Esfuerzo de los tres novilleros en la séptima novillada de la México.

Por Alan Rogel.

Una lluvia fuerte y con granizo cayó ayer en la séptima novillada en la Plaza México, lo que suspendió el festejo después del tercer novillo. Después del aguacero, los novilleros y la autoridad revisaron el ruedo con un halo de esperanza de reanudar la corrida, pero fue imposible por la cantidad de agua que había caído.

Ya nos había respetado mucho la lluvia.

Si hay algo que agradecer en la breve tarde de ayer es el esfuerzo que mostraron los tres alternantes, pues cada uno, desde su propia trinchera, manifestó que quiere ser torero. Así, creo que aunque todos lamentamos la suspensión de la corrida, nos llevamos buenos apuntes de estos tres novilleros.

Lamentablemente para Badillo, le tocó el peor toro del lote que pudimos ver: un novillo demasiado alto de agujas que desde el primer tercio perdía los cuartos traseros y que con la primer puya dejó la en manifiesto la poca fuerza que tenía. Sin que empezara el ya tradicional silbido para que un novillero banderillee, este novillero tomó desde un inicio los palitroques y dejó un buen tercio de banderillas, demostrando que iba por todas. Sin embargo, dadas las condiciones del novillo, fue imposible para Badillo hacerle una faena ligada con la muleta. Triste tanto para el novillero como para el animal, pues el novillo de San Antonio de Triana metía muy bien la cabeza por el pitón izquierdo, pero no tenía recorrido por su poca fuerza. Espero que tenga ponto otra oportunidad en la capital.

Según percibí en el tendido, Diego Emilio empieza a tener algunos seguidores. Yo mismo creo que es un buen prospecto, siempre que su toreo y técnica maduren ¿Cuál fue su mejor momento de la tarde? Las chicuelinas y los ayudados por alto, ajustadísimos estos últimos. Con justa causa, emocionó al tendido y pensé que iba a cuajar la faena, pero de un momento a otro naufrago entre algunas dudas y ni por la derecha ni por la izquierda logro redondearla ante un novillo que le exigía sobretodo, mucho mando en la muleta.

Necesita seguir practicando la suerte suprema, pues la espada es una de sus fallas constantes.

Finalmente, Luis Miguel Cuellar se mantuvo estoico ante el aguacero y el viento que empañó su quehacer con el novillo. Se esforzó muchísimo por hacer las cosas bien, no obstante el granizo que estaba cayendo. Incluso, uno pensaría que Luis Miguel pudo haber optado por darle muerte rápido al novillo, considerando el mal clima y que la mayoría de los aficionados más que estar atentos a su faena, buscaban dónde resguardarse, pero no, se mantuvo allí en los medios tratando de conseguir algo positivo.

Ojalá que podamos volver a ver a este novillero ya con mejores condiciones de tiempo para apreciar sus razones que tiene para querer ser torero.

Hasta la próxima.

Twitter @AlanusIV

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