Por Xavier Toscano G. de Quevedo
Cuando se anunció la primera Feria de San Isidro en 1947, hubo muchas críticas externadas por algunos aficionados y también taurinos —siempre presentes e imprudentes— de la época, pero una grande mayoría de madrileños se congratularon de tener una feria, aunque en aquella ocasión se programaron únicamente cinco festejos. La ilusión del público de Madrid fue inmensa, ya que por primera vez verían varias corridas seguidas en su plaza, y además podrían seguir disfrutando de su temporada normal.
En este nuevo siglo, y transcurridos los primeros dieciséis años, la Feria Madrileña está cumpliendo casi siete décadas (69 años) de historia, y sigue prevaleciendo hasta nuestros días como la feria más importante del orbe, por su jerarquía indiscutible y además por las consecuencias —positivas o negativas— que de ella se derivan.
El sueño de Livinio Stuyck cuando empezó a dar forma a la primera feria, era contar con el torero más trascendente de toda la historia: Manuel Rodríguez Sánchez “Manolete”, desafortunadamente no logró su contratación, por lo que “Manolete” no estuvo en los carteles, y pocos meses después caía mortalmente herido en la plaza de Linares.
En los primeros cinco años de su historia se anunciaron en San Isidro únicamente toreros peninsulares, y fue hasta 1952 que aparecen por primera vez en los carteles nuestros toreros: Manuel Capetillo, Jesús Córdoba y Juan Silveti. Así fueron pasando los años en los que se vivieron triunfos y tragedias de los coletas mexicanos, hasta llegar al más importante de todos en 1971, la mejor feria hasta hoy de los toreros de nuestra patria y además la participación triunfal de la ganadería tlaxcalteca de San Miguel de Mimiahuapan, propiedad de Don Luis Barroso Barona.
Se dieron en ese año los triunfos de Antonio Lomelín, dos orejas en su presentación (sábado 15), la confirmación de alternativa de Curro Rivera (martes 18), Eloy Cavazos que también confirmó cortando las dos orejas (jueves 20), el ya mencionado triunfo de los toros de Don Luis Barroso (sábado 22), al día siguiente Eloy recibe una grave cornada de un toro de Francisco Galache (domingo 23), cerrando la participación en ese año Curro Rivera que cortaría una oreja (martes 25).
Para el siguiente año San Isidro del 72, únicamente la empresa del coso de Las Ventas anuncia a Curro Rivera y a Eloy Cavazos, tres fechas para Curro y dos para Eloy, que recibió la tarde del sábado 27 de mayo las últimas dos orejas de un torero mexicano.
Ya estaba anunciando que en este 2016 únicamente actuarían “El Payo”, Diego Silveti y el joven hidrocálido Luis David Adame. Con Octavio el clima se portó duro. Silveti, una vez más su actuación fue incolora y vacía. Y Luis David Adame en su presentación, cortó una oreja muy importante, recibiendo lamentablemente una grave cornada.
No salió Adame por la Puerta Grande —¿y, pudo ser?— pero todas las ilusiones están puestas en este joven novillero, que deberá siempre conducirse por el camino verdadero dentro de este asombroso y enigmático mundo que lo guía su Majestad, El Toro Bravo.

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