Bilbao: ¡El afilaoor!… Y llegó el Aizkolari.

Por Pedro J. Cáceres.

Ha sido la feria de Bilbao (Semana Grande/Corridas Generales) una gran feria. Bilbao es el toro, y el toro ha salido. Dos grandes corridas: Alcurrucén y Garcigrande; y una extraordinaria novillada de Parralejo. Una corrida de “toro medio” de más que aceptable de juego: Cuvillo. Un gran toro de Capea para rejones y uno de Juan Pedro, más que notable, para Enrique Ponce.

En el capítulo negativo la corrida de Fuente Ymbro y una muy dura y descastada de La Quinta. Muy complicada la de rejones de Sánchez y Sánchez como la de Jandilla. Todo a falta de la de Victorino que cierra ciclo.

En el negociado de lo artístico destaca con luz propia, la que alumbran los trofeos, la mañana espléndida del novillero José Garrido en su actuación en solitario. La otra Puerta Grande fue la de Pablo Hermoso de Mendoza el día en que (con mando a distancia) se conmemoraba su 25 aniversario. Morante volvió a ser el torero que con su faena al 5º de Cuvillo (oreja) explica su tirón para movilizar aficionados notables de todos los confines. Fue esa tarde en que el tercio de quites protagonizando por el de La Puebla replicando a Manzanares –que es quien ganó el “quite”- hubo un atisbo de rivalidad en toda la feria, tanto en dicho festejo (anunciado mano a mano) como en el resto; quizá el mal que está aquejando de forma alarmante a La Fiesta actual.

Y Perera.

Perera ha sido el auténtico triunfador de la feria por rotundidad en su tauromaquia y su completa actuación en 2 tardes. Pero el “capo” sin discusión de esta Semana Grande ha sido el mal espejo que, como un virus, ha contaminado a muchos toreros para que sus actuaciones o tuvieran mayor brillo o no pasaran desapercibidas pese a cortar un trofeo. Mayor brillo de Ponce con su Juan Pedro (suplente) en el que demostró que de matar los toros su currículo, ya de por sí abrumador, podría serlo más, en Bilbao y todo el mundo, mundial. Algún premio para Fandiño en sus dos tardes. No debatir la solitaria oreja de Juli en la de Garcigrande. Que Ureña no se hubiera ido de vacío el día de su debut o que ese día (lunes) Adame o Del Álamo hubieran sumado más que el solitario trofeo cortado por ambos. Si bien fue corrida en que Alcurrucén sobresalió sobre la joven y emergente terna evidenciando que en ferias como Bilbao hay hierros a los que las figuras no deben hacer ascos, otro mal endémico de nuestra tauromaquia de hoy.

En Bilbao se ha echado en falta al “afilaooor” que afinase las armas toricidas de todo el escalafón presente.

A cambio apareció el “aizkolari” donde menos convenía -si es que el cortador de troncos, sin piedad, tiene cabida en una feria como Bilbao. Fue en el toro de Victorino con el que Pablo pretendía “machada” en el atípico mano a mano con Ponce. Una cosa es que para rejones los toros se despunten y otra que les dejen el muñón. Inconcebible, impresentable e intolerable. Día en que caballero, apoderado, ganadero, facultativos y autoridad “estuvieron en la cámara por la caló”.

Via: http://www.elimparcial.es/noticia/141353/Bilbao:-El-afilaoor…-Y-llego-el-Aizkolari.html

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