¿La Fiesta en Paz? Contagios del Cecetla

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– Atrasaditos en democracia
– Contagios del Cecetla
– Exigua tradición coahuilense
– Una foto más

Muchas empresas adoptaron el modelo Cecetla: novillos por toros, importar y no producir figuras, carteles antojadizos, autoridades plegadas…

Por Leonardo Páez.

Hace algunas semanas un aficionado patriotero, de los de “como México no hay dos”, o “somos líderes de Latinoamérica en” y, al borde del arrebato autocomplaciente, “aquí se cría el mejor toro de lidia del mundo”, casi se va de espaldas cuando le informé que nuestro amado país, no obstante su identidad, historia, luchas y rica tradición cultural, es uno de los más atrasaditos del continente en cuanto a ejercicio democrático.

“¿Cómo puedes decir eso?”, preguntó incrédulo. “Bueno, ¿cuándo has visto que aquí el Congreso destituya a un pre- sidente de la República, no obstante su despliegue de incompetencia, corrupción o entreguismo?”, respondí inquiriendo. “No, pos nunca”, aceptó frustrado. “En cambio, en Ecuador, Perú, Venezuela, Bolivia, Paraguay, Brasil, Argentina, Honduras, y el miércoles pasado Guatemala, entre otros, sus respectivos congresos han podido someter a juicio político, remover del cargo o incluso meter a la cárcel a presidentes que, habiendo sido elegidos democráticamente, no supieron dar el ancho profesional y éticamente. Eso hace una enorme diferencia democrática con relación a nuestro país”.

Cuando se ignora el estado de derecho los esfuerzos no lucen, ni los del poder ni los ciudadanos, y esta falta de resultados eficaces que beneficien a la mayoría se traduce en repetidos saqueos impunes y en medidas arbitrarias o de plano demagógicas, por nula autoridad moral que se tenga o más tradición que se invoque. No hay convicción, unión ni acciones conjuntas que modifiquen un estado de cosas, y menos las taurinas. Antes en Sudamérica y hoy en México.

El contumaz Cecetla o Centro de Capacitación para Empresarios Taurinos de Lento Aprendizaje, antes Plaza México, tras 22 años de ensayo y error de una autorregulada cuanto mediocre oferta de espectáculo empieza a recoger los frutos de lo sembrado: que otros empresarios le hagan igual pues los gérmenes de su contagio seudoempresarial ya se han esparcido a lo largo y ancho del país. Siguen el modelo Cecetla –novillos por toros, importar y no producir figuras, carteles antojadizos– empresas como Tlaxcala, Huamantla, Puebla, Torreón, Saltillo y las plazas de Espectáculos Taurinos de México, SA (Etmsa), salvo quizá Guadalajara.

Falsos positivos exhortan entonces al público a “defender la fiesta asistiendo a las corridas”, en una tramposa invitación que compromete al espectador pero no al resto de los actores: empresarios, ganaderos, autoridades, toreros y medios, principales responsables, hay que repetirlo, de la falta de respuestas suficientemente profesionales ante la pérdida de interés del público y las embestidas del antitaurinismo. “Defender a la fiesta es exigir en las plazas el auténtico toro”, sería un exhorto menos encubridor de los abusos de la tauromafia.

Los despojados coahuilenses no se la acaban de creer. Primero por la impune megadeuda que les dejó Moreira I, anterior gobernador; hoy por la reciente prohibición de las corridas de toros ordenada por Moreira II, heredero del puesto. Pero al margen de las revanchas politiqueras, ¿sabe usted cuántos festejos taurinos entre corridas, novilladas y festivales se han dado en Coahuila en los últimos cinco años nueve meses? Acertó: 76. Es decir, un promedio de un festejo mensual, Torreón 40, Saltillo 22, San Buenaventura 11, Piedras Negras dos y Cuatro Ciénegas uno. El maestro Armilla, el torero más poderoso de la historia, nació en Saltillo, y Valente Arellano, último fenómeno de la novillería, en Torreón. ¿Y?

Observo la foto del cuerpo inerte de un niño sirio de tres años de edad ahogado en una playa de Turquía tras naufragar la embarcación de migrantes en que con sus padres intentaba llegar a Grecia. Si no estuviera muerto, con sus zapatitos puestos, parecería que recostado sólo pone su oído en la arena para escuchar las frustradas intenciones de Dios, embarullado desde siempre con el libre albedrío otorgado a la limitada conciencia del hombre –que incluye a la mujer, míster Fox–, o que tranquilo contempla las pequeñas olas que arrepentidas llegan a acariciarlo. Pero no, es otra más de los millones de víctimas en el mundo a causa del sistema social que nos mata de a poquito, por más que los dueños del negocio ahora responsabilicen al terrorismo, a la crisis económica mundial, a la inseguridad y al narcotráfico de sus respectivas ambiciones, estupideces y claudicaciones.

Los antitaurinos dirán que no se debe mezclar la gimnasia con la magnesia y que una cosa es el maltrato a las personas y otra, igual de grave, el maltrato a los animales, pero acaba de llegar una muy mala noticia: con o sin corridas de toros, entre los habitantes de este planeta no hay el menor propósito de enmienda, ni la justicia tiene trazas de aparecer en el corazón de los listillos que se adueñaron de todo, incluso de las vidas de los niños y del animalismo supuestamente compasivo.

Fuente: La Jornada.

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