Guadalajara: Se premió a lo menos malo

  
Por Francisco Baruqui.

La tarde nubladona y con viento molestillo influyó para que en la plaza se registrara una entrada arañando las dos mil almas. Un festejo que anunciado con toda premura poco entusiasmo levantó para que la gente acudiera en mayor número.
Novillada de triunfadores apoyados por la Asociación de Criadores de Toros de Lidia que ven la urgencia de sacar valores nuevos que vengan a refrescar la gastada baraja taurina mexicana. Sólo que… bajo que el enunciado concurso de novillada se enviaron seis reses de distintas ganaderías, cuando supuestamente debe de pensarse que, si para concurso van, pues deben enviarse ejemplares que prometan el triunfo. Tal parece que no fue así, toda vez que los seis bureles corridos carecieron de presentación dada la pobreza de defensas, cornicortos, algunos corniausentes y los más, extremadamente cómodos, restándole importancia al festejo. 

A más, pienso que de selección, muy poca, dado los juegos que ofrecieron en los cuales campeó la mansedumbre; y esto tratándose de un concurso de novillada, pues a la postre, tanto con el ganado como con los novilleros, se premió a lo menos malo.
Los cornúpetas lucieron hierros: Guadiana (manso y débil). El junco (manso, sin emplearse). San Marcos (acudió al caballo pero con poco juego en la muleta). Xajay, el peor de todos, rehuyendo la pelea en varas, doliéndose al castigo y escupiéndose de la suerte. Manciando en extremo en el último tercio. Santa Rosa de Lima que dio mejores condiciones en la faena de muleta por recorrido y son pero sin emplearse en la suerte de vayas, siendo a la postre el triunfador al descollar por sobre de todos los demás, incluyendo al de Villa Carmela, que cerró plaza, que aguantó una larga faena pero con poca trasmisión y falto de enjundia.
Por cuanto a los toreros… Por cuanto a los toreros, tanto Gerardo Solís, proveniente de Torreón, como el poblano Héctor Gabriel y el aguascalentense José María Hermosillo, todos con disposición, ciertamente, pero adoleciendo de falta de sello y expresiones propias que pudieran hacer concebir grandes esperanzas en su futuro torero.
Gerardo Solís arrancó con el capote palmas quitando por gaoneras ceñidas luego de recibir a la res a porta gayola para con la faena de muleta desbordarse con la mano derecha y cerrar con manoletinas terminando de cinco pinchazos y entera tendida que bastó. Y con manso xajeño verse sin plan en un trasteo de altibajos del que lo que sobresalió fue la estocada entera, perdiendo el engaño en el embroque para palmitas.
De Héctor Gabriel puedo destacar su voluntad y entrega pero con mucha falta de recurso para poder aprovechar cuando en buena suerte le tocó el quinto de Santa Rosa de Lima, con el cual estuvo por debajo empleándose en una faena al cien por cien, sin ni siquiera intentar probarlo por el lado izquierdo, terminando de un pinchazo y estocada casi entera que bastó, teniendo que ser metido al callejón cuando por sus propios deseos intentó dar la vuelta al ruedo. Con su primero de El Junco, despenó de un pinchazo estocada tres cuarto y descabello al primer golpe, recibiendo un aviso del palco.
José María Hermosillo con planta torera y una expresión de torea despatarrado en extremo, mostró voluntad y disposición pero abusando del pico de la muleta y toreando despegado poco logró conectar.
Terminó con el de San Marcos de dos pinchazos y tres cuartos tendida, y con el de Villa Carmela, luego de una labor larguísima con entera defectuosa y cuatro golpes con la corta de descabellar, escuchando un aviso de la autoridad.
Destacaron con los palitroques Fermín Quiroz y Diego Bricio que saludaron montera en mano, luego de clavar sendos pares.
Válgame el comentario de que desde hace bastante tiempo para que nuestros toreros funcionen, debemos reconocerlo, deben de tomar la experiencia en España, y si no, ahí están los ejemplos de los actuales matadores mexicanos que están funcionando como Joselito Adame, su hermano Luis que apunta para figura y ya destaca en la filas novilleriles, y ni que hablar de toreros como “El Payo” Arturo Saldívar, Diego Silveti, y alguno más, formados todos en la escuela de la torería ibérica. 

Bien me lo decía el inolvidable maestro, Fermín Espinosa “Armillita”, ni más ni menos, “para hacernos toreros tenemos que venir a España que es la universidad”.

Fuente:http://opinion.informador.com.mx/Columnas/2015/10/19/se-premio-a-lo-menos-malo/

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