Ocho con Ocho: El pañuelo Por Luis Ramón Carazo

En la corrida de rejones del sábado pasado 16 de mayo de 2015 en Las Ventas de Madrid, después de la magnífica actuación de Diego Ventura ante dos ejemplares dela ganadería El Capea buena materia prima para los caballeros, el presidente del festejo que así se llama en España al juez de plaza de México, Julio Martínez tres veces mostró el pañuelo blanco y se entendió que se le concedían las orejas y el rabo del quinto de la tarde al rejoneador quién estuvo en plan extraordinario, con gran asentamiento y toreando a caballo con reposo y a la vez emotividad.

Después en una entrevista explicó Don Julio que se confundió; por eso hizo la seña con los dedos de sólo dos, tal vez en recuerdo de cuando el 22 de mayo de 1972 el presidente le concedió un rabo a Palomo Linares por una gran faena a un toro de Atanasio Fernández y al día siguiente presentó su dimisión.

La tarde fue memorable Sergio Galán y Leonardo Hernández junto con Diego, se fueron en hombros de los aficionados, en una inolvidable tarde de toreo a caballo, independientemente de la confusión del pañuelo en mi modo de entender, el rabo era merecido para el torero hispano lusitano quién con cabalgaduras como Nazarí y Sueño nos demostró que está en el momento álgido de madurez y plenitud interpretativas.

Lo del pañuelo me llevó a reflexionar en que es objeto que utiliza para que los presidentes o jueces para transmitir órdenes. En España se usa el blanco para iniciar el festejo, salida de los toros, cambios de tercio, concesión de trofeos (por eso al verle aparecer en la mano del presidente Julio Martínez por tres veces en la corrida de rejones referida de Madrid se pensó en el rabo) y para dar avisos de que expira el tiempo para ejecutar la suerte suprema. En México se usan dos pañuelos blancos para dos orejas y uno verde para el otorgamiento del rabo. El blanco en México se usa también para los indultos.

En España el verde se usa para la devolución de los toros para ser cambiados. El azul para la vuelta al ruedo del despojo de la res como homenaje a su bravura y el rojo para ordenar las banderillas negras un toro que por manso si así lo determina el presidente.

Históricamente, los pañuelos blancos se han utilizado en lugar de una bandera blanca para indicar una solicitud de tregua. De acuerdo a la Enciclopedia Universal Ilustrada de Espasa Calpe aparece por primera vez el vocablo orarium a los pañuelos que hacían flamear los espectadores en los espectáculos públicos como el circo a principio de la era cristiana y parece que el emperador Aureliano ordenaba su distribución a los asistentes para tal efecto. Nada nuevo bajo el sol.

Es facultad del presidente de la corrida en España decidir la concesión del rabo que en Madrid reitero desde 1972 no se otorga pero es su decisión, Don Julio Martínez no quiso arriesgar pero me parece que era merecido para Diego Ventura que sumó una salida más a hombros por la Puerta Grande de Las Ventas . Bueno sería entonces que vedarán el rabo en Madrid pues sus presidentes parecen dispuestos a no otorgarlo y en estricto rigor se saltan a la torera el reglamento que les concede esa facultad y se entiende obligación, cuando sea merecido, no es justo que se abstengan por temor a represalias de los duros de Las Ventas.

Y hablando de rejoneadores me parece que la actuación de Emiliano Gamero en Aguascalientes en la reciente feria y a quién se le concedió el único rabo en la Feria de San Marcos ante el magnífico toro de Fernando de la Mora, mueve a que se puedan armar carteles de rejoneadores en México con los muy buenos españoles y portugueses que viven una época brillante del toreo a caballo.

Mientras tanto sería una recompensa que Emiliano pudiera actuar en un número alto de festejos de matadores como lo hace Pablo Hermoso o lo hizo Diego Ventura en México guardando las distancias pero el mexicano es un torero que en el ruedo se ha ganado más oportunidades y sería de justicia las recibiera. En Madrid quién también levantó la mano fue Leonardo Hernández triunfando en toda la línea para hacer más interesante el panorama del toreo a caballo y que se antoje que en nuestra temporada mexicana no sea solamente el navarro, parteaguas del rejoneo, el único que cabalga en los festejos. Los dos mencionados Leonardo y Diego son muy conocidos en nuestro país por sus campañas previas.

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