El Juli en Manizales: La Mentira.

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El Juli ante un astado anovillado, indigno de un torero de su categoría.

Por José Vega.

Esta semana Manizales se ha convertido en objeto de controversia. La Feria de la ciudad colombiana ha supuesto una nueva revalida para la Tauromaquia hacia la que parece nos quieren llevar y lo peor, hacia la que parece que cronistas, revisteros, profesionales del toro, y cierto sector del público, está de acuerdo en que así sea.

Declaran como máximo triunfador a Julian López “El Juli” tras indultar un toro (¿?), de Ernesto Gutiérrez.

No dudo, aunque su toreo no esté entre mis predilecciones a la hora de disfrutar del toreo que me emociona, que Julián realizara una faena con rasgos propios y meritoria, lo que pongo en duda son los animales a los que se enfrentó. Llegan vídeos y fotografías y es difícil explicar los sentimientos que me causan. Primero rabia. Rabia por entender la Tauromaquia como Arte épico, por tener dentro de mí esa concepción de las Grandes Figuras del Toreo frente a los toros más fieros, con mejor trapío (aquí incluyo cabezas y pitones, por mucho que algunos las olviden al definir trapío), y ellos, como maestros, solventando las dificultades con valentía y conocimiento. Después, pasado este momento, me invade una sensación de extrañeza.

Extrañeza de la condescendencia con esta Tauromaquia, extrañeza de cómo los medios de comunicación asienten, aguantan, e incluso lanzan soflamas ante semejante espectáculo, que, al contrario, debería ser ejemplo para nuevos y jóvenes aficionados de lo que no ha ser la Fiesta de los Toros. El último sentimiento que me atrapa es el de tristeza e impotencia. Triste porque cada día tengo más claro de que no podemos hacer nada, de que han conseguido su objetivo, de que da igual lo que se lidie, sólo importa el toreo, el triunfo, al toro le han quitado su protagonismo para convertirlo en mero utensilio para ello.

No se dan cuenta, ni profesionales, ni periodistas ni aficionados seguidores de ciertos toreros a los que les consienten todo, de que esta Tauromaquia cada vez tiene menos posibilidades de entrar en la Historia y que, erróneamente, muchos espadas piensan que la forma triunfalista ayudaría a su reconocimiento social, bajo mi punto de vista, nada más lejos de la realidad. Y digo esto porque cada aspecto cultural y social tiene sus propia idiosincrasia, y además, la sociedad busca lo mejor y característico de cada uno.

Así, del fútbol buscan el mejor gol, la mejor jugada, el tiro a puerta más fuerte. Del motociclismo la moto más rápida y potente y que el piloto tenga la maestría de controlarla. En la pintura busca la emoción, la perfección. En el cine la realización e interpretación que se quede para siempre en nuestro cerebro, no la del cine de basura.

Pues la Tauromaquia tiene algo que la hace única, y es el asombro por el hombre que se enfrenta a un toro que imponga, tanto por dentro como por fuera. Eso es lo que la diferencia: el miedo, el terror, el toro, lo dramático hecho arte. Para eso, ha de haber un toro, repito, que imponga, que no parezca un “juguete” (permítanme la comparación), un toro con trapío necesario para valorar lo que hace el torero y poder explicarlo al neófito, y que éste dé importancia y se diga “esto sólo lo pueden hacer elegidos y valientes. Enfrentarse a una fuerza así, es sobrenatural”.

Hay que buscar el volver a integrar al toro en el arte de Torear para que la Tauromaquia vuelva a su identidad y propósito en la sociedad. Que Tauromaquia no sea considerada como una “mala palabra”. Pero para ello se ha de dejar a un lado la idea del “pase por el pase”, de la Tauromaquia del triunfo, sea como sea, y volver a dar primacía al Toro, tanto o más, como se la da al torero, para así dar importancia a lo que se realiza delante de él y cantar sus glorias de cara a la sociedad.

Sólo así volverá a ser el símbolo de la valentía y superación y no una visión negativa, o cuando menos simplista, algo inaceptable para cualquier guardián de la cultura con un mínimo de autorespeto, y esto, lidiando toros como los que lidió El Juli en Manizales, se pierde cada temporada por la cloaca donde van a parar las orejas cortadas de esa manera.

Vía: http://www.purezayemocion.com/

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