

Y pueden agradecer los Lozano que un Iván Fandiño entregado, cruzado al pitón contrario y poderoso, consiguiera sortear el mal estilo del quinto hasta construir una faena muy cuajada, en la que poco a poco fue metiendo al toro en la muleta para componer las series de naturales y derechazos, desiguales en conjunto pero con momentos de temple y mando que se añadieron al final entre los pitones para arrancar unas bernardinas imposibles. Estocada tremenda por su ejecución y efecto mortal y oreja sin discusión.

Un trofeo que nada tuvo que ver con esa oreja propia de Brihuega que cortó El Juli en el primero. Es verdad que Julián estuvo por encima del blandito y descastado ejemplar, de indecorosa presentación, y al que pegó innumerables muletazos, algunos forzados otros robados, pero ramplones y del montón. No había petición mayoritaria pero el señor Martínez perdió los papeles y le concedió la orejita entre el asombro de los aficionados y la complacencia de los del clavel y el gin tonic . En el cuarto anduvo a trapazos, insoportables

Alejandro Talavante no pudo con el mal estilo de su lote, en un recital de enganchones y huidas.

Plaza de Madrid. Vigesimoséptima corrida. Lleno.

Toros: ALCURRUCÉN (3), desiguales de presentación y muy iguales en su pobre juego.

EL JULI (5), de carmelita y oro. Estocada (una oreja). Media estocada trasera (palmas).

IVÁN FANDIÑO (6), de vainilla y oro. Estocada desprendida (silencio). Estocada. Un aviso (una oreja).

ALEJANDRO TALAVANTE (3), de grana y oro. Estocada trasera atravesada y cuatro descabellos (silencio). Media estocada caída y tres descabellos (silencio).

Via: http://www.marca.com/2014/06/04/toros/1401914671.html

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