¡Focos rojos en nuestra fiesta!

Por Xavier Toscano G. de Quevedo.

La vulnerabilidad y fragilidad de nuestra fiesta provocada por la apatía o no sería más apropiado decir… por la soberbia, altanería e incoherente decisiones de las aciagas empresas, que tienen secuestrado –como viles agraviadores– al espectáculo taurino, ha hecho cada día más fácil la acometida de los detractores del espectáculo; unos por intereses ideológicos, otros por revanchismo político y una considerable mayoría por ir con la moda. Pero finalmente todos los detractores inmiscuidos en un pensamiento común, frenar y destruir la hermosa tradición cultural y artística, que es el Espectáculo Taurino.

Nuestra mágica e irrepetible Fiesta Brava es una representación litúrgica tan profunda, que requiere de una sensibilidad muy particular para lograr entenderla y poder paladear, valorar y finalmente regocijarse con todo lo que en ella acontece.

Esta liturgia que gira alrededor de un Toro Bravo, ha sido durante su ya dilatada historia, motivo de inspiración para todos los grandes genios de las artes plásticas, que iluminados por este increíble espectáculo han logrado interpretar y plasmar en sus obras, increíbles e impresionantes muestras de su talento artístico. Pero no únicamente logra despertar a la musa creadora del pintor, del escultor, el músico, el poeta, el escritor o al filósofo, No, también y en grande medida se adentra en la más profunda sensibilidad del aficionado que vive intensamente ésta increíble ceremonia que nace de la presencia en el ruedo, de un Toro Bravo.

Sin embargo al nacimiento de éste regio y suntuoso espectáculo –ya lo hemos dicho en muchas ocasiones– con él, de igual forma hicieron su aparición aquellos a quienes no agradaba esta actividad de caballeros. Así ha quedado escrito en la historia que nos describe con todo lujo de detalles, con nombres y fechas, las primeras prohibiciones; eclesiásticas y políticas, que finalmente fueron totalmente derogadas, para dar paso a varios siglos de total libertad para todos aquellos amantes y admiradores del Toro Bravo, años en los que el Espectáculo Taurino creció, se difundió y se arraigó en muchos países de Europa, y con la llegada de los españoles en nuestra América, que lo adoptaron como parte importante de su vida, cultura y tradición dentro de la sociedad.

Una vez más emergen ¡Focos Rojos en nuestra Fiesta! con la llegada de éste nuevo siglo. Como sucedió hace más de siete centurias, hoy de nuevo hay quienes están obtusamente empecinados en destruir o prohibir el Espectáculo Taurino. Lo pusieron de actualidad en un Parlamentos y aprovecharon el momento para inmiscuirse advenedizos políticos, era la moda y tenían que aprovecharla, porque las modas siempre han influido en muchas personas –invariablemente los que están más carentes de personalidad e inventiva– pero les permite el lucimiento, y es que si no estas a la moda, no viven el momento, aunque seguramente la mayoría de ellos, actúan sin saber o conocer cual el verdadero fondo del problema y tampoco se ponen a investigar, ¡pero si es que otros lo hicieron!, ¿por qué yo no?

Se han cumplido ya cuatro años –¡Ay el tiempo, cómo avanza, lento o rápido ya no lo sé! pero nunca se detiene– de la última corrida en la Monumental de Barcelona, en donde abandonó triunfante el torero de Galapagar José Tomás el coso barcelonés cobijado por los aplausos y vítores de los aficionados catalanes, pero al mismo tiempo con la nostalgia de ver cómo era cerrada su plaza, y con el dilema e incertidumbre que faltaban pocos días para que se diera la prohibición promovida por el Parlamento, que fue, ha sido y es nada más, con tintes políticos y territoriales, en los que nunca se tomo en consideración la voluntad de las mayorías, mostrando al mundo una lucha ancestral en contra de lo que consideran atavismos españoles. Y así se empezaron a vivir como el torrente de una cascada situaciones difíciles en parte de la geografía española, que utilizando el argumento animalista, y de una aparente defensa del toro, repetían estas acciones en contra de la Fiesta y los aficionados.

La moda pronto llegó a nuestro continente ¿Cómo qué no?  ¡Faltaba más! y recordemos que fue Ecuador el país que se mostró primero con las acciones de prohibición impuestas por su presidente Correa, obtenidas únicamente en la ciudad de Quito. Sin embargo los aficionados ecuatorianos no han bajado sus brazos y continúan celebrando festejos, manifestando su descontento y animadversión en contra de éstas medidas dictatoriales, en donde hace algunos en días en una corrida, presentan pancartas que señalaban: “Toros Sí, Correa No”.

En nuestro país se han presentado igualmente dificultades con algunos políticos, que revelan su  revanchismo o su intolerancia, con lo cual buscan afanosos –sin importarles el violentar el derecho a la libertad– perjudicar o destruir el Espectáculo Taurino. Pero la Ley, cuando se aplica con auténtica justicia, se interpone ante las ilicitudes, agresiones e iniquidades de los políticos arbitrarios. Y por ello vemos con agrado, que en pocos días se darán de nuevo festejos en las ciudades de Saltillo y Torreón del estado de Coahuila.

Como cualquier expresión artística, el Espectáculo Taurino es una actividad que no es comprendida y tampoco aceptada por todo el mundo –desde sus orígenes, y al día de hoy– esto es entendible y respetado. Pero no es argumento suficiente ni otorga derecho a ser atacada, o que ciertos políticos pretendan prohibir una manifestación cultural que está muy bien arraigada y que es del gusto de muchísimas personas. Sin embargo ¡Los Focos Rojos ahí están!, porque está débil, vive enferma  y agonizante, por culpa de los endiosados e inadmisibles empresarios, y los pésimos actores. Y esto los detractores lo saben y lo visualizan perfectamente bien. Así que es urgente e inaplazable que ya se dé un giro de 360 grados a tanta mezquindad, trampas y engaño ¡La presencia del Toro Bravo es prioridad determinante! y que por fin, se vuelva a la senda única y verdadera de éste extraordinario e inigualable mundo que solamente lo conduce, su Majestad: El Toro Bravo.

Publicado: http://opinion.informador.com.mx/Columnas/2015/11/18/focos-rojos-en-nuestra-fiesta/


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One response to “¡Focos rojos en nuestra fiesta!”

  1. Avatar de Óscar López Gamboa.
    Óscar López Gamboa.

    COMO DIJO VOLTAIRE EN SU TIEMPO ¡PUEDE MÁS LA RAZÓN QUE EL FANATISMO!
    Y LA RAZÓN LA TIENE LA FIESTA DE LOS TOROS QUE DESDE SUS INICIOS, HA SIDO DENOSTADA Y COMBATIDA A ULTRANZA POR LOS ENEMIGOS DE LA MISMA Y AÚN ASÍ; SIGUE VIGENTE, A DESPECHO DE LOS QUE LA QUIEREN DESAPARECER ESTÚPIDAMENTE .

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