Lo que nos espera en la feria isidril

Por J.A. del Moral.

De cualquier feria por importante que sea y, muy especialmente, la de hoy que comienza en la madrileña plaza de Las Ventas, nunca se puede opinar a priori de cómo resultará. Las especulaciones que se hacen casi nunca son absolutamente certeras. Ni siquiera las que se refieren a los carteles más atractivos. Habrá que esperar al final para opinar sobre el conjunto y a que cada festejo vaya pasando a la historia para bien o para mal aunque lo más seguro es que lo calificaremos como regular.

En Las Ventas, además, hay un condicionante que la distingue de la inmensa mayoría de las demás y que trata del variable comportamiento del público porque en la llamada primera plaza del mundo – lo es sobre todo por su enorme trascendencia – los espectadores no se manifiestan con uniformidad sino que lo hacen según la categoría de los festejos y casi siempre en inconvenientes banderías: los sectores sistemáticamente contestatarios y los meramente expectantes que reaccionan según sea y se comporte el ganado y el mayor o menor lucimiento de los toreros sean de la categoría que sean. Al contrario que los primeros que, casi siempre, intentan y a veces consiguen reventar las actuaciones de los mejores diestros y, no digamos, las de las grandes figuras. Y esto es absolutamente injusto además de intolerable.

De tal manera todo esto es así, que lejos de conseguir lo que pretenden los mencionados sectores contestatarios, lo que han logrado es que la plaza de Las Ventas no quite nunca nada a los que más atacan. Cualquier gran figura lo sigue siendo a pesar de no triunfar en Madrid. Las Ventas, continúa dando, pero no quitando. Y eso es una pena.

Respecto a la mayor o menor expectativa que despiertan los carteles de este año, predominan los festejos de escasa categoría sobre los mejores o más redondos que son ciertamente pocos. Pero como he dicho al principio, en el toreo puede ocurrir de todo, hasta lo más imprevisto, bien sean los fracasos de los más encumbrados como los sorpresivos e inesperados triunfos de diestros de bajo nivel.

Esperemos, pues, a ver qué ocurre y, como siempre, dispuestos a soportar una feria que puede parecernos interminable e inaguantable o incluso corta por su intensidad triunfal. Todo dependerá, como suele suceder, del juego que den las corridas anunciadas.

Paciencia y suerte para todos.

Fuente: http://www.detorosenlibertad.com/?p=49397


Descubre más desde DE SOL Y SOMBRA

Suscríbete y recibe las últimas entradas en tu correo electrónico.

Deja un comentario

Anuncios