Jerez: ¿Y lo demás?

Por Bernardo Palomo – Diario de Jerez

QUE la Feria taurina ha tenido un nombre es algo que no discute nadie. Por lo que fue -hacía tiempo que no se veía torear con la izquierda tan despacio y con tanta hondura- y por lo que reportó dentro y fuera de la Plaza. Mucho antes fue, ya todo, un acontecimiento. El precio de las entradas se convirtió en la dominante común.

Decían que un señor llegado de México había dado una barbaridad por dos barreras de sombra; incluso, alguien apuntó que un industrial vasco, con abono en las Corridas Generales de Vista Alegre, estaba aquí desde la noche del alumbrado dispuesto hasta invertir en Jerez con tal de encontrar dos papelitos de un tendido bajo del uno; el teléfono de Matilla decían que se había bloqueado ya el primer día y hasta se comentaba que la ‘oficina’ del ‘Boca’ en La Moderna estaba saturada. La cosa se había desbordado por el Norte y por el Sur. Jerez pasó, en un instante, del interés de los quehaceres judiciales del antiguo regidor a la dificultad de conseguir una localidad. Los tendidos estaban llenos y el milagro se había hecho realidad.

Sin embargo, muchas dudas afloraban; sobre todo, después de contemplar el desastre de la tarde de Morante. ¿Qué ha pasado con esa afición tan excelsa que Jerez tuvo y a la que se tenía muy en cuenta por su sabiduría y sus conocimientos? ¿Qué ha sido de aquella Feria Taurina de Jerez tan respetada en el planeta de los toros, a la que acudían los mejores porque era punto y seguido en una temporada que si en Jerez estaba bien era pasaporte para cosas importantes más tarde? La contestación era bien fácil. No queda casi nada de aquello. Un mínimo reducto, selecto, eso sí, pero muy escasito. A las pruebas me remito.

¿Cómo se puede pedir el indulto de un toro en la tercera tanda, sabiendo además que no había visto los caballos? ¿Cómo se pueden pedir y conceder dos orejas a Talavante cuando la faena era de una muy cortita? ¿Cómo se puede mantener un toro que se cae en el peto del caballo? ¿Cómo se puede estar en la presidencia con tan pocas luces? Aquí todos contentos: Matilla exultante; nunca con tan poco consiguió tanto. ¿Y la afición eterna de ese Jerez taurino honorable, sabio y culto? Esa, esa no interesa.

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