Morante de la Puebla: “Me siento como un lince, en peligro de extinción” (…presta para andar igual de lo que te pone así)

¡No me joas Morante!

Tu dices que no eras macizo
pero andabas ya bien grifo cuando yo te vi,
traías los ojos bien rojos y los pelos bien erizos
que hasta risa me dio,
presta para andar igual, de lo que te pone así

Alex Lora (El Tri)

Dicen que Morante es un genio. En la plaza y fuera de ella. Que porque sólo a un genio se le ocurre acudir a su cita con un montón de niños que le esperaban expectantes disfrazado de lince ibérico y explicarlo así: “Como venía a estar con los niños, pensé en hacer algo que les sorprendiera y les arrancara una sonrisa”.

O así también: “El lince ibérico es un animal en peligro de extinción y me siento un artista en peligro de extinción ante tanto ataque a la Tauromaquia”.

¡No me joas Morante!

Por Paco Mora

Pase lo del puro, pase lo de la manguera y lo del peine que buena falta le hace, pero lo del lince ya es la releche.

Si es que tiene vocación de payaso que deje el toreo y se dedique al circo…El mundo se ha vuelto loco, que lo paren que me bajo… Es lo único que se le ocurre a uno viendo la facha de Morante de la Puebla disfrazado de lince, dice que para que los niños se rían un poco, aunque luego para tratar de arreglarlo afirma que se siente como un lince, “en peligro de extinción”.

Como al Piyayo, a chufla lo toma la gente, pero a mí me da pena y me causa un respeto imponente, ver a los extremos de chufla y recochineo a que puede llegar un torero del arte y las calidades de José Antonio Morante de La Puebla. Pase lo del puro, pase lo de la manguera y lo del peine que buena falta le hace, pero lo del lince ya es la releche. Un artista que nació para darle lustre al toreo y que de seguir así se va a salir por el desagüe del cachondeo nacional.

El torero de La Puebla está llegando a extremos que cada día se parece más a El Pana. ¡Qué digo El Pana! El mexicano todavía no ha hecho chorradas del tamaño de las que está haciendo el sevillano, que con su última ocurrencia ha traspasado los límites de lo cómico para llegar a lo patético. ¡Cómo quieren que nos respeten si no nos respetamos a nosotros mismos”.

Si es que tiene vocación de payaso que deje el toreo y se dedique al circo, que de Emi, Goti y Cañamón, de Pompof y Teddy y de Charli Rivel no se reía nadie. Los niños y los mayores se reían con sus cosas, pero no de ellos. Que no es el caso de Morante.

¡Qué pena de torero!


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