Tendido 7: ¡Otra embestida descompuesta!

Por Xavier Toscano G. De Quevedo.

Nuestro mágico, extraordinario y egregio Espectáculo Taurino, es una liturgia que requiere de una sensibilidad muy particular para lograr entenderla, y así poder valorar y disfrutar todo lo que en éste ritual acontece. Esta celebración que gira alrededor de un toro bravo –hermoso ejemplar impar de la naturaleza– ha sido durante su ya dilata historia el motivo de inspiración para que grandes genios de las bellas artes –imposible encontrarlos entre la maza política– como pintores, escultores, músicos, poetas, filósofos y escritores, fragüen y conciban sus creaciones en alusión a la fiesta brava.

Sin embargo, desde los primeros instantes en que nacía éste bellísimo espectáculo, aparecieron aquellos a quienes no agrada la fiesta, y así nos dan cuenta los historiadores y tratadistas, cómo emergían las prohibiciones primero entre la clase política y gobernantes y años más tarde de igual forma llegaron del orden eclesiástico, pero que através del tiempo con orden, sensatez y mesura habrían de ser superadas para dar paso a varios siglos de “libertad y respeto” para los amantes de su majestad el toro bravo, tiempo en el cual el espectáculo taurino creció, se difundió y se arraigo profundamente en varios países de Europa y América que lo acogieron como parte importante de su vida, cultura y tradición dentro de su sociedad.

Hoy como sucedió bastantes siglos atrás, se perciben ráfagas de viento amenazadores en nuestro país, y apenas iniciaba el mes de agosto cuando en los medios informativos se daba a conocer la noticia de que el Congreso de Guerrero aprobaba una ley en la cual quedaba prohibido celebrar corridas de toros en el estado; así, en la plaza de toros “Caletilla” del puerto de Acapulco ya no se programaron las novilladas que regularmente se organizaban, pero tampoco los dueños del inmueble hicieron absolutamente nada para defender su plazas y mucho menos a la fiesta.

Apenas transcurridos dos meses de lo de Guerrero, una vez más aparecen en escena otros políticos quienes colgándose la etiqueta de defensores de los animales –pero no de la vida– pretenden impulsar una ley en el Senado de la República para que se altere nuestra Constitución; ansiando promover sus ideologías personales y no importándoles pisotear el derecho fundamental de la “libertad”, intentarán con sus ¿gestiones? que se prohíban las corridas de toros en nuestro país.

Habrá que aguantar estoicamente a estos “personajes de la política” que de nuevo ambicionan arremeter en contra de nuestra fiesta. Pero acordémonos de que está de moda el tema de la prohibición en todas las latitudes de la geografía taurina, y las modas hay que seguirlas, porque siempre han influido en las personas, acapara a las mayorías, y más particularmente sirven para lucirse, hacerse notar cuando nadie te toma en cuenta, o te encuentras ignorado.

Y si los políticos del Parlamento Catalán lo hicieron en el 2012 –aunque con fines únicamente políticos y territoriales– para mostrar una vez más su lucha ancestral en contra de lo que consideran atavismos españoles, ¿porque no tendrían que seguirlos otros imitadores? y así ha continuado la moda en diferentes ciudades y territorios de España, que utilizando el argumento animalista y de una “aparente defensa del toro” en éste 2014 se han dedicado a llevar a cabo actos de protesta, y que en algunas entidades han ido más allá, cometiendo ataques de agresión física a muchas personas cuando han acudido a las diferentes plazas de toros.

La moda tenia que llegar a nuestro continente, ¿cómo que no?, ahí están los casos de Ecuador, Perú, Colombia y obviamente nuestro país, en los que algunos gobernantes y políticos en un afán de protagonismo en el que supuestamente buscan la defensa de los animales, enarbolan una lucha antitaurina sin tomar en cuenta a la sociedad y mucho menos respetando el derecho a la “libertad”, pero afortunadamente para nuestra fiesta hay varios estados de nuestra república en el que sus  Congresos han decretado categóricamente a la fiesta como Patrimonio Cultural Inmaterial.

Como cualquier manifestación de arte, el Espectáculo Taurino es algo que no es comprendido y aceptado por todas las personas, esto es entendible y respetado, sin embargo no es argumento suficiente, ni mucho menos otorga derecho para ser atacado o que existan personas pretendiendo prohibir una expresión cultural –aunque intenten negarla– que está arraigada en nuestra nación por más de cinco siglos, y es del gusto y preferencia de muchísimas personas.

Así que no obstante a las continuas amenazas, agresiones y “¡embestidas descompuestas como lo hacen los toros mansos y resabiados!”, la tauromaquia seguramente que continuara en nuestro país. Pero siempre y cuando todos los integrantes del espectáculo actúen con honestidad, verdad y total firmeza, que es la única forma de que este sorprendente y mágico mundo que es la fiesta brava se perpetúe por muchos siglos más. Sin olvidarnos jamás que el espectáculo taurino, nació, vive y vivirá, únicamente gracias a la presencia de su Majestad El Toro Bravo.

Via: http://opinion.informador.com.mx/Columnas/tag/tendido-7/

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