Francisco Baruqui dice: Llaguno, pasta de torero grande…Diego Sánchez tocó pelo.

Guadalajara, Jal.– La entrada no mejoró. En el mismo tenor del pasado domingo, dos mil aficionados, en tarde clara y soleada que al final del festejo cambió con chipiteo que presagiaba lluvia.

La ganadería de Pablo Moreno es de nueva formación; vino con una novillada que denotó precisamente variedad de fenotipo, pelajes y cornamentas que seguramente con el transcurrir del tiempo, acorde a lo que el criador busque, tanto en presentación como en características de lidia, irán consiguiendo en el afán por tener el ganado que a sus deseos y determinación intentará lograr.

Astados terciados en cuanto a láminas referentes por lo armados de sus cabezas, unos con desarrollos y otros con pobreza de cuernas que dieron contraste a la importancia de estampa. Tuvieron romana, aunque varios adolecieron de fuerza justa, mirándose flojedad de remos y falta de brío en el acometer.

Las cualidades manifestadas definieron a un encierro fácil, con nobleza y buen son, destacando varios por su fijeza y recorrido, siguiendo con bondad los engaños, permitiendo andar a los de a pie con confianza y relajamiento.

Otros, quedándose cortos en el viaje denotando mansedumbre pero todos metiendo con claridad los morros humillando, condición a destacar.

Acudieron al medido castigo que en puyas se les propinó. Largo camino es el que empieza el joven ganadero para una proyección que con entusiasta trabajo y afición, irá por, insisto y repito, la definición, condición fundamental para la personalidad y juego de sus ejemplares.

Que la suerte le acompañe…

El hijo del bien recordado valiente y notable estoqueador Antonio Lomelín, con el mismo nombre que su padre, dejó constancia que tiene entrega y deseo. Con el castañito, capacho y abrochao de poca importancia que abrió plaza, quitó con ceñidas gaoneras que se le ovacionaron, para con la flámula, dejarse ver empeñoso pero falto de mando, teniendo el burel un buen lado derecho, quedándose corto por el izquierdo. Cobró entera desviada calando, un pinchazo hondo y descabello al primer golpe. Creo que el de Moreno mereció más.

Con el cuarto, lances a pies juntos con recorte, para emplearse en un trasteo más largo que una cuaresma sin pan, con pases, muchos pases, pero con poca trascendencia que transmitió frialdad en los tendidos. Despenó de pinchazo y entera que bastó y …

Y, no había visto a Juan Pablo Llaguno; pero después de verle, puedo asegurar que tenía tiempo de no ver a un torero con las condiciones de este joven, quien principescamente enfundando en terno, grana y oro, vestido con mucha plaza, ha dado la expresión de un artista con pasta de figura…

Capote de seda que maneja con soltura recibiendo con larga de hinojos que impactó para de pie ya, imprimir carencia, yendo siempre para adelante, cargando la suerte, baja la mano en la verónica sedeña, acompañando y rematando con media para cartel. Variado quitó por afarolados de jaleo, para con la muleta…

Con la muleta, dar cuenta de torería sevillanista, esa de pellizco que motiva, desarrollando sus faenas con el gusto que como mensaje envía al aficionado, cuando él se gusta con su fino corte de torero, elegantes maneras e, importantísimo, el ritmo que atesora colocándose en el sitio, jugando las muñecas muy reunido, embraguetado y con una expresión que hace esperar, lo aseguro, mucho de él.

Domina los terrenos y se pone en el lugar donde se liga, en series de ayudados con la derecha y al natural con la zurda de fuerte batir de palmas. Cerró con manoletinas ajustadas, dejando en su toreo el aroma pinturero del arte grande andaluz, influenciado por aires sevillanos de los que por relación familiar le vienen.

Juan Pablo disfruta en la cara del toro, y lo transmite, rematando sus series con mucho sabor con pases de pecho de pitón a rabo vaciando a la hombrera contraria.

El quinto resultó de una invalidez desesperante. Con todo, el chaval se inventó la faena a media altura ayudando al morito que se desplomaba en la arena.

Por su afición y ambición, cayó en el defecto de alargar demasiada su labor, no encontrando fuerza en la res para estoquearla, manifestando limitaciones con el acero al quedarse en la cara sin encelar ni pasarse en el embroque, perdiendo la oportunidad de tocar pelo para una tarde de éxito. Me agradó el detalle de sacar la espada el pinchazo hondo, y con la misma larga descabellar al primer intento. Muestra inequívoca de que le funciona la azotea.
Con cuánto gusto se le volverá a ver que… que en el muchacho hay un diamante de muchos quilates.
Enhorabuena, chaval…

Repitió Diego Sánchez, y fiel a sus formas y estilo. Valiente, entregado, peleando las palmas, desbordó su expresión de torear con dimensión por la largura de los muletazos con desgarbo y distancia, pero templando, lo que motiva a un sector del conclave. Con empeño y tesón, cuajó dos faenas largas que en el tercero no supo rematar con las pizona, con los mismos defectos de Llaguno, sin aprovechar su elevada estatura y lo largo de sus brazos, recibiendo dos avisos luego de pinchar en demasía y ¡13 golpes con la corta de descabellar!

Al sexto, con el mismo tenor frente a un manso que se dejó la emotividad la puso el espigado aguascalentense que sepultando el estoque en lo alto, fue premiado con la oreja de la res.

Esperanzadora está siendo la recientemente iniciada temporada novilleril. Que aquí siga, porque cómo las cosas están en el toreo mexicano… ¡urge

 

Via: http://opinion.informador.com.mx/Columnas/2014/09/01/llaguno-pasta-de-torero-grande-diego-sanchez-toco-pelo%E2%80%89/

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