
Por: Xavier Toscano G. De Quevedo.
Para nadie es una situación oculta que la enigmática y sublime fiesta brava lleva en el tiempo que hemos recorrido de éste nuevo siglo, viviendo momentos y circunstancias difíciles. Con reiteradas y frecuentes agresiones –totalmente injustificadas, acompañadas de una falta total de argumentos valederos y desprovistos de coherencia– que múltiples y diversos sectores de nuestra sociedad han emprendido, siendo inducidos e impulsados principalmente por algunos líderes de organizaciones políticas, y en otros casos gobernantes –como el alcalde de Bogotá– que han situado caprichosamente y con arbitrariedad a sus entidades, ahogando y pisoteando el derecho irrefutable a la libertad, y con ello masacrando con prepotencia la organización y continuidad del espectáculo taurino.
Bajo estas inferencias vividas por más de una década, y al borde de tantas ilógicas y maniáticas acciones emprendidas por grupos agresivos, intransigentes y antagónicos, nos encontramos hoy con la disyuntiva de que probablemente en algunas entidades, es un riesgo declararse abiertamente como aficionado a la fiesta brava. Así podemos leer en diferentes medios informativos, como el pasado mes de febrero en la localidad de Castellón de La Plana previo al inicio de su Feria de la Magdalena, cuando se pronunciaban públicamente a favor de nuestra fiesta –pacíficamente y con orden– un grupo de comunicadores, ganaderos y actores del espectáculo, acompañados por cientos de entusiastas aficionados, fueron agredidos violentamente por un montón de anti-taurinos que intentaban obstaculizar la lectura del manifiesto a favor de la libertad y el derecho a disfrutar del espectáculo taurino.
Afortunadamente los encargados del orden lograron detener a los ofuscados agresores, que fueron remitidos a las dependencias policiales en donde se les consigno, y ahí se dieron cuenta que varios de ellos ya habían sido consignados por los mimos delitos en otros lugares, y que eran personas que son subsidiadas por grupos anti-taurinos de diferentes países europeo –nada nuevo, la historia nos narra cómo ésta situación se ha vivido desde los inicios de la fiesta –que llevan muchísimos años y a cualquier costo, intentando destruir el espectáculo taurino.
Días después de las hostilidades que provocaron en Castellón, le llego su turno a Barcelona –no podía faltar– si es la cuna de los políticos y gobierno anti-taurino, o no sería mejor pensar que ellos lo que pretenden es borrar todo aquello que los relacione con las costumbres y tradiciones de España. Ahí se realizaba el Congreso de Tauromaquia de Cataluña, programa instituido por la Unión de Taurinos y Aficionados de Cataluña, pero durante su apertura otro grupúsculo minoritario de anti-taurinos irrumpió en dicho congreso tratando de provocar a los aficionados ahí presentes, que finalmente lograron desalojarlos del recinto, ya que la fuerza pública –obviamente– nunca estuvo presente para impedir las agresiones de que fueron objeto los aficionados catalanes, otorgándoles el gobierno de Cataluña libre margen de acción a estos agresores que no aceptan –ya que son manipulados– que el principio de libertad y derecho a disfrutar del espectáculo taurino y todas sus manifestaciones de arte que desde sus inicios la han acompañado, es cuestión inquebrantable.
España que es la cuna del espectáculo taurino, se está llevando en los últimos años una compleja lucha por la continuidad de la fiesta –esto no significa que vaya a desaparecer– sin embargo sus autoridades deberían tomar con más seriedad el papel que les corresponde ante esta situación, dar una respuesta pronta y definitiva a favor de la Fiesta. Algunos políticos la defienden y entiende que es un patrimonio cultural e histórico de su nación, pero existen otros que apoyados en la difícil coyuntura actual que viven, se aprovechan de las circunstancias para atacar a sus adversarios y con ello tratar de imponer sus ideologías y corrientes personales, bajo los auspicios de grupos y gobiernos que ni siquiera son españoles.
La historia en Francia es diferente, son ellos los principales promotores de “La Libertad”. Por lo que ahí todos los jueces que integran el Paláis Royal, se han pronunciado en que no existe ningún argumento constitucional que contemple diferente trato para las regiones que tradicionalmente gozan de la Fiesta Brava y el resto de Francia. Éste pronunciamiento fue la respuesta a un pretendido procedimiento de abolición del espectáculo taurino, presentado en el país galo por un grupo de anti-taurinos, en los cuales militan individuos enfermizos, que en sus arranques de animadversión y rencor han protagonizado hechos de vandalismo y agresión, en los que han puesto en riesgo la vida de muchas personas que en Francia luchan a favor de la Fiesta.
Como un hecho contundente a favor de la libertad y el derecho a disfrutar de la fiesta, en días pasados el Tribunal Correccional de Nimes, condenado a un anti-taurino agresor, a dos meses de cárcel y pagar una multa de 700 euros, por los daños ocasionados a un guardia civil que trato de impedir que continuara con sus agresiones este individuo y sus compañeros, cuando se llevaba a cabo un festejo taurino.
De nuevo Francia nos pone el ejemplo de respeto a la libertad de expresión, pero de igual forma no permitiendo ni tolerando las agresiones, asunto que en España y otras entidades de nuestro continente no han logrado descifrar, sin embargo no obstante a ésta problemática nuestra hermosa Fiesta Brava continuará, y de eso estamos seguros.
Sin embargo, para protegerla y otorgarle su real importancia, es esencial entender que en todas las plazas del mundo, y principalmente en nuestro país, se le deberá otorgar su sitio de privilegio al Toro.
Ya que nunca deberemos olvidar, que éste mágico mundo adquiere su importancia y grandeza únicamente, cuando está presente en los ruedos, su Majestad El Toro Bravo.
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Fuente: http://opinion.informador.com.mx/Columnas/2015/03/04/francia-es-libertad-e-igualmente-castigo/




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