Nimes: 2 orejas para Román y Puerta de los Cónsules en su alternativa.

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Por Juan Diego Madueño.

La corrida comenzó con 20 minutos de retraso. Mientras la banda interpretaba ‘El concierto de Aranjuez’ para apaciguar a un público convertido en fiera, aún quedaba mucha gente que acomodar. Los monumentos no entienden de logística, claro.

Garcigrande llevó una corrida sin exageraciones. Ni en comportamiento ni en hechuras. La nobleza, la principal virtud. En esas, Juli fue un león. Hizo lo que quiso con sus oponentes.

Con Clavel, el cuarto, se encontró un toro que se arrancó a la muleta del madrileño a una distancia considerable después de un comienzo de faena en el tercio, a pies juntos. En el centro de la elipse se encontraron ambos. Hubo muletazos profundos con las dos manos. Los naturales tuvieron el sello de la mano baja y la cintura partida. Por si fuera poco lo hizo pasándoselo muy cerca. Pero la explosión llegó cuando las distancias se redujeron hasta límites insospechados.Una vuelta de tuerca a la quietud: los pitones lo rondaban por detrás y por delante. El toro gravitaba alrededor del Juli con una trayectoria cada vez más peligrosa, mas el torero no se inmutó. Un trincherazo, otro desprecio y un molinete pusieron el resto. Pinchó dos veces con un puntazo en la mano como recuerdo del engatillado primero, que no le dejo meter la espada. Aún así, tras un aviso, dos orejas.

En el anterior, la faena transcurrió por el mismo sendero de toreo y quietud. Fueron esta vez 8 luquesinas las que dieron la vuelta a todo. Qué manera arrimarse con los bolsillos tan llenos. Igual que en las chicuelinas con el compás abierto que mediaron entre los dos puyazos. Pinchó una vez porque el toro no ayudó en nada. A la segunda, entrando con todo, se llevó el pitonazo ya mencionado. Otro aviso y oreja.

Se presentaba en Nîmes Román para tomar la alternativa. El terno elegido fue un verde botella y oro. Tuvo muchas ganas de agradar desde las largas afaroladas al primero con las que pasó un apuro. El toro del doctorado soltaba la cara. En el embroque tenía intenciones buenas pero después perseguía la muleta a regañadientes: su unica virtud fue el recorrido. Acertó el torincantano en que no tocara los engaños y le permitió alargar la faena hasta las poncinas que confirmaron que se merecía las dos orejas. Hasta entonces, había navegado entre dos aguas. El estoconazo fue la rubrica perfecta. En el sexto se las vió con un ejemplar con clase pero sin fuerza. Muy parado en la fase final de la faena, no permitió al valenciano cortar la oreja que hacía falta para acompañar al Juli por la Puerta de los Cónsules. Además, se atrancó con la espada lo que esfumó a medias el sueño.

El lote de Castella fue el peor. Tampoco el francés hizo mucho para aligerar lo plomizo de su actuación. Voluntarioso en el primero y pesado en su segundo, se fue de la plaza andando.

Ficha del festejo

Viernes 7 de junio. Feria de Pentescostes. Lleno de no hay billetes. Se lidiaron 6 toros de Garcigrande de buen juego en general. El mejor el cuarto.

El Juli, sangre de toro y oro. Una oreja tras aviso (pinchazo y estocada desprendida) y dos orejas tras aviso (dos pinchazos y estocada)
Sebastian Castella, de salmón y oro. Palmas (estocada) y silencio (estocada).
Román Collado, de verde botella y oro. Dos orejas (estocada) y silencio (varios pinchazos, media estocada y varios descabellos).

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