Por Juan Cruz Gaston.
Cuando el río suena, agua lleva, dice el refranero, si bien algunos añaden otras cosas. Siempre ha estado en el mundo del toro y del toreo, eso de retirarse y volver, pasado un tiempo. Pocos son los casos de una figura del toreo, cuando se retira ‘pa toda la vida’, no haya regresado algunas temporadas después, pero siempre hay excepciones, por ejemplo el sevillano Diego Puerta. Se fue para siempre del toreo activo y de la vida. En el lado opuesto podemos poner un caso de múltiples reapariciones, el de Antonio Chenel ‘Antoñete’, el gran torero madrileño que en sus años de juventud y medianía de edad no consiguió, por su irregularidad y ‘mandanga’ ser figura total del toreo. Dicen las ‘malas lenguas’ que cuando no tenía para tabaco reaparecía en su plaza, la Monumental de Las Ventas de Madrid y otra vez estaba en candelero, porque ‘Antoñete’ fue uno de los toreros más puros en la historia del toreo.
Parece que ahora quiere reaparecer Luis Francisco Esplá, ya cincuentón, otro torero que nunca ha sido una figura mandona, pero, la verdad, a mí siempre desde novillero me gustó verlo en la plaza, sencillamente, porque sin ser ‘arrebatador’ era un torero que dominaba el toreo con el capote, las banderillas y la muleta, su fallo lo tenía con la tizona, pero fue un torero completo, con el difícil oficio bien aprendido. Igual le pasa, ojalá, lo de ‘Antoñete’ que llegó a ser todo un referente para los jóvenes y demás figuras de sus últimos diez años en activo, en los que impartió lecciones extraordinarias, para el recuerdo, cuando se ‘asfixiaba’ al tercer muletazo. Pero cómo toreaba, cómo se colocaba, cómo embarcaba a los morlacos. Cuando tenía 25 años también lo hacía, yo admiraba su toreo de pureza exquisita, pero su propia idea de la vida le llevó por caminos con muchos baches hasta que llegó, casi sesentón a lo más alto de sí mismo. Cada torero es diferente. Esplá es una persona inteligente. Si vuelve, no creo que sea buscando dinero, quizás dentro de su romanticismo tenga la necesidad de volver a sentir lo que sintió en Las Ventas en su despedida, el sabe que todo el monte no es orégano. Suerte, de todas las maneras.
Lo más comentado de la semana ha sido, sin duda, la reaparición de José Tomás en la Monumental de México. He oído y leído bastantes críticas sobre su esperado triunfo, que no fue tal, y no por su culpa y saco la conclusión, que ni fu ni fa. Sus numerosos seguidores le echarán la culpa a los toros, lo hacen siempre, los ‘independientes’ ni le defienden, algunos le critican y los más siguen esperando que, yo entre ellos, se decida a hacer una temporada, limitada de corridas, en plazas y ferias de primera categoría. José Tomás, torero consagrado con un historial corto en festejos toreados pero grande en cuanto a triunfos, con una personalidad casi sacralizada, haría un gran favor a la fiesta si compitiera con el resto de figuras en los ruedos. En este caso creo que el río no sonará, no lleva agua.
Fuente http://www.larioja.com/culturas/201602/07/cuando-suena-20160207010249-v.html




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