José María Manzanares: «Va a ser una temporada complicada y dura»

José María Manzanares: «Mi padre es el único que me ha dicho las verdades»

Por Patricia Navarro

Manzanares se apartó del mundanal ruido incluso de la profesión tras la inesperada muerte de su padre, el maestro, el 28 de octubre. Meses después vuelve a escena, justo antes de que dé comienzo la temporada. Castellón, Fallas y la vuelta con cuatro tardes a Sevilla dejando atrás una enrarecida polémica que viene desde el año pasado. Llega José María Manzanares a la cita con la misma puntualidad que determina una plaza de toros. En punto. Siempre en punto. Tiene a su padre en la boca y en el alma de principio a fin. Se asoma una revolución interna arropada en el tiempo de luto. «Siento mucha incertidumbre sobre cómo voy a llevar la temporada. Pero también cierta tranquilidad, mi padre me ha hecho darme cuenta de muchas cosas. Esta temporada es para él», dice el torero al poco de comenzar la charla. Nos queda mucho por delante.

–No ha empezado la temporada pero sí le hemos visto como imagen de la firma internacional Dolce & Gabbana.

–Todo lo que hago en el mundo de la moda tiene que ir ligado a mi vida profesional. Si yo no fuera torero, no habría tenido la oportunidad de llegar a tanta gente. Esto es un escaparate para fuera de España y ése es uno de mis objetivos. Mostrar la Fiesta y luego que la persona decida dar un paso más o no.

–¿Es necesario abrir puertas nuevas?

–Es necesario y obligatorio. Hay que abrir la mente. El toreo es fuente de inspiración de muchas disciplinas. Cuando viajas a Estados Unidos, Francia, Italia… te das cuenta de que hay mucha curiosidad y respeto por la profesión.

–De hecho una marca internacional como Dolce &Gabbana ha apostado por la fantasía del toreo.

–La afición a los toros de Domenico y Stefano no es de ahora. Y de hecho se han ilustrado. Todo comenzó según me contaron por un libro que les regaló Madonna cuando hizo el vídeo con Emilio Muñoz. Nos creemos que el toro está aquí, pero va mucho más allá y si no pensamos que puede ir mucho más allá es que somos torpes. El toreo tiene una carga emocional y estética tremendas, pero es que además lo que ocurre es de verdad.

¿Cree que se puede considerar una falta de respeto a la tradición?

–Mi familia me ha inculcado el respeto por el toro desde niño. Yo sé que es imposible gustar a todo el mundo, pero creo que llevo con seriedad mi vida taurina y estas cosas las hago por mi profesión.

–Hace poco se ha publicado en la revista «GQ» de Estados Unidos un reportaje en la Maestranza con alguna imagen que ha suscitado polémica.

–Hay que saber diferenciar lo que es un reportaje taurino de uno de moda. Quisieron hacerlo en el ruedo y eso no acepté, eso es sagrado. Fue un reportaje de moda, que tiene bastante proyección, y en el que sale el lugar más bonito para mí que es la Maestranza.

–¿Cómo está viviendo esta pretemporada 2015?

–Va a ser una temporada complicada y dura porque estoy lleno de recuerdos por la muerte de mi padre. Desde los tres años viajaba con él y en todas las ferias donde voy a torear hay algo suyo. Estoy todavía intentado gestionar las emociones por su inesperada muerte.

Ocurrió además cuando viajaba a México para torear.

–Fui el último que hablé con él antes de coger el avión. Cuando llegamos y llamaron a mi apoderado para decirle… Fue durísimo. De hecho, desde ese 28 de octubre hasta el 1 de enero no volví a entrenar ni a coger una muleta. No me sentía con fuerzas. Ha sido poco a poco, obligándome.

Estará sufriendo una revolución interna para asimilarlo.

–Me han venido ahora todas esas cosas que tu padre te dice y cuando le tienes no le das importancia. Ahora pienso al levantarme en esforzarme. Él era un obseso del sacrificio y me ha enseñado a luchar y vivir por y para el toro; es como si le tuviera todo el día al lado arreándome.

