Opinión: José Tomás no existe.

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Por José Luis Vadillo.

Los últimos años del siglo XX y los primeros del XXI alumbraron una figura única, un torero que pronto se confirmó que estaba llamado no a mandar en el escalafón o convertirse en el diestro de referencia de su generación, sino a revolucionar la historia del toreo. Casi nada.

En mayo de 1997, minutos después de abrir su primera Puerta Grande de Las Ventas como matador de toros, un joven y calmado José Tomás confesaba que su aspiración era tener tanto éxito que le permitiera torear tan sólo lo que él quisiera. Y lo cifraba en 40 tardes al año o incluso menos, las justas para salir a jugarse la vida en el ruedo en cada una de ellas. Su objetivo no estaba en la barrera de las 100, como habían puesto de moda los toreros mediáticos, ni en las 60 que rondaba el maestro Joselito, quizá la referencia más firme de aquella década.

Seis temporadas después, tras media docena de puertas grandes en Madrid (y varias más que se le escaparon por la espada), convertido en una referencia taurina y popular, el diestro de Galapagar se dejó ir. Se abandonó en algunas tardes y no estuvo a su altura en otras, alternando grandes momentos con otros de muy débil intensidad. Y ahí acabó realmente la carrera de José Tomás.

El mito ya estaba erigido. Lo levantó a base de valor, conocimiento de los terrenos, arte, adaptación de su idea del toreo al animal y de una estrategia de márketing tan arriesgada como eficaz: crear tal expectación en sí mismo que el público estuviera deseoso de verlo actuar. Que lo necesitaran. Steve Jobs hubiera aplaudido al diestro de haber conocido los pasos de su carrera, sin duda.

En esta docena de años transcurridos, José Tomás ha sido un cometa en el orbe taurino: luminoso, excepcional.

Se ha dado cobertura a sus apariciones y reapariciones como si se tratara de verdaderos acontecimientos. Y en realidad, lo eran.

Desde su regreso con tintes reivindicativos en el coso de Barcelona, en 2007, hasta las dos tardes tremendas en Madrid en junio de 2008, la del 5 y la del 15 de junio, pasando por la cornada que estuvo a punto de costarle la vida en Aguascalientes (México).

De hito en hito, unos célebres, otros de coraje, algunos artísticos, han pasado los años, las temporadas, y José Tomás no ha dejado de ser ese cometa que regresa de cuando en cuando. Un Halley taurino con el que siempre se puede contar, pero que nunca está ahí más tiempo del que aguanta su resplandor. Su historia como torero, con todos lo que la profesión conlleva, hace tiempo que terminó.

Vía: http://www.elmundo.es/blogs/elmundo/lacuadrilla/2014/06/24/jose-tomas-no-existe.html


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One response to “Opinión: José Tomás no existe.”

  1. Avatar de Zahit Rios

    A riesgo de ser mal entendido pero con el refugio de esta nota he de decir que a mi la verdad no me gusta el toreo de José Tomas, es que para mi ser torero es más que arrimarse a dos centímetros de los pitones en todos los toros, el valor se necesita y el de Galapagar ha demostrado de sobra que los trae bien puestos, pero en lo que se refiere a entender a los toros a mi no me satisface, hay toros con mucho recorrido a los que se les pueden dar pases muy de largo y muy largos pero si el torero siempre esta con los pitones rozando la taleguilla difícilmente pueden lucir esas condiciones, y que decir de toros complicados a los que hay que darles su aire, consentirlos y tomarles su distancia, José Tomas simplemente resuelve todas las dificultades de los toros de la misma manera, es decir, arrimándose.

    A consecuencia de lo anterior no es difícil entender porque casi siempre se ve al torero por encima de sus toros, es cuasi imposible que el animal se adapte a la lidia que le presenta un torero que no entiende que los estilos son moldeables a las condiciones de los bureles, y lo que es peor, a consecuencia de todo ello el aficionado joven se va creando una falsa idea de lo completo y extenso que es el arte de lidiar reses bravas.

    Con todo esto únicamente quiero decir que yo en lo personal prefiero los conocimientos de Enrique Ponce que la quietud de José Tomas, y es que al maestro de Chiva le he visto sacar faenas a toros que no traían ni un pase, le he visto pisar terrenos comprometidos pero también le he visto en todas las distancias, le he visto al natural, con la derecha, citando a pitón contrario, en los medios, en las tablas, le he visto a media altura, con la mano baja, etc.

    En fin, yo creo que José Tomás no merece el sitio que muchos nos quieren hacer creer.

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