Guadalajara: Tres Valores a Seguir…

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Diego Emilio.

Por Francisco Baruqui

Tormenta matutina que anegó el albero de la Plaza el Nuevo Progreso y que influyó, seguramente, a que la entrada disminuyese, ya que apenas registraría un aforo de pasados los dos mil, pero con buen ambiente en el arranque de la temporada novilleril que a la postre resultó interesante.

Con chipi chipi de inicio, avanzando la tarde se abrió el cielo dejándonos disfrutar de un clima fresco y sin viento.

Novillada de La Concepción, decorosa de presentación que tuvo condiciones de movilidad y buen talante para embestir a excepción de dos que resultaron con una mansedumbre que impidió el lucimiento de su matador. P por Francisco Baruqui

Tormenta matutina que anegó el albero de la Plaza el Nuevo Progreso y que influyó, seguramente, a que la entrada disminuyese, ya que apenas registraría un aforo de pasados los dos mil, pero con buen ambiente en el arranque de la temporada novilleril que a la postre resultó interesante.

Con chipi chipi de inicio, avanzando la tarde se abrió el cielo dejándonos disfrutar de un clima fresco y sin viento.

Novillada de La Concepción, decorosa de presentación que tuvo condiciones de movilidad y buen talante para embestir a excepción de dos que resultaron con una mansedumbre que impidió el lucimiento de su matador.

Por lo demás, yendo a un solo viaje al tenco se le señalaron los puyazos sin castigo excesivo dado que los bureles no estaban sobrados de fuerza.

Cumpliendo apenas, llegaron al tercio final dejándose meter mano, dado que los más tuvieron claridad en la embestida, son y cierta clase destacando el primero que abrió plaza con la bondad monacal que permitía hacer el toreo soñado y que correspondió a Diego Emilio, quien después de una faena con buen planteamiento, bien estructurada y un desarrollo en el que el temple, el mando y la decisión fincados en una buena técnica le permitieron hilvanar series de ayudados por abajo con la derecha y al natural con la zurda rematando con una soberbia estocada en todo lo alto, recreándose en la suerte, haciendo la cruz, pasándose en el embroque y entregándose en la suerte para cortar una muy merecida que confío, espero y deseo le sirva para su proyección de novillero.

Con el cuarto que brindó al público, dejó constancia de sus condiciones sobresalientes, ya que cuenta con valor y determinación, cosa será que el aprendizaje que asimile tarde a tarde y toro a toro le permita desarrollarse en la tan bella como difícil profesión, hay un valor en este chaval.

Capote de lujo en el espigado joven Antonio Mendoza, que sabe lancear a la Verónica con cadencia, con ritmo, con armonía, cargando la suerte y viendo para adelante arrancando las primeras ovaciones al intercalar chicuelinas de cierre.

Con la muleta, conoce el oficio, tiene el valor y la decisión al enfrentarse a los dos ejemplares menos propicios del encierro resolviendo la papeleta con torería y entrega. Tiene que afinarse, que de novillero se trata, y sobre todo aprender a medir las faenas, ya que seguramente por su afán excesivo de agradar, se pasó en sus dos de su lote, con trasteos más largos que una cuaresma sin pan. Con la espada se queda corto acusando el defecto de salirse de la suerte desde que se perfila, cuya consecuencia tuvo en estocadas defectuosas y caídas de colocación. Empero, es un joven valor al que habrá que seguirle viendo.

Por cuanto a Gerardo Rivera, un joven moreno con buena planta y ya sendero recorrido dado que recientemente tuvo el éxito de dar vuelta al ruedo en Las Ventas de Madrid, ha brindado una actuación en la que demostró valentía y decisión con cierto sello que proyectó al embraguetarse a los moritos que en suerte le tocaron.

Entre altibajos supo ligar series con las dos manos y por ambos lados, destacando en los remates de pecho de pitón a rabo que fuerte se le corearon. Le falta estructurar mejor sus trasteos, primordialmente para mantener el ritmo en las faenas que también tuvieron un impacto de altibajos en el sentir del respetable, apoyando unos e inconformándose otros.

Con la espada traspasarse de faenas aún con un séptimo de regalo de Santa Rosa de Lima, manso, sin condiciones de lucimiento, pasó la pena negra al fallar con los aceros, llevándose dos avisos y salvándose del tercero milagrosamente.

Pero hay torero en Rivera, quien desarrollándose y analizando sus fallas podrá en el curtimiento de novillero alcanzar una mejor expresión que pueda llevarlo al sitio que sus anhelos le tengan marcado.

Buen arranque novilleril, con la esperanza de que en posteriores festejos se siga manifestando la savia nueva que tanta falta al toreo mexicano le está haciendo.

Informador:
http://opinion.informador.com.mx/Columnas/2015/08/17/tres-valores-a-seguir/?m=t or

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