Opinión: ¡Un Señor Ganadero!

Por Xavier Toscano G. de Quevedo.

Aún continuábamos en la semana que marcaba el fin del segundo mes del año repasando en nuestra memoria los gratos momentos que nos tocó compartir con el maestro Córdoba, cuando llega otra noticia que nos dejó sin el habla, en la Ciudad de México el jueves anterior, fallecía José Julián Llaguno Ibargüengoitia. Este extraordinario señor ganadero que dedicó toda su vida  a la crianza de reses bravas, Sí, de auténticas reses bravas, orgullo de la tradición y conocimientos heredados de su padre, el célebre Julián Llaguno González.

José Julián tenía un sentido bien cimentado y de amplio respeto para el toro bravo, a quien siempre preponderó como el eje central y único del espectáculo, y que además invariablemente con grande orgullo se vanagloriaba de la integridad de sus pupilos. Fue siempre un hombre amable y que compartía ante todo una sonrisa, una broma o un comentario que invariablemente causaba hilaridad entre los presentes, pero al mismo tiempo respetado por todos sus amigos y personas dentro de la fiesta.

José Julián se convierte en ganadero —aunque ya lo era al lado de su padre Julián, propietario de la ganadería fundacional de Torrecilla— cuando en el año de 1956 fallece su progenitor, y se dividió la dehesa zacatecana de “El Sauz” y todo el ganado en tres partes: una para José Antonio, otra correspondió a Ana María y la última fracción para el menor de los Llaguno, José Julián.

Siempre se ha argumentado que entre las características de los hombres de éxito una de las más significativas es la personalidad; en ella se revelan particularidades como son: la firmeza, la energía, el temperamento y la templanza. Sin embargo, hay algo más, la originalidad, que es la rúbrica a dichas virtudes. Es así que en la historia de nuestra fiesta brava, la personalidad de los creadores del toro bravo, queda marcada para siempre en sus en sus ejemplares, difícil sello que otros jamás podrán conseguir. ¡Ser ganadero de bravo! ¡No todos, señores, no todos!

En nuestra Perla de Occidente siempre mantuvo un lugar de privilegio, estando en las fechas más significativas en nuestras plazas. Se presentó el 21 de marzo de 1962, compartiendo con la ganadería de San Mateo, era el día del debut también de Paco Camino, y junto a él Alfredo Leal y Joselito Huerta. Sus toros estuvieron presentes en la primera feria tapatía y además era la presentación del torero de Palma del Río, Manuel Benítez “El Cordobés”, fue el domingo 23 de febrero de 1964. En la inauguración de la “Monumental de Jalisco”, en la que sus toros pisaron por primera vez el coso de La Calzada. Igualmente fueron sus pupilos requeridos para la corrida que marcaba “El Primer Congreso Mundial de Ganaderos de Lidia” organizado por el Lic. Jesús González Gortázar  en 1993.

José Julián Llaguno Ibargüengoitia tuvo una vida dedicada al toro bravo. Vivió por, y para el eje central de la fiesta; su Majestad El Toro Bravo. ¡Descanse en paz, Señor ganadero!

Fuente: El Informador

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