
Mazatlán, Sinaloa.- La impaciencia en los asistentes era notoria, gritos por un lado, murmullos por otro, hasta que llegó la hora. La banda de la plaza entonaba las notas del Cielo andaluz cuando la puerta de cuadrillas se abrió.
Vestido de corto, apareció Eloy Cavazos y con él regreso la historia, los recuerdos y las remembranzas de grandes tardes en las que el matador norteño mostró su calidad, su gracia y su valentía en las decadas de los 70s, 80s y 90s
Luego de una actuación discreta con su lote del joven rejoneador, Antonio Prates, Cavazos cumplió con su lote, especialmente ante Sabinero, un novillo noble que se prestó para el lucimiento del maestro. Su faena con la muleta fue completa, Cavazos culmino su trasteo de rodillas para complacer al público que coreaba su nombre.
Un descuido y un salto de Sabinero provoco que el diestro fallara con la espada. Sin embargo, en su segundo intento acerto.
Al final tras una actuación redonda el publico ovaciono de pie al icono del toreo mundial, que dejo todo en la arena de la plaza porteña.
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