Feria de San Marcos: El mal de la fiesta reside en ella misma. Impresentable encierro de Begoña.

¿ Trapio sin pitones?
¿ Trapio sin pitones? Foto Suertematador.

 Por Juan Carlos Valadez.

Aguascalientes, Ags.– La fiesta de los TOROS solía sustentarse en un una base muy sencilla; el toro bravo. Sin embargo la feria de San Marcos es la prueba de que las cosas han cambiado radicalmente en nuestra fiesta, antes denominada brava.

Ayer ante media plaza desfilaron por el ruedo de la Monumental ocho reses impresantables, anunciados con el hierro de la ganadería de Begoña propiedad del líder de la empresa y nadie en la plaza dijo ni pío.

¿Como se ha llegado a volver cotidiano este abuso en esta plaza y afición?

Pues abusando impunemente y sistemáticamente de ella con apoyo de unas autoridades viciadas, al grado de haber convertido este recinto taurino en un palenque o en una cantina de las que se pueden encontrar en la explanada que acoge la feria.

Por un lado tenemos una afición local que calla y aguanta todos los abusos, mientras protesta en silencio en la plaza, pero que fuera de ella lo hace ruidosamente en los bares, cafés y redes sociales. Y por otro lado tenemos una nueva generación de feriantes a los que las tardes de toros solo les sirven como  pretexto para continuar ingiriendo bebidas alcohólicas.

Los verdaderos aficionados son una extraña minoría que se pierde entre el público o simplemente ya no se paran por aquí desde hace algunos años.

Porque mire que no haber protestado con fuerza al grado del escándalo la borregada de ayer de Begoña, es inexplicable. Para empezar los de Begoña, siendo la ganadería de la empresa, tendrían que haber tenido el trapío que exige una plaza de esta categoría. Pero no fue así, por el ruedo desfilaron unas reses disparejas en su presentación, algunas de fina estampa –es decir, animales propios de un zoológico-, pero demostraron que de sangre brava estaban cortos de verdad. Mansos hasta la desesperación, sin un ápice de casta, acobardados y huidizos, buscaban como locos el camino de regreso a la dehesa. 

Con este material de desecho de casta no es fácil evaluar la actuación de los matadores. Mejor dicho: quedan casi justificados todos los defectos y carencias. O, al menos, esa es la impresión que queda en la plaza.

Lo que no queda justificado es la falta de vergüenza de los veedores y de los administradores de la tercia que hizo el paseíllo el día de ayer con esos borregos. Eso si, no tiene justificion. Por mas que Talavante halla dibujado algunas pinceladas con el capote en su primero.

Para después estrellarse con su segundo, que resultó un invalido desahuciado y posteriormente regalara un séptimo que terminó por frustrar su actuación.

Juan Pablo Sanchez esta más acostumbrado a este tipo de encierros, con ellos ha  cimentado su corta carrera y ayer tuvo una de cal y una de arena. A su primero lo toreó con temple y lentitud dada la evidente falta de fuerza y casta del astado. Tuvo su mérito el haber mantenido de pie al enfermo animal y tras una estocada certera le dieron una oreja benévola. 

A su segundo el público lo protesto con fuerza, pero nada escandaloso al grado que el juez ni se inmutó y lo mantuvo en el ruedo. Alicaído por la rechifla, aún tuvo la osadía de regalar otro astado aun mas aborregado, que también fue protestado. Se pego un arrimon con el novillo anunciado como de Begoña pero marcado con el hierro de Mimiahuapam, pero fue imposible no acordarnos de su etapa de novillero ante al impresentable astado.

El que esta irreconocible es Arturo Saldivar, siempre despegado, en línea recta, sin gusto ni hondura, con el pico por bandera, nunca se colocó en el sitio que exigía el “toro” y aun así el público bullanguero le dio una oreja en su primero. ¡Un horror! Pero esta plaza esta en plena decadencia, ya que lo que realmente merecia su actuación, era una seria reprimenda.

Con el sexto anduvo mas voluntarioso y valentón ante un manso perdido, pero sin dar el paso adelante. Esta en verdad irreconocible, como si llevara 20 años de alternativa y estuviera ya de salida. 

Begoña/ Talavante, Sánchez y Saldivar 

Seis toros de Begoña, desiguales de presentación, inválidos, tullidos y descastados; el séptimo de regalo del hierro de Santa Teresa  y el 8º, del hierro de Mimiahupam, también mansos y sin fuerza.

Alejandro Talavante: ovación con saludos, palmas y silencio

JP Sánchez: oreja, división de opiniones y silencio.

Arturo Saldivar: Oreja y silencio.

Plaza de toros Monumental. 30 de abril. Media plaza.

Twitter @Twittaurino

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