–¿Ha sido muy exigente con usted?

–Mi abuelo, que era banderillero, exigió a mi padre una barbaridad. Siempre buscaba la pureza al máximo y no siempre el toro la permite. Yo he tenido mucha suerte porque mi padre era un prodigioso de la técnica y además sabía explicarla. Él me ha dado la parte emocional y todo lo que aprendió durante sus 30 años de profesión.

–¿Es el que más verdades le ha dicho?

–Es el único que me ha dicho las verdades realmente. Luego hay mucha gente que no quiere estar contigo mal y por eso no es sincera. Mi madre también, pero de una manera más maternal.

–¿Y eso les creó conflictos?

–Tuvimos la época del primer año de matador en la que él quería que yo hiciera determinadas cosas y en ese momento yo, por bruto, las quise hacer a mi manera. Después, en 2006, volvió todo a la normalidad y no se metió en nada. En todo caso le consultaba yo para que me diera su opinión.

–¿Fue difícil elegir la misma profesión que su padre?

–Mentalmente fue durísimo. Me anulaba. No podía expresarme tal y como yo era porque salía acobardado por las comparaciones, y no por mi padre, ya que él me daba plena libertad. Es un proceso de maduración normal que requiere su tiempo.

–Ese sacrificio del que le hablaba su padre lo ha reproducido encerrándose en el campo durante meses parar preparar la temporada.

–Y éste era el primer año que nos íbamos a juntar, porque me dijo que quería profundizar algunas cosas. Pero…

–Vuelve a Sevilla, la plaza de la familia y el lugar de la polémica.

–Sevilla es mi plaza. La fue de mi abuelo y después de mi padre. Y ese amor me lo trasmitieron. No me arrepiento de no haber ido el año pasado, esa falta de respeto por parte de los empresarios no se podía admitir, pero a mí me han tratado siempre muy bien y uno sueña con Sevilla durante toda la preparación de la temporada.

–Llevará el peso de la feria con cuatro tardes.

–No siento ese peso. Sé que cuando se acerque la fecha me pondré insoportable como siempre, pero mi ánimo es el de disfrutar.

–¿Cómo se gestionó la contratación de Sevilla?

–Antes de empezar todos nos reunimos y lo discutimos. Yo veía la necesidad de dar una oportunidad a Sevilla. Decidimos que cada uno negociaría pero siempre y cuando hubiera una disculpa pública y se hablara con todos y se mantuviera el respeto. Conmigo ha sido así, en las reuniones de los compañeros no puedo decir porque no he estado, pero sé que todos exigimos respeto por igual.

–Enseguida y antes de acabar el año, la empresa Pagés se descuelga anunciando su contratación.

–Sí, me anuncia pero realmente, según me ha dicho mi apoderado, hasta el 15 de enero no me contactan para hablar de carteles, fechas, ganaderías…

–¿Y entonces?

–A lo mejor a ellos les interesaba, no lo sé, son cosas suyas. Ellos sabían que yo estaba dispuesto a hablar.

–Los empresarios han manifestado que en julio ya se habló.

–En julio hablé con ellos para intentar un acercamiento entre todos, pero mi asistencia no se negocia hasta enero.

–¿Le llamó Morante para presionarle?

–En ningún momento. Nunca ha existido esa llamada y me duele que se cree polémica sin necesidad.

–¿Genera malestar entre los compañeros?

–Se siembra la duda y eso es muy malo. Yo sigo pensando lo mismo de cada uno de ellos. En mi carrera soy yo el que decide y no soy nadie para meterme en la carrera de un compañero. Se han manipulado muchas cosas por el interés.

–¿Qué le da el toro?

–El toro te da lo que tú le entregas. No me muevo por intereses económicos ni por la ambición de los números. Uno es mucho más libre cuando torea por las emociones.

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