Ángel Teruel: ‘El 15 de agosto en Madrid es la fecha más torera para reaparecer’

Trincherazo de Ángel Teruel hace dos años, a el toro de su...
Trincherazo de Ángel Teruel hace dos años, a el toro de su confirmación. ANTONIO HEREDIA

Por Juan Diego Madueño.

Intoxicado por la torería, Ángel Teruel respiró la vocación en casa. Fue torero pasivo antes de dar el paso, la desembocadura de dos torrentes, Teruel y Dominguín. Vuelve este sábado a Las Ventas en el día Chenel, el de la Paloma, en la segunda actuación del año tras la grave cornada que le destrozó el muslo el pasado 2 de mayo. Masticó el hule el día que López Simón pulsó el botón. Dos meses y medio después, reaparece.

¿Qué se siente al estar anunciado en un fecha tan torera como el 15 de agosto en Madrid, día de la Paloma?
Es un compromiso conmigo mismo, con mi profesión y con todos los aficionados allí presentes. Después de mi cornada, el sitio más idóneo y torero para reaparecer es Madrid.
Oportunidad o compromiso.
Es una oportunidad obviamente. La empresa de Madrid me da la oportunidad. La tengo adquirida. Es un día emblemático para Madrid, que ha lanzado a toreros veteranos y jóvenes ya que en San Isidro no hay cabida para todos. Pero al final es un compromiso para mí y conmigo mismo.
Es un cartel especial, con el regreso de Frascuelo [y la confirmación de Javier Jiménez].
Sí. Con el maestro Frascuelo he toreado en el campo. He compartido con él varios días de tentadero y es la primera vez que vamos a torear juntos en una plaza. De madrileño a madrileño. Y más en la fecha que es, el día de la Paloma. A pedir de boca. Que la Virgen de la Paloma nos eche un par de capotes y haya suerte.
Vuelve a Las Ventas después del 2 de mayo. La cornada fue más grave de lo que pareció en un principio.
Sí, fue en un sitio muy delicado para un torero. Cuando me levanto y pongo el pie en el suelo sabía que no podía continuar; sentía una debilidad y un dolor hacía arriba tremendos. Si no es en esa zona, y hubiera podido seguir, era el día para apostar y pegar el apretón. Estaba en ese momento. Pero bueno, ahora llega el reencuentro. Qué mejor escenario que Madrid.
¿Cómo ha sido la recuperación?
He estado en el dique seco dos meses y medio, hasta que he recuperado masa muscular. Me ha ayudado la rehabilitación y los ejercicios que me recomendó el doctor Máximo García Padrós. Empecé a torear de salón muy poco a poco. Por fin esta semana he hecho campo, con mi tío Pepe Teruel, con el que he cogido moral para afrontar el compromiso con más confianza todavía.
¿Qué duele más, la herida o el triunfo de los compañeros?
(Piensa) Te da envidia sana de las dos Puertas Grandes. Me hubiera gustado compartirla con mis compañeros. El toreo tiene esa verdad, las plazas dos puertas, y a mí me tocó salir por la otra. Ese día quedé casi inédito.
¿Qué se va o se pierde por las carnes abiertas?
No se pierde, se gana. Creces en el interior. Cuando llegue el triunfo se verá. Estando comprometido y gustándome yo puedo llegar al tendido.
¿En qué momento está de su carrera?
Estoy en un momento profesional delicado. La Fiesta no está bien. Hay que dar continuos toques de atención para que se abrán las puertas, que está todo muy cerrado. Las ferias de toda España, y casi toda América, se hacen con cinco ganaderías y cinco toreros. La excepción es López Simón. No hay oportunidades.
Y si no se torea es muy difícil que llegue el día.
Es imposible, la pescadilla que se muerde la cola. Mis ilusiones están en Madrid, la mejor plaza. Ojalá el toro ayude y la ganadería de don Santiago Domecq nos dé la oportunidad a los tres de hacer algo importante.
¿Se fija en alguien?¿Quiénes son sus toreros?
Tengo espejos donde mirarme, claro. El primero mi padre, Luis Miguel Dominguín y Antonio Ordóñez. En la actualidad hay toreros grandiosos, con esa enjundia, como Morante de la Puebla, un espejo por como torea de capote, como lo mece. Eso llega.
¿Qué se juega el día 15?
Me juego… (reflexiona) más abajo de lo que estoy no voy a estar. Voy a abrir puertas. A eso voy. No a pasar el rato. No merece la pena, nadie va a eso a una plaza. Voy tranquilo, como soy yo. A intentar que las cosas salgan bien. Si hay triunfo que sea auténtico y verdadero. Siendo uno mismo. No puedo llevar nada pensado sin saber lo que me va a salir por chiqueros.
En una casa como la suya, la vocación se respira.
Te toca por la sangre. Por antigüedad, mi tío Pepe Teruel y mi padre Ángel Teruel me lo han inculcado. Es genético. Por parte de madre, Luis Miguel Dominguín. Por algún lado te tiene que salir. Teruel y Dominguín.
¿Cómo dio el paso?
Dejé los estudios y me fui a la finca familiar a trabajar. Tras estar siete años con mi padre en Extremadura, volví a Madrid, organicé mis ideas y se las expuse. No se sorprendió demasiado. El vio algo en mí y yo por timidez, y teniendo una figura en casa se acrecenta mucho más, no se lo había dicho. Es que es muy difícil superar lo que hay en casa. Dar el paso cuesta más porque hlo has visto todo. Escuchas cosas, oyes hablar de toros y te da que pensar. Al final, la decisión llega porque no me quería quedar con la duda de si tenía o no cualidades para ser alguien. Mi padre me animó, fuimos juntos al campo y aquí estoy, tras hacerme a la antigua usanza, sin escuelas, pisando los sitios importantes en días clave para mí. Como le dije un día a Zabala de la Serna, yo he aprendido en la Escuela Teruel.
¿Qué tiene de su padre, el maestro Ángel Teruel? ¿Y qué no?
Intento imprimir mi personalidad. Eso no lo puedo valorar yo. La genética tiene que aflorar por algún lado. Mi padre, el maestro Ángel Teruel, no quiso nunca entrenar de salón conmigo para no influir en mi personalidad.
¿Y de su tío Pepe Teruel?
Mi tío es muy conocedor del toro y de la profesión, y me exige. Es un sabio. Él dice que al toro hay que estudiarlo desde que sale hasta que se arrastra. Conociéndolo expones menos, lo llevas donde quieres no por donde él quiere. Hay que conocer al toro para ser figura del toreo. La forma de hablar y expresarse de Pepe Teruel es distinta. Ha conocido los sinsabores de esto. Te lo transmite muy bien porque lo ha vivido. Sabe lo que falta y lo ves mejor.
¿Que piensa de los ataques antitaurinos?
Eso es un caso aparte. Ante todo se debe tener respeto. Si no me gusta el teatro no voy, por ejemplo. Que no vayan, pero que lo respeten. Está claro que es un arte. Es una fiera que sale por chiqueros y el torero intenta fomentar sus cualidades, hacer de un animal fiero algo bello para que la gente lo disfrute. Todavía queda mucha gente que tiene esa sensibilidad torera. De todas formas, hay que tomar medidas porque cualquier día te pueden dar con bala.
Fuente: http://www.elmundo.es/cultura/2015/08/14/55cdf260ca474143048b457d.html

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