
Un programa donde la intensidad marca la diferencia, esa que nace del alejarse del sabiondismo, el no usar un medio ni como escaparate de imagen, ni menos como grifo de exhibicionismo parlanchín, ni muchísimo peor para tirar cátedra de manganas y machicuepas u oscilar entre lo ligero y lo cursi.
Seguramente es por eso que esta emisión es preferentemente bendecida por escuchantes de élite de esos que no se tragan ostias de aire y que no sé cuántos serán en el conteo, pero los que sean, lo son de un alto nivel en los diferentes niveles, por ello cuando un señorón llamado Luis Cuesta Perusquia, hombre cuya visión, entendimiento, expresión y clase taurina le da y le sobra para arreglar un pokar en cualquier mesa de comentaristas taurinos, se ocupó de verter algunas opiniones en torno al programa ‘Voces de luces’ pues mi primera reacción fue tirarme de espontaneo y congratularme a mí mismo de que Cuesta Perusquia se ocupe de una emisión de la que yo también lo hago y de la que incluso discrepa de algunas opiniones (yo también).
Mas todo esto viene a la palestra porque me da pie a expresar sobre algunos fragmentos que el señor que siempre va cuesta arriba y que mira la fiesta desde su horizonte en Pie de la Cuesta, ha venido refiriéndose en torno a algunas situaciones alarmantes como lo son ¿Por qué se han salido de las gradas los otrora asiduos concurrentes?
La respuesta es la trillada que va en el sentido que los que se han salido de los tendidos no son los aficionados, sino el público, la masa, los espectadores del espectáculo que son los que en todos los graderíos hacen los grandes llenos y si no salgámonos por un momentito del ruedo (que raro) y preguntémonos ¿que tenían en común nombres como Pedro Infante, ‘El Ratón’ Macías, ‘El Santo’? por citar solo tres, tenían jalón o lo que es lo mismo eran auténticos ídolos del pueblo, ese que hace volumen, entradones, que congregan familias que al conjuro de solo ver anunciado sus nombres todo pasaba a segundo término.
Por eso los cargadores en la Merced se echaban al lomo más costales que de costumbre, los albañiles le paraban al neutle, las del ‘Tacón dorado’ le ponían con más enjundia para tener lana y hacerse de su boleto e ir el fin de semana a gozar, a divertirse, en pocas palabras a ver en vivo a sus ídolos.
¿Hoy a quien van a ver?, ¿a Pedrito Fernández, al ‘Travieso’ Arce, al ‘Latín lover’, ¡por supuesto que no! allá, están igual de jodidos que acá.
Lo que pasa que a la Fiesta de Toros y Toreros como al perro sarnoso se le han cargado las pulgas y a la falta de toreros de arrastre, de ídolos, hay que sumarle que entre ganaderos, empresarios, veedores de toros (que son los tentáculos de los apoderados) y los jueces de plaza han sacado al toro digno de los ruedos y por ende este se ha llevado entre las patas o más bien han sacado a patadas al público, al que hace las entradas, al que quiere ver emoción, al que quiere que el torero se pase por la faja al toro.
Mire amigo Luis Cuesta, aquí hago un alto para decir, ¿como hoy, se va a dar eso?, si muchos toreritos ya ni faja usan y otros están tan desparramados que si usan, pero Playtex. Sin ser amarillistas no podemos negar que a las masas les gusta ver a ese toro que sube el miedo al tendido, que en cada pitón trae la cornada a la orden.
¿Dónde ha quedado ese toro, estas últimas tardes? ¿En Monterrey, en Aguascalientes, en Querétaro? En el mismo lugar donde salvo ‘El Payo’ los hambrientos de triunfo no aparecieron, entonces ante esto solo nos quedan algunas opciones realistas que de alguna manera implican el hacernos pendejos, como concluir que nos quieren hacer creer los maléficos, que toros y toreros están de rechupete y lo que realmente sucede es que a las plazas les sobran asientos, es decir que lo de ‘falta de trapío y enjundia’ es un camelo y lo que sobra es cemento.
O como este iluso piensa en eso de que hay que montarle un aparato publicitario y mercadológico a ‘El Payo’ para expandir sus triunfos y darle un empujón a su atracción para que esto se refleje en las taquillas y me refiero a Octavio García porque el ensortijado ha demostrado que tiene espolones, carácter, oficio y no anda exento de arte y me atrevería a pensar que éste si es capaz de clamar por el toro cinqueño, cuajado y en puntas.
Así cobraría fuerza un torero de atracción, además de que los empresarios deben aceptar que ya la gente está hasta la coronilla de la barajita dizque de jóvenes ‘valores’ ¡pamplinas! Lo que hay que hacer es fomentar los agarrones entre el rubio de Querétaro y el esforzado cuñista de Aguascalientes José Adame, para que de una vez vayan brotando los istas y la pasión se desborde en el ruedo.
Y en lo referente a las filas novilleriles ni le den vueltas, la quiniela ganadora la conforman Diego Emilio y Antonio Mendoza, dos gallos finos que en unos días más se van a partir el alma en un mano a mano por la supremacía de la juventud torera, y por ello en breve nos ocuparemos largo y tendido además con harto gusto, de ‘Los Soles de los alberos Toreros’
Silverio Pérez
Centenario de su Natalicio
Asociación Nacional de Matadores
Jueves – 20 – de Noviembre – 8 de la noche
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