Feria de Abril: Toros podridos como la Fiesta

El diestro Morante de la Puebla en el segundo de su lote en la corrida de abono de la Feria de Abril de este martes.

Crónica de la Unión de Abonados de Sevilla Por Diariocrítico.

Cuando se anunciaron los carteles de esta feria taurina de Sevilla, este colectivo de aficionados dejamos constancia de que se trataba de la Fiesta del medio toro al contemplar las ganaderías anunciadas. Se ha pasado el ecuador del ciclo y rotundamente podemos asegurar que el toro que se lidia en Sevilla es el medio toro, o lo que es lo mismo el animal manipulado en su crianza para rebajarle sus auténticos valores hasta convertirlo en la horrorosa expresión de manejable por su docilidad, excesiva nobleza y escasa fuerza.
Para ello se cuenta no solamente con los profesionales taurinos responsables de todo el desaguisado, sino por gente manipulable que acude a las plazas al dictado de quienes le convencen con argumentos ficticios, expresiones tópicas o simplemente falsificando la realidad con su apropiado lenguaje. Lo acontecido esta tarde en la plaza de toros de Sevilla obedece al guión antes reflejado. Los toros de Jandilla, totalmente adulterados en su bravura, fuerza, clase y condición, solo servirán para vender su carne, porque lo que se esperaba en su lidia fue totalmente imposible.

 

Desigualmente presentada, algunos toros regordios, otros anovillados y todos ellos con poca cara. Es evidente que este hierro apetecidos por las figuras, lo es por su docilidad, nula fuerza para la suerte de varas y como se han pasado de ración de nobleza, llegando a la muleta sin un pase o defendiéndose.

Y para terminar. Señores taurinos, por favor, no continúen haciendo méritos para acabar con la fiesta.
Twitter @Twittaurino

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One response to “Feria de Abril: Toros podridos como la Fiesta”

  1. Avatar de Fer
    Fer

    Que triste situación para la Fiesta, a pesar de ser un problema desde hace años si es que no décadas, que la mansedumbre y la poca casta se hagan presentes cada vez más frecuentes.

    Si estas vacas bravas (porque toros bravos no son) se atribuyen a las figuras y su gremio cómplice de ganaderos y empresarios, prefiero ver a “desconocidos” con los verdaderos toros de lidia, aquellos que mi abuelo me contaba con emoción…

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