Mérida: Plaza llena, corrida pobre.

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Lo mas emocionante fue el Morante Tour finalmente.

Morante de la Puebla dejó mucho qué desear, Joselito Adame cortó una oreja y El Payo tuvo una bipolar actuación en tarde en una buena entrada la Mérida.

Por Dahemont / SIPSE.

MÉRIDA, Yucatán.- Lo que prometía ser un corridón de antología—que propició el lleno de la plaza— terminó en “pachangón” por actitudes, mas no por falta de materia prima: los toros de la ganadería potosina de “San Isidro” resultaron nobles, enteros de encornadura y de embestida franca, sin derrotes y hasta permitiendo libertades a los coletas.

En los tendidos, bronca tanto al “primer espada” Morante de la Puebla por su dejadez, como al usía Ulises Zapata León quien se mostró inflexible al negarle una oreja bien ganada a Joselito Adame.

Ayer, el sevillano Morante de la Puebla “mordió palito”, desdeñó a su primer enemigo nombrado “Maya” y se salió por peteneras ante la mirada incrédula de 7 mil espectadores que le silbaron su total apatía; despachó con 4 pinchazos y una entera caída que necesitó el auxilio del puntillero José Higinio Luna Reyes.

Con su segundo burel, corrido en cuarto sitio de nombre “Sevillano”, Morante repitió la historia, derechazos estirando la seda, naturales con sacacorchos, giros con cambio de mano y el animal en retirada, nunca logró fijar al bicho y cortó por lo sano y mete tres cuartos de estoque, suficiente para que el de “San Isidro” doblara los remos. Algunos aficionados adictos al toreo le pidieron que regalara un toro, cosa que ignoró.

Joselito Adame 

El segundo coleta del cartel, Joselito Adame lució enormidades mediante su labor con el percal haciendo pasar al astado milimétricamente ajustado de su cintura.

Adame parecía abstraído del sitio, meditabundo y cabizbajo, empero con hechuras valientes logró sortear las embestidas de su primer burel denominado “Jipi Japa” (como los sombreros becaleños), con 480 kilos en los lomos, noblón, de embestida franca, sin regateos, pasando entero, misma condición que Adame aprovechó para sacarle pases de derecha estatuarios con cambios de mano y forzados de pecho, con limpieza y exponiendo mucho.

Finalmente, tras igualar, primero pincha y recuperando el acero deja una entera, suficiente para merecer una oreja, bien ganada con vuelta al ruedo y devolución de prendas.

Ante  “Don Fernando”, un cornigacho con 505 kilogramos de peso, al que Josélito le hizo una labor completa, hasta 33 muletazos de buena factura le conté. Después en redondo, arriesgando mucho para finalmente pinchar, al segundo intento dejo una estocada tendida y extrañamente Adame se retiro a las tablas a la espera de que su enemigo doblara: tardo en hacerlo, el Juez Zapata León mando a sonar un aviso desde el biombo, enfureciendo a Adame que explota, grita y protesta con palabras altisonantes, finalmente “Don Fernando” dobla, el puntillero acaba con la agonía del fino ejemplar…los monosabios hacen la tarea de retirar los restos del toro. Y Joselito se retira sin pena ni gloria por su inexplicable capricho.

El Payo

Octavio García “El Payo”, se mostró valiente, arriesgado frente a su primer astado de nombre “Yucatán”, un burel de 480 kilogramos, con un par de cuernos astifinos, con la muleta hizo alarde de valiente, a la hora de la verdad, pincho, recupera el acero, para después dejar una entera un tanto caída, sin efecto mortal; nada.

Con el que cerró plaza, hizo otra faena valiente, entregada, aunque el “Chapeteado” —que así se llamó el astado—, acusó debilidad de remos. Después de una faena con detalles muy pintureros, mato para dar una vuelta al ruedo con leves protestas.

El Dato

Se lidiaron toros de la ganadería de “San Isidro”,  nobles en general pero justos de fuerza.

Siete mil expectadores acudieron ayer a la Plaza de Toros Mérida abarrotando el coso de la Avenida Reforma.

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Entradón en La Monumental.

